sábado, septiembre 19, 2009

Canciones de amor con forma de cómic

Primero fueron tebeos. Luego cómics. Y ahora novelas gráficas. Aunque a mí me sigue gustando más el segundo nombre. Sí. Soy aficionado a los cómics. No soy un asiduo comprador, ahora. Pero en una época sí que lo fui. De hecho conservo buena parte de mi colección en casa esperando que June la aproveche algún día. Y hace tan sólo unos meses le compré a Rakel este Love Song, Libro 1. Un tomo que no deberían perderse los seguidores de, por ejemplo, High Fidelity. Tanto de la película protagonizada por John Cusack como del libro original de Nick Hornby. Porque hablamos de la historia de Manu, un tío que tiene una banda de rock con cuatro amigos, que está a punto de casarse y cuya distracciones favoritas consisten en ensayar con su banda, hablar y discutir sobre música e irse a comprar vinilos con sus colegas a una tienda de barrio. Todo rodeado de personajes que no desentonarían, en absoluto, en la novela de Hornby.

Frases como "tí, casarse no es rock and roll", "algunas bodas y algunos anillos más y podremos llamarte Ringo", "ella quiere ir de viaje de novios a Mongolia y yo a San Francisco....que hay unas tiendas de discos" o "joder tío, yo te saco una canción a lo Dylan con la mano izquierda, lo que pasa es que no me molan, demasiado comercial" son ejemplos de lo que se puede encontrar en un bonito tomo cuya portada se basa en el Rubber Soul de los Beatles y cuyos títulos de capítulos son canciones de los Fab Four. Una delicia, vamos. Y yo la he disfrutado mucho.


Sonando: Something de The Beatles

jueves, septiembre 17, 2009

Los restos

Will Hoge es uno de esos descubrimientos que uno hace de vez en cuando y que se convierten, prácticamente, en algo propio. Y si encima después tienes la ocasión de encontrarte con él, entrevistarlo y descubrir que es un tío simpático, respetuoso, pasional...es difícil no convertirse en un fan irredento. Ya he ido hablando en otras ocasiones de él por aquí. Y en el tiempo que ha pasado desde mi último post dedicado al amigo Will, el tipo se ha recuperado de un gravísimo accidente de moto y ha grabado su nuevo disco, The Wreckage. Algo así como “los restos” o “los escombros”, supongo que en alusión directa al susodicho accidente. Y la cosa es que ha vuelto a hacer un álbum fantástico. Impecable. Por eso no dudaba en calificarlo ayer como mi músico de rock americano favorito del momento. Un auténtico monstruo. De hecho compré el disco en formato vinilo en Amazon un mes antes de que saliera. Sabía que Hoge no iba a defraudarme. Y no lo ha hecho. Además lo deja claro desde el primer tema. Cuando escuchas «Hard to love» es inevitable pensar “guau, está ahí, ese es Will Hoge, ha vuelto”. Y a partir de ahí lo de siempre. Y eso no tiene porque ser malo. Todo lo contrario. Rock americano con toques souleros a cargo de la preciosa voz de Will. Historias de amor, de odio, de desencuentros…..Canciones acertadas. De las que se te meten en los recovecos del alma y se niegan a salir. Y por encima de todo, insisto, esa voz. Magnífica. Hay gente que lo tiene y otra que no. Llámalo don o llámalo "algo". Y Will lo tiene. Os lo digo yo. Lo tiene…

Sonando: Hard to love de Will Hoge

miércoles, septiembre 16, 2009

La radio y los contadores

Estamos en una época de contadores. Todos se cuenta. Todo se convierte en una estadística. Y precisamente nuestra estadística en la radio nos hace estar de enhorabuena. Ayer nos comunicaron que estamos en un muy buen puesto en los shares (teniendo en cuenta que hablamos de una radio local como Ona de Sants). Nos escucha gente por Internet y más en frecuencia. Y además, 45 descargas del podcast significan que la cosa va bien. Ayer, segundo programa, dedicado a Keith Richards y que ya está disponible en el blog de Sentido Común.

Y siguiendo con contadores, uno muy famoso es el contador del iPOD. Parece que hoy en día es la manera más práctica de saber qué es lo que más escuchas en un determinado momento. En mi caso hay que decir que los discos que tengo en vinilo los pincho menos en el iPOD por lo que álbums como el Before the Frost de los Black Crowes o el 21st Century Breakdown de Green Day aparecen con menos escuchas de las que les hago realmente. La cosa es que gracias al dichoso contador he podido hacer un top five de lo que me vuela la cabeza estos días y como mis padres me enseñaron que es bueno compartir, y aunque tengo pensado desarrollar algunos de estos discos en otros posts, ahí va:

1372 Overton Park (Lucero): Un discazo que acabo de reseñar para el Ruta del mes que viene. Influencias soul en la música de Nichols & Co. con temas como «Sixes and Seven» que se te clavan con chinchetas en el coco. Enorme es poco.

Backspacer (Pearl Jam): Pues a mí me ha gustado. Sólo oigo y leo críticas y críticas en los foros. Yo creo que Eddie Vedder ha madurado y ahora ya canta con una solvencia y un saber estar sólo al nivel de los más grandes. Ese par de temas lentos erizan la piel.

Let Freedom Ring (Chuk Prophet): Vaya disco. Rock americano de altísimos quilates. En mi opinión, lo mejor que ha hecho Prophet nunca. Al nivel, casi, de gente como Tom Petty. Con eso está todo dicho ¿no?

The Wreckage (Will Hoge): Es el mejor. Desde aquí lo digo. Mi músico de rock americano preferido actualmente entre los jóvenes, por delante de Ryan Adams, por ejemplo. Se ha recuperado de su accidente y no veas de qué manera. Un grande que corre el riesgo de ser siempre un secreto.

Today, Tomorrow and Forever (Pete Molinari feauturing The Jordanaires): Descubrí a este tipo gracias a un recopilatorio de la Uncut y me encantó. Ahora se saca de la manga un EP de 7 canciones con los Jordanaires, la mítica banda vocal que acompañó a Elvis, como invitados. Lo bordan. Preciosos temas que suenan a puros 50.

Sonando: Satisfied Mind de Pete Molinari & The Jordanaires

martes, septiembre 15, 2009

Nadie ríe como Baby June

Fin de semana largo. Con lluvia torrencial a ratos. Ideal para dedicar el tiempo a leer, a ver pelis y a preparar el programa de hoy en la radio. En estos últimos cuatro días han caído la versión cinematográfica de Millenium que, evidentemente no le llega a la suela de los zapatos a los libros, pero que tampoco está tan mal, oigan. Además varios capítulos combinados de Six Feet Under y The Wire. Mis series del momento junto a Weeds.

Pero, sobre todo, este fin de semana he pasado mucho tiempo con June. He disfrutado de ella y creo que ella de su padre también. Ayer hablaba con Álex Vivero y le decía que tener una hija es algo sublime. Todo se relativiza. Nada es más importante que mi niña. Nada requiere tanto mi atención como ella. Porque nada lo merece tanto. Es una sensación difícil de explicar. Se siente y ya está. Parece de risa, tópico incluso, pero me siento diferente. Como si hubiera llegado a la culminación de algo. Y estoy sólo al principio. Porque nadie se ríe como June. Esboza su sonrisa y sus ojos se iluminan. Y transmite. No se por qué pero creo que esa manera de reír de June va a darme muchas alegrías. Muchas.

Sonando: June de Buddy & Julie Miller

lunes, septiembre 14, 2009

Ponme la mano aquí, macorina

Hace un par de posts hablaba de ello. Aunque ya lo he ido haciendo otras veces por aquí. Me gustan las rancheras ¡y mucho! La otra noche, después de la divertida pinchada en el Rocksound, hablaba con los hermanos Celeiro sobre ello y descubría a otros amantes del tex-mex. Como un servidor. Yo les decía que una ranchera es lo más parecido al blues en castellano. Y estaban de acuerdo. En cuanto a esencia. Sentimientos a flor de piel, esa manera de decir las cosas, esa manera de llorar, de sufrir, de reponerse, esa forma de sacar pecho…Por eso, y aunque mucha gente no lo sepa, conservo una banda del género junto a Andy Tornado, Mario Cobo y Dani Nunes. Los Tamales. Nombre ideal ¿no?

Ayer me pegué la caminata que lleva de mi casa al Poble Espanyol para disfrutar de la Semana de México en Barcelona. El año pasado fuímos y estuvo bien: mariachis, comida mexicana, fiesta….La frustración llegó cuando después de la caminata por Montjuich empujando el carro de June nos dicen que la fiesta se ha reducido sólo al martes ¿y por qué lo llaman semana mexicana?¿por qué no martes mexicano? La cosa es que Rakel y yo decidimos que, por lo menos en cuanto a comida, nadie nos iba a quitar nuestro domingo dedicado a la tierra de los charros. Y acabamos en Las Mañanitas comiendo unos nachos y unas fajitas norteñas, ricas, ricas. Después, cuando llegué a casa no dudé en pinchar Canciones de mi padre de Linda Rondstadt. Y ahora van las recomendaciones para los no iniciados. Al apuntado disco de la Rondstadt hay que unirle unos grandes éxitos de José Alfredo Jiménez, Miguel Aceves Mejía, Jorge Negrete, Pedro Infante, Antonio Aguliar y Chavela Vargas, si hablamos de clásicos. Así iremos bien. Para conocer los pilares del género. Después ya podemos tirarnos al tex-mex y la música fronteriza. Y ahí me puedo parar un poco más y recomendar algunos discos concretos. De hecho me limitaré a poner la lista que escribí y que ya hace unos meses se publicaba en el Ruta como complemento a mi artículo sobre el Rock Fronterizo junto a la frase que lo iniciaba y que es una buena recomendación: “a poco que puedas, déjate apapachar por your love, trinca una chela, pincha un buen disco, tírate al chingadazo y enjoy your life my friend”.

Texas Tornados - Live in Austin TX
Freddy Fender – Canciones de mi Barrio
Latin Playboys – Latin Playboys
Los Lobos – Just Another Band Of East L.A.
Los Super Seven – Los Super Seven
Steve Jordan - Return Of El Parche
Blazers – Puro Blazers
Flaco Jiménez – Partners
Calexico – Hot Rail
Doug Sahm & Friends – The Best
Tremoloco – Tremoloco
Lydia Mendoza – First Queen Of Tejano Music
Joe Ely – Letter to Laredo
Jesse Dayton – South Austin Sessions
Tish Hinojosa - Frontejas

* Y no, no hablo de Rocío Durcal porque, parafraseando a Rakel, "cuánto daño le ha hecho la Durcal a la ranchera".

** Y para quien lo quiera saber, Los Lobos son una de mis bandas favoritas de todos los tiempos y hace un par de Azkenas demostraron a mucha gente por qué.

Sonando: Macorina de Chavela Vargas

sábado, septiembre 12, 2009

Año 6 d.C.

No, no me he vuelto loco. Ya se que hace más años de la muerte de Jesucristo, figura básica de la iconografía cristiana. Pero es que, para mí, las siglas d.C. tienen otro significado. Porque hoy se cumplen 6 años de la muerte de una de esas figuras básicas para entender el rock y, en especial, la música americana. Hablo, por supuesto de Johnny Cash. Curiosamente hay quien utiliza las siglas d.J.C para hablara de algo sucedido después de Jesucristo y a Cash también le serían aplicables.

¿Qué puedo decir de Cash que no se haya dicho ya? ¿Incluso que no haya dicho yo mismo? Un personaje vital, irrepetible, casi inhumano. Una de las tres figuras más importantes de la historia de la música del s.XX, en mi opinión. Actitud, temas inolvidables, sentimiento, fuerza, carisma, sensibilidad, garra, calidad, debilidad, fortaleza, pasión...Son tantos los calificativos aplicables a Cash. Y encima es el protagonista de la historia de amor, por excelencia, del mundo del rock. Su pasión por June Carter fue lo que le mantuvo con vida hasta que ella desapareció. Cuatro meses después de la muerte de su amor se reunía con ella, dondequiera que esté. Cash debía seguirla y así lo hizo.

Rakel y yo siempre hemos adorado esa historia de amor. Y por eso nuestra hija se llama June. En honor a una mujer tan fuerte, tan viva, tan positiva y, también en cierta manera, al viejo Johnny. Y por eso también siempre aparece una sonrisa cuando oímos canciones en las que intercalan sus voces, como «Jackson». Cash era un soñador pero supo disfrutar de la vida. Con sus excesos y también con sus "manjares". Supo vivir. Al límite, en muchas ocasiones pero dejando huella. Para que nadie olvidara que un día había pasado por aquí alguien llamado Johnny Cash. Y yo seguiré recordándolo, pinchando sus canciones. Larga vida a J.C.


Sonando: The Man Comes Around de Johnny Cash

jueves, septiembre 10, 2009

¿Me gusta el jazz?

Pues supongo que no. Sí, sí, he dicho que no ¿Tanto hay que sorprenderse? Recuerdo cuando, con apenas 17 años, mis amigos se reían de mí diciéndome que "eso del rock lo hacía cualquiera, que son tres acordes, en cambio el jazz...". Creo que ese es el motivo por el que le cogí una cierta manía que aún arrastro, en cierta manera. Eso no quiere decir que no tenga discos de jazz que me encantan y me parecen una auténtica delicia. Pero me atrevo a decir, abiertamente y sin pudor, que "me ponen" más las rancheras. Que sí, que sí, que he dicho las rancheras ¿Qué como puedo hablar de jazz y rancheras en un mismo post? ¡Hombre! Es que el blog es mío. Un poquito también de los Que lo leen. Pero más mío ¿no? Je,je. El tema "charro" me viene de familia. A mi padre le encantan y a mí también. Y, curiosamente, esa es una de las pasiones que me unen con mi buen amigo, el Nu Nile mayor, Mario Cobo. Eso sí, creo que a él el jazz le gusta más que a mí. Pero, insiso, hay discos de ese género que me flipan. Mi lista de favoritos sería algo así:

1. Chet Baker Sings de Chet Baker
2. A love supreme de John Coltrane
3. Jazz at the Plaza de The Miles Davis Sextet
4. Bird & Press de Charlie Parker
5. Sonny Side Up de Dizzy Gillespie y Sonny Rollins

No está mal para un "bastardo" en esto del jazz ¿no? También podría incluir discos como Hello Dolly de Louis Armstrong, Kind of Blue o Doo Bop de Miles Davis, Blue Train de John Coltrane, Genesis de Elvin Jones, At Newport de Nina Simone, Lady Day de Billie Holiday, In Rome de Ella Fitzgerald o The Gershwin Songbook de Sarah Vaughan. Incluso temas sueltos de Sinatra, Josh White, Charlie Patton, Fats Waller, Cab Calloway, Herbie Hancock...Una lista apañadita...¿A ver si me gusta el jazz y todo? Ay, Jalisco no te rajes...

Sonando: It's always you de Chet Baker

miércoles, septiembre 09, 2009

La radio y la pinchada

Estamos contentos. El programa fue bien. Con su error inicial y todo. Tener el micro de Rakel apagado lo recordaremos mucho tiempo y alguna cosa más muy puntual después. Todo se puede oir ya en el blog del programa cuyo enlace está en los links de este blog. Me sentí bastante cómodo ante los controles y después del caos inicial. Porque la mesa tiene 24 canales y hasta que “se haga amiga mía” la sufro en silencio. De todas maneras fue muy divertido. Bailar mientras suenan canciones que tú has elegido y pensar que puede haber alguien escuchándolo, aunque sea una sola persona, es una sensación muy reconfortante. Hoy le decía al bro Guillem que es como pinchar, en cierto modo, sólo que tienes que comentar las canciones. Cuando pinchas el feedback es más directo porque ves a la gente mover las cabezas, bailar o incluso fruncir el ceño en plan “qué narices están poniendo estos”. En la radio no existe ese feedback. Lo tienes que imaginar. Y eso también mola. Siempre ha sido mi medio favorito y lo seguirá siendo. Además es un placer volver a hacer radio en directo. Con De Barbacoa ya saciaba la necesidad del medio pero hacerlo en directo y con Rakel es aún más excitante.

Hablando de pinchar, el próximo viernes Guillem y yo estaremos pinchando en el Rocksound, en Barcelona. Después del concierto de los gallegos Dixie Town nos curraremos una sesión de las nuestras. Los que nos vieron en el Red Rocket ya saben lo que habrá. Estilos variados y muy buen rollo. Todo marca de la casa. Smile. Ya se sabe. Sonrisas. Abrazos. Tengo ganas de desenpolvar mi funda de CDs que tengo guardadita como oro en paño y que voy actualizando con cosas nuevas que salen. Para mí es un pequeño tesoro. Sin ella no podría pinchar. De hecho prefiero pinchar con CDs a hacerlo con el iPOD o con un portátil. Me da más buen rollo ¡Y no lo hago con vinilos porque transportarlos es un coñazo! Recuerdo la primera vez que acompañé a Pepe Seven Wheels, insigne DJ rocker, a una pinchada. Rakel y yo fuimos a buscarlo con el viejo Citroen Saxo que ahora pasea Guillem y el tío nos baja de su casa con ¡tres maletones de singles de vinilo! La verdad es que aquello era algo increíble para un fan el vinilo. Originales de Jerry Lee Lewis, Elvis, Chuck Berry, The Clash, Ramones.....Un dineral valdría en una feria de discos...Lo mío es más humilde. CDs Verbatim grabados con recopilaciones varias a las que voy poniendo nombres como: El blues del s.XXI, Wateke a Go Go, Spanish Rockabilly...Lo dicho, para ver como suenan, el viernes a eso de la media noche en el Rocksound aunque yo iría antes para ver a los Dixie Town. Vale la pena.

Sonando: Hello Josephine de Jerry Lee Lewis

martes, septiembre 08, 2009

En antena

Unas horitas escasas y estaremos en antena. Hay ganas. Y algo de nervios. Como ante cualquier estreno. Una vez, Bob Dylan dijo que “si no estabas nervioso, aunque fuera un poco, ante un concierto, es que tu público no te importaba”. Eso no significa que tengas que estar atacado de los nervios pero sí que es necesario sentir ese cosquilleo en las piernas o en estómago. Cada uno lo concentra donde puede o quiere. Aunque a Dylan, precisamente, poco se le nota.

Por fin llega el día del estreno de Sentido Común (que ya tiene hasta blog: http://sentidocomunradio.blogspot.com/ ). Una aventura radiofónica en directo. Y eso es bueno y es malo. Aunque tiene más cosas positivas. La parte negativa es que, como un servidor además de hablar tiene que llevar los controles, lanzar las cuñas publicitarias, lanzar los discos, etc. (las cosas de una radio humilde) las gambas, por lo menos al principio, están más que garantizadas. Eso sí, todo lo encararemos con el cariño y la ilusión que, desde el principio, Rakel y yo le hemos puesto a este proyecto. De eso no hay duda.

Sonando: Radio Song de R.E.M.


lunes, septiembre 07, 2009

Callejuelas del deseo

La escena sucedió tal que así. Es domingo por la tarde. Deben ser las cinco o algo así. Rakel y yo acabamos de ver un par de capítulos de Six Feet Under y June duerme. Rakel se centra en preparar los últimos detalles para nuestro programa de radio. Y yo decido reordenar la estantería de los discos de vinilo. Ya casi no caben donde están por lo que decido tirar un montón de viejas Rolling Stone (recortando antes los artículos que me interesan), y destinarles una estantería más. Mientras recorto noticias busco un disco para pinchar. Y casi por arte de magia acabo en Backstreets of Desire, el primer disco que compré de la carrera en solitario del tristemente desaparecido Willy DeVille. Además, debe ser uno de los 10 primeros discos que compré en vinilo en mi vida. Recuerdo que cuando se publicó yo tenía 17 años y todavía intentaba hacerme con una buena colección de CDs. La adicción al vinilo aún no me había enganchado. Aunque poco faltaba.

En Backstreets of Desire aparecen gente como David Hidalgo de Los Lobos o Dr. John. Es el álbum de la archiconocida versión mariachi de «Hey Joe». Y para mí también lo es de temazos como «Bamboo Road», «Empty Heart», «I call your name» o «Jump City». Además es el disco que provocó que me convirtiera en un fan irredento de la carrera del viejo Willy. Uno de esos personajes entrañables que, sólo muy de tanto en cuanto, aparecen en esto del rock. Vuelvo a escuchar sus melodías, su voz rota, castigada, y me dejo llevar. No exagero si digo que debía hacer años que no pinchaba ese disco. Y me fustigo psicológicamente por ello. Porque me encanta. Me fascina como suena y como es capaz de transmitir tantas cosas. Por eso apunto una de sus canciones para que aparezca en el próximo play-list del ruta. Después, dejo las viejas revistas y las tijeras, me siento en el sofá y cierro los ojos, con el único objetivo de disfrutar, una vez más, de canciones que ya forman parte de mi vida.

Sonando: All in the name of love de Willy Deville

viernes, septiembre 04, 2009

Dexateens

Hoy he vuelto a recordar el último disco de Dexateens, a raíz de una entrevista que he leído a Quique González y en la que los recomienda. Para quien no los conozca, estamos hablando de una banda de Tuscaloosa (Alabama) que realizan un rock americano lleno de reminiscencias clásicas. Su último disco es Singlewide, un trabajo plagado del espíritu de Exile on Main Street de los Stones, por ejemplo, en su faceta más acústica o de los discos de The Jayhawks. Antes ya habían realizado muy buenos discos como Red Dust Rising, Hardwire Healing o Lost and Found. Éste último sólo en formato electrónico ya que no tenía versión física y sólo se podía bajar por Internet. La banda lo colgó en su web y aceptaba donativos voluntarios para el que quisiera ayudar a la causa. Un disco enorme y que ya apuntaba que el grupo iba en la dirección adecuada.

Pues este Singlewide es aún mejor. Desde hace unos meses suena en mi iPOD de manera habitual. Lleno de sonidos acústicos, las canciones son enormes. «Same As If I Used To Be», «New Boy», «Charlemagne» o «Can You Whoop It» son ejemplos de canciones inolvidables. Algunas como «Hang On» no desentonarían, por ejemplo, en el último disco de Mark Olson y Gary Louris. Un buen trabajo vocal, bellas melodías, muchas guitarras acústicas, guiños a Byrds y Gram Parsons, unas veces, y a Drive By Truckers (en los momentos más rockeros, los menos) o Bonnie Prince Billy otras son algunos de los ingredientes de un trabajo que, como era de esperar, ha sido obviado por la crítica (aunque en el Ruta sí salió una reseña). Para mí, pasa a formar parte de esos tesoros, casi privados, que tienen un encanto especial y ocupan un lugar destacado en mi discografía. Romántico que es uno.

Sonando: New Boy de Dexateens

jueves, septiembre 03, 2009

Ayúdame, soy un cabezón

Soy cabezón. Y soy Tauro. Vaya por delante. Lo digo porque parece que entonces uno tiene “bula” para creer tener la razón. Cuando alguien te dice “eres un cabezón”, la respuesta “es que soy tauro” es perfecta para que parezca menos irritante. Otros utilizan su apellido. O incluso dicen que son Leo, otro horóscopo recurrente para que uno se muestre tan seguro de sí mismo que, a veces, lo matarías. Y otros se limitan con un “es que yo soy así” que ya es el recolmo. Porque las ganas de responder “pues si tu eres así yo soy asá” te taladran la cabeza por no soltar un “entra en razón cabezón de los cojones”. Empatía y convivencia es lo que nos hace falta.

Pero ser cabezón no siempre es malo ¿eh? Quede claro. Sabiéndolo llevar puede ser incluso una virtud. Porque se puede convertir la cabezonería en persistencia, por ejemplo. Un sinónimo positivo de cabezón. Igual que perseverancia, firmeza o tenacidad. Y si buscas uno de ellos en un diccionario de sinónimos probablemente obtendrás también su lado negativo con palabras como obstinación o emperramiento. Pero sigamos con las positivas. Ser cabezón te puede llevar a conseguir cosas aparentemente imposibles aunque, reconozcámoslo, también puede llevar a que los demás tengan ganas, a veces, de soplarte un buen sopapo ¿y por qué hoy esta reflexión? Pues por dos temas candentes en los foros musicales de hoy. Aunque no estrictamente musicales. Uno, el fichaje de Ricky Rubio por el Barça de basket tiene a la gente en pie de guerra. No hay quien baje del burro de detractores y defensores del chaval y se llega, incluso, casi al insulto personal para defender las posturas. Otro, si los Sidonie son una gran banda o no y si lo hacían mejor en inglés. También vehemencia. Casi extenuante. Que si antes lo hacían mejor, que si les pierden las posturitas, que si sus canciones son una mierda, que si son una copia barata de Pereza, que si las letras son muy cutres en castellano y muy guapas en ingles (?)....Y, curiosamente, esta mañana venía con el bro Guillem Tornado en el coche a currar y me decía que el bolo de ayer de la banda en el Sidecar había sido buenísimo. Sorprendentemente bueno. Ya he dejado claro lo que opino de su último disco y no voy a expresar mi opinión sobre su directo actual porque no los he visto. Pero volviendo al tema principal, la cabezonería, ni con razones logras que mucha gente entre en razón. Por eso quiero acabar destacando el Fuego Cruzado que se incluye en el Ruta de septiembre y, sobre todo, la parte escrita por J.F.León. Una demostración de razones de otro encantador cabezón empedernido (de los que son Leo) pero que incluye una serie de reflexiones para no ensalzar la figura de Michael Jackson que, como mínimo, dan que pensar. Puedes estar de acuerdo o no con él pero sus razones te las da. Eso es lo que nos hace falta. Olvidar los “porque sí” y dar más razones para nuestros altos. Y yo tiro la primera piedra.

Por cierto, cuando June dice que no come, no come. Ya saben, es tauro....

Sonando: Hard Headed Woman de Imelda May

miércoles, septiembre 02, 2009

Los tiempos están cambiando

Ayer, hablando con el bro Andreu Cunill por teléfono, me soltó una frase de esas lapidarias que luego te hacen reflexionar cuando le decía que ahora cogía el teléfono más rápido para que no sonara y no despertara a June. “Cómo cambian las cosas” me soltó. Simple pero cierto como que el disco de los Crowes es un discazo. Precisamente eso, en su preciosa edición en vinilo, era lo que sonaba en mi casa cuando Andy llamó. Y sí, claro, las cosas han cambiado. Pero no tanto. O los tiempos, como decía Dylan. A pesar de eso, me hizo plantearme algunas preguntas ¿Seguiré siempre disfrutando igual del rock, la literatura o el cine? ¿Seré capaz de conservar mis pasiones conforme me vaya haciendo mayor? ¿O me convertiré en un aburrido señor de 60 años que da la impresión de vivir la vida esperando sólo el paso del tiempo?

Ayer, cuando compré el vinilo de los Crowes había en Revolver un tipo de 50 años larguitos, muy larguitos. Llevaba en la mano el vinilo de Arctic Monkeys producido por Josh Homme, uno de Jimi Hendrix y el nuevo de Elvis Costello. Probablemente no pegaba nada con el ambiente del resto de la tienda. Llena de jóvenes entre los que el mayor debía ser yo con mis 34 años. Él, en cambio, lucía orgulloso una camiseta de Jefferson Airplane y le preguntaba a Jesús por el disco nuevo de Rancid, pero en edición vinilo, por supuesto, mientras le explicaba que él siempre había preferido Rancid a Green Day. Por la noche volvió a mi mente. Después de la frase del bro. Y lo tuve claro. De mayor quería ser como él. Por lo menos en eso.

Sonando: Haunted House de John Fogerty

martes, septiembre 01, 2009

Ritual de lo habitual

Hoy toca ritual. Copiando el título del segundo disco de Jane’s Addiction, ritual de lo habitual. Visita a discos Revolver. Charla con Jesús. Compra del Before The Frost de los Black Crowes (esta es la parte extraordinaria). Vistazo externo al disco. Rotura del celofán. Ohhh de satisfacción y ganas, muchas ganas de llegar a casa a pincharlo. Porque no. El haberlo escuchado previamente por Internet no me hace tener menos ganas de tenerlo en mis manos, desprecintarlo y pincharlo en mi equipo. Sonará diferente. Siempre pasa. Suenan especial. Los vinilos tienen algo que los hace especiales. Simone Felice, de los Felice Brothers, en una entrevista que se publicará dentro de poco en el Ruta me decía que los vinilos son como la bola del mundo. Giran y giran.

Sonando: Houston Don’t Dream About Me de The Black Crowes

lunes, agosto 31, 2009

Me tienen tan fascinado

Nunca había acabado de entrar del todo en la carrera de Sidonie. Sus discos se me hacían demasiado pop. Demasiado mainstream. Aunque con su anterior trabajo, Costa Azul, empecé a entrar en su música. Curiosamente ha sido con El Incendio, su disco que incide en las dos características que he señalado como negativas (para mí) el que me tiene rendido. Aunque es evidente que el pop no es mi estilo favorito, ni mucho menos, este álbum está tan bien hecho que me tiene enganchado. Lo confieso. Parafraseando a la banda en su primer disco en castellano, me tiene fascinado. Hay de todo y todo bien enfocado. Rancheras, habaneras ¡hasta algo de bluegrass escondido! Y todo grabado en “casa” de esos genios que son los Blind Joe’s. Recuerdo que mientras grabábamos las baterías del segundo de los Chinaski, los Sidonie ya estaban por Blind Records preparando su grabación. Mira, lo podríamos poner en la promo del disco y todo. A ver si nos aprovechamos de su fama. Resulta que los tres “perlas” se han plantado en el número 4 de la lista de ventas de AFYVE y yo me alegro. Siempre me alegro cuando los que se cuelan ahí son gente que hacen lo que les gusta y que disfrutan con ello.

Hace un mes, aproximadamente, entrevistaba a Marc y Axel para el Ruta y, además de ser muy buena gente, cosa que sabía de antemano, se me mostraron como unos auténticos amantes de la música. Mitómanos, pasionales, unos auténticos enfermos del rock. Y eso me gusta. Sus canciones te pueden entrar o no. Pero no puedes dudar de sus sinceridad. A mí me entran y muy bien. Encuentro difícil dejar de cantar tonadas como «En mi garganta», «Sin querer» o «Nueva York», por citar algunas. Se enganchan de mala manera. Aps, y encima en «Viva el loco que inventó el amor» está la pedazo de guitarra de nuestro Álex “Chinaski” Vivero.

Sonando: Viva el loco que inventó el amor de Sidonie

viernes, agosto 28, 2009

Los cuervos salen antes de la escarcha

Después de una primera escucha al Before the Frost de los Black Crowes sólo puedo decir que es maravilloso poder explicar que has sido coetáneo de una banda tan grande. Toni Castarnado habla en el Ruta, en su artículo sobre Pearl Jam, que los de Seattle y los Crowes son las últimas grandes bandas que nos quedan. Y no puedo estar más de acuerdo. Este disco, grabado en directo y con público en los estudios del grandísimo Levon Helm, suena fantástico. Influencias de The Band, por supuesto, de los Beatles, de los Faces....Pero por encima de todo el vuelo de los cuervos. Los que hemos estado en alguno de sus conciertos llenaremos nuestras bocas en el futuro con el clásico “yo estuve allí”. Y no quiero ni pensar lo que sintieron los que estuvieron presentes en la grabación de este disco. Los cuervos tinen algo que los hace únicos y los sitúa muy por encima del resto de bandas. Tienen un feeling especial, tienen alma. Sólo bandas así consiguen ponerme nervioso cuando pincho por primera vez sus nuevos discos. Y es entonces cuando la música se mete en vena y se extiende. Como la escarcha.

Sonando: Good Morning Captain de The Black Crowes

jueves, agosto 27, 2009

Reseñas de un periodista positivo

Cuando apenas empezaba en esto del periodismo musical ese maestro y mentor personal que es el gran J.F.León me soltó una de esas frases que han marcado la carrera literariomusical de un servidor. No recuerdo sus palabras exactas pero debió ser algo así como "mira Edu, cuando has de escribir una reseña de un disco, si es por encargo, evidentemente escribe tu opinión y punto. Pero si te puedes permitir escoger o proponer tú ¿para qué vas a perder el tiempo escribiendo sobre malos discos? Hay un montón de discos que merecen ser reseñados y recomendados para que la gente los conozca y siempre es más bonito escribir en positivo, joder. Ante un mal disco, muchas veces, lo mejor es la indiferencia. Sólo es un consejo. Tú síguelo si quieres".

Se que es una filosofía particular. Pero me encantó. Algunos dirán que cuando alguien hace un disco malo es mejor decirlo. Y en eso creo que estamos todos de acuerdo. Pero JF y yo hablábamos de esa situación en la que tú eres quien propone un disco al redactor jefe ¿Para qué perder el tiempo ensañándose con algo? Lo pasas por alto y te dedicas al siguiente gran disco. Además esa es una filosofía que me va de perlas con el positivismo que me ha ido enseñando poco a poco Rakel. Otra cosa es cuando el jefe te da un disco y te pide que escribas una reseña. Ahí escribes lo que hay. Y no creo, como algunos me seguran, que eso es ser mal periodista ¿por qué? ¿Por qué no critico a nadie? Tampoco es cierto al 100x100. Yo critico lo criticable cuando mi trabajo lo requiere. Pero si tengo la suerte de poder elegir prefiero intentar hacer feliz a un lector recomendándole un disco que le guste.

Y todo esto viene a cuento porque creo que este número del Ruta, el de septiembre, es el que más reseñas de discos mías incluye, creo que de toda la historia. Así de memoria, y que yo recuerde sin el número delante, están Levon Helm, Dead Weather, Slaid Cleaves, Diane Birch, The Duke & The King...Y como ninguna fue por encargo previo sino a propuesta personal, positivas, claro...Dicho lo dicho...


Sonando: Joe Friday de Alvin "Youngblood" Hart

miércoles, agosto 26, 2009

Suena un blues

De un tiempo a esta parte estoy bastante obsesionado con los discos que tienen alguna relación con el blues. Y no me refiero a discos de grandes como Robert Johnson o Howlin Wolf sino a discos de blues realizados en este siglo y cuanto más oscuros mejor . Partiendo de la figura de Jack White y sus incursiones más blueseras he llegado a gente como Black Diamond Heavies, de los que ya hablé por aquí, Hillstomp, Left Lane Cruiser, Stinky Lou o Scott H. Biram. Este último es una de mis drogas actuales. Su último disco, Somethings wrong/ Lost Forever me parece una verdadera obra maestra. Lo compré en julio por Internet y aunque cuando llegó a mi buzón me sentí algo frustrado porque por error compré el CD en lugar del vinilo, fue pincharlo y se me pasaron todos los males. Música intensa. Como la concepción del disco.

Resulta que el de Austin fue atropellado ¡por un camión! y durante su ingreso en el hospital empieza a componer y a recabar viejos temas que puedan convertirse en un nuevo disco. Además decide encargarse él solito de toda la instrumentación. Así lo podemos encontrar tocando guitarras, hammond, baterías, armónicas y, por supuesto, cantando. Y ahí está uno de los grandes qués del álbum. Para cantar Biram utiliza un montón de micros usados con cincuenta, sesenta o hasta setenta años de antigüedad y que aportan un sonido que tira de espaldas. La autenticidad llevada al extremo. Y unas canciones geniales. Un desfile de cowpunk, gospel, country o blues metidos en la coctelera del tejano. Hendrix y Howlin Wolf estarían orgullosos de él.

Sonando: Still drunk, still crazy, still blue de Scott H. Biram

martes, agosto 25, 2009

La calma

Hace calor. Demasiado. Cuesta dormir a pesar de que son cerca de las 7 de la mañana. Abres los ojos y ves que, a tu lado, tu hija de tres meses duerme plácidamente en tu cama. Tu mujer ha decidido que está mejor entre los dos que en su cuna. La miras. Te preguntas una vez más cómo es posible que hayas podido ser parte de algo tan bonito. Dejas pasar los minutos y sigues mirándola. Sin tocarla. Sólo disfrutando de tu visión. Haciendo que esa visión colabore en un dulce despertar. Y entonces pasa. Ella abre los ojos y se fija en tí. Se le ilumina la cara. Y tu te derrites. Entonces sonríe y muestra la manera de reír más bonita que uno ha visto en el mundo. Y vuelve a cerrar los ojos. Parece pensar que es una suerte que su padre esté allí. Protegiéndola. Y vuelve a dormir. Mientras una inmensa calma inunda la habitación.

Let the calm, calm blue waters through
Wash your soul, passing right through you



Sonando: Be Still de Los Lobos

lunes, agosto 24, 2009

Memorias de un amante sarnoso

Finalmente, como ya dije por aquí, opté por elegir la biografía no autorizada de Keith Richards como mi libro de verano, dejando de lado Las ovejas de Glenkill. Y ahora me ha pasado lo que me suele pasar cuando dejo un libro apartado, sea cual se el motivo. Y es que luego debo esperar, de nuevo, a que me apetezca leerlo. Y nunca suele ser a continuación. Pues eso es lo que ha pasado, una vez más, y por ello me he inclinado por el libro de Groucho Marx que me faltaba por leer: Memorias de un amante sarnoso. Una selección de relatos en forma de autobiografía que, la verdad, me hacen reir mucho. Groucho era un genio y no sólo lo demostró en sus películas sino también en su cosecha literaria. Son libros de fácil lectura, rápida incluso, pero llenos de ingeniosas ocurrencias que, por lo menos a un servidor, le hacen mucha gracia.

Por cierto y aunque no venga a cuento, confirmo que el disco de Tom Russell con Calexico como banda es soberbio. Una auténtica maravilla. Seguro que estará entre mis diez favoritos del año.


Sonando: Es todo lo que tengo y es todo lo que hay de Lisandro Aristimuño

domingo, agosto 23, 2009

Mañana, vuelta al curro

¿Qué se le va a hacer? Ahora sí que se han acabado las vacaciones definitivamente. Ayer, para hacerlo menos doloroso, me autoregalé tres discos de vinilo: los primeros de los Stones y los New York Dolls y una edición original del Highway 61 Revisited de Dylan, que debe ser el disco que tengo en más formatos. Así a bote pronto lo tengo en casette, CD, vinilo, minidisc, DVD y algunos en ediciones diferentes. Freakie que es uno. Por lo menos "la vuelta al cole" la haré acompañado de buena música. Ya tengo el iPOD listo, cargado hasta las trancas. Últimamente no paro de escuchar el nuevo disco de Sidonie, El Incendio, a los que entrevisté antes del verano para el ruta, y que acaban de hacer el mejor disco de su carrera. Además me esperan el Josephine de Magnolia Electric Co. y, sobre todo, el Blood and Candle Smoke de Tom Russell acompañado por Calexico. También andan pidiendo paso el Howl On de Bap Kennedy, Lean Forward de Bottle Rockets o el Love and Curses de Reigning Sound. Eso no quitará que siga enganchado a lo nuevo de san Jack White con sus Dead Weather, uno de los discos del año, y a mi último descubrimiento en música en castellano, los particulares tangos de Lisandro Aristimuño. Y paro porque esto se haría interminable.

Con toda esa cosecha y el resto de los 8 Gbs de mi iPOD Nano pienso encarar un final de año que incluirá la primera navidad de June y sus segundas vacunas, la publicación del segundo disco de los Chinaski, el inicio de nuestro programa de radio, el tercer Rock For Smile, el estreno de la nueva calefacción de casa, algunas "pinchaditas" en el Rock Sound, conciertos de gente como Green Day, The Dogs d'Amour, Ian Siegal, Dan Baird, Junkyard o The Jim Jones Revue, el nuevo disco de los Black Crowes, el disco en castellano de los Nu Niles en el que participo activamente y su presentación y, seguro, un montón de imprevistos que June seguirá llenando de sonrisas. Bendita vida.


Sonando: Don't Look Down de Tom Russell

martes, agosto 18, 2009

Fue Keith

Como era de esperar, finalmente, opté por escoger la biografía no autorizada de Keith Richards editada por Global Rhythm como lectura para las vacaciones. Ya lo he devorado. Un interesante tocho que se centra en la figura de Keith y en sus relaciones con las drogas, con las mujeres y con Mick Jagger, básicamente. Lleno de anécdotas que convierten, aún más si cabe, a Kiz en uno de los personajes más intersantes de la historia del rock and roll. Es de sobras conocido que ha vivido (y lo sigue haciendo) al límite pero es que sus aventuras con rastafaris, camellos, responsables de discográficas, groupies, compañeros de profesión o de grupo, etc. son difíciles de olvidar. Me quedo con la frase de Keith "las cosas que matan a otra gente no me matan a mí. A pesar de todo soy un superviviente. Supongo que posea un tipo de mentalidad y una condición psicológica que me hacen poder con todo. Provengo de una casta de gente dura". Quizá no es la más impactante pero sí la que define mejor su vida. Como ha asegurado miles de veces la prensa, Keith es el rock and roll. no hay más.

Sonando: Apartment number 9 de Keith Richards

domingo, agosto 16, 2009

De vuelta

Se acaban las vacaciones. Aunque aún me queda una semana antes de volver al tajo, la vuelta de la estancia en Galliners supone el principio de la recta final. De todas maneras hay que disfrutar esta semanita a tope. Aunque sea en la ciudad. En este tiempo sin posts han habido dos muertes destacadas, las de Willy Deville que finalmente no pudo superar sus problemas de salud y la del legendario Jim Dickinson. Una verdadera lástima. Además hoy es el aniversario de la muerte de Elvis, uno más. Y van 32. El rey tendría 74 años ya. Eso se merece un homenaje en forma de cancón. Mientras, June duerme. Plácidamente.

Sonando: Stuck on you de Elvis Presley

viernes, julio 31, 2009

Vacaciones

Hoy empiezan mis merecidas vacaciones de este año. A las 2 y media saldré de la empresa y no volveré hasta el día 24. Da gusto ver la fecha de vuelta tan lejos en el horizonte. Supongo que aprovecharé estos días para leer mucho, en la medida que June me deje, escuchar muchos discos y, sobre todo, descansar y pasar tiempo con mis dos chicas favoritas. Esto último es, realmente, lo que más me apetece hacer. Es un lujo pdoer pasar casi un mes al ladito de June cuando apenas tiene 2 meses. Es una oportunidad de oro para descubrir muchas cosas que corres el riesgo de perderte metido en la vorágine del día a día. Me gusta pensar que ella me espera también para pasar estos días conmigo y que va a disfrutarlos igual que yo. Los bebés perciben más cosas de las que suponemos. De eso estoy seguro. Son capaces de sentir y transmitir cariño, tristeza, paz, alegría....Un montón de sentimientos que, en contra de lo que suponía antes de tener una hija, se transmiten casi desde el primer día. Yo apenas he notado esa etapa de la que todo el mundo hablaba sobre que los bebés no hacían nada, sólo dormir. June me ha transmitido muchas cosas desde el principio y sigue haciéndolo en cada momento que paso junto a ella. Mis mejores triunfos, por ejemplo, se producen cuando ella está intranquila y yo logro calmarla en mis brazos. Me hace sentir tan grande. Enorme. Por esas pequeñas cosas he decidido que mi destino de vacaciones, este año, van a ser los ojos de Baby June. No imagino destino mejor.

Sonando: Holidays In The Sun de Sex Pistols

jueves, julio 30, 2009

Dilema

Vaya por delante que no tengo mucho tiempo para leer. De lo contrario no tendría este problema. Y es que, como dije hace unos posts, estoy leyendo Las Ovejas de Glennkill de Leonie Swann pero encima de la mesa tengo la biografía no autorizada del amigo Keith Richards, editada recientemente por Global Rhythm. En otra época la cosa sería clara. Estaría leyendo los dos a la vez. Pero ahora mismo el tiempo no me permite leer dos cosas al mismo tiempo. Eso me plantea que hacer en las vacaciones que empiezo mañana. De “las ovejitas” llevo unas 100 páginas porque leo a un ritmo mucho más lento que habitualmente. Eso significa que llevo un 25% de la novela. Por otro lado tampoco me gusta leer las cosas por obligación, por “tener que hacerlo”. Pero también me da rabia dejar libros a la mitad porque luego me motiva poco volver a empezarlos. Y menos si, como éste, se me hace entretenido y divertido de leer. Pero por otro lado, leer las desventuras del amigo Kiz se me hace tan atractivo.....No es un dilema existencial. Lo tengo claro, pero pensar en la solución me mantiene alejado de la ansiedad de que lleguen ya las vacaciones o de acabar el disco de los Chinaski ¿será un stone la respuesta? ¿o lo será una oveja lanuda?

Sonando: Wicked As It Seems de Keith Richards

miércoles, julio 29, 2009

Las Lolas

Uno de los discos que nunca sale de mi iPOD es el Doctor Apache de The Lolas. Para los que nieguen de la utilidad de Internet con respecto a la música, he de decir que conocí a la banda a partir de uno de los blogs que sigo habitualmente. The Lolas están o estaban, según se mire, liderados por un auténtico genio del pop actual. Alguien que ha bebido directamente de los Byrds, los Beach Boys, los Raspberries, los Kinks o los Beatles. Un auténtico maestro de las melodías pero también un gran desconocido. Estoy hablando de Tim Boykin. Nacido en Alabama, formó parte de Carnival Season para fundar después The Shame Idols, protegidos del Young Fresh Fellows Scott McCaughey, y acabar liderando The Lolas. Su primer disco lo editan en 1999 y ya muestran de lo que serán capaces. Su mezcla de power-pop con las brillantes líneas melódicas de Boykin son adictivas a más no poder. Esas son sus armas y las juegan con acierto. Cuatro discos les avalan. Cuatro exquisiteces que harán las delicias de los amantes del pop acelerado y las voces trabajadas. Desde luego yo no pude pasar por alto a este fan acérrimo de Ray Davies. Y los veranos son fantásticos momentos para disfrutar, de nuevo, de las Lolas.

Sonando: They Coming For You Barbara de The Lolas

martes, julio 28, 2009

Surf de secano

Cada año, cuando llega el verano realizo el mismo proceso. Y es la inclusión en mi iPOD (antes Mp3) del Splash Back de los Surfin Lungs, mi grupo favorito de Surf, por encima, incluso, de los Beach Boys. Descubrí a los Surfin Lungs a mediados de los 90 y, desde entonces, su grandes éxitos me acompaña todos los veranos. Este año habrá poca playa. Los preciosos ojos marrón oscuro de June tienen la culpa. Pero me importa poco, la verdad. Su sonrisa es más bonita que cualquier playa. Eso sí, los Surfin Lungs vuelven a estar en mi iPOD. Y melodías como «Quarter Mile Machine», «Surf Jet Girl» o «Bedouin Bedlam» vuelven a retumbar en mis oídos.

Recuerdo cuando en 1996 los Tipos de Interés (una de mis primeras bandas) decidimos versionar el «Girltrouble» de los Lungs promovido por la mente de Jonathan Vidal (hoy BB Quattro, líder de Suzy & los Quattro). Cuando Jon le envío a Chris Pearce, cantante de los Lungs, nuestra cover éste le contestó con un “está muy bien, pero la próxima vez que el cantante se mire la letra”. El cantante era yo, of course. Y la letra había estado situada en un atril justo delante mío durante toda la grabación. De mi inglés, en aquel momento, hablaremos otro día o mejor lo obviamos. Aquel mismo año conocí a la banda y durante un tiempo llegué a mantener un contacto habitual por e-mail con el amigo Chris. Suzy Chain, BB y yo incluso nos desplazamos a Castellón para pasar un par de días con ellos en su gira española. Allí coincidimos com gente como Tomás de Depressing claim (hoy en los Reactivos), Coky de Shock Treatment, Javi No Tomorrow, Miguel Ángel Villanueva de Los Brujos, Íñigo de Malconsejo (actualmente en Miss Black Emotion) y, como no, el gran Santi Campos. Todos formaban una gran familia a la que nosotros nos añadimos con facilidad. Igual que los Surfin Lungs. Hoy, con mucha de esa gente ya he perdido el contacto, aunque también lo he recuperado con otros. Hace poco charlaba vía e-mail con Íñigo y con Coky por diferentes motivos. Eso sí, la música de los Surfin Lungs con su surf-powerpop-punk siempre me recuerda esos momentos y, por supuesto, el verano. Son especiales. No en vano son la única banda de surf de la historia en la que ninguno de sus miembros sabe surfear.

Sonando: Let 'Em Eat Surf! de Surfin Lungs

domingo, julio 26, 2009

Debajo de las versiones

Este fin de semana acabábamos de grabar las voces del disco de los Chinaski. Y aprovechamos el encuentro entre Álex, J.J. y yo para acabar de definir el contenido del disco. Hay una versión de un gran tema de una conocidísima banda que está ahí, ahí. No nos acaba de convencer el resultado de la pre-producción y eso hace que dudemos del resultado final. Y hoy, precisamente, me he puesto a escuchar el segundo disco de versiones de Mathhew Sweet y la ex Bangles Susanna Hoffs, Under The Covers Volume 2. Y he de decir que me ha gustado más que el primero. Se inicia con el «Sugar Magnolia» de los Grateful Dead. Después se suceden versiones que van desde Tom Petty a Stevie Nicks, Fleetwood Mac, Rod Stewart, Little Feat, Mott The Hoople, Big Star o Derek And The Dominoes. Todo bajo la batuta y el buen gusto habitual de Sweet. Algunas son covers geniales y otras no destacan tanto. Pero siempre hay un buen trabajo detrás.

Eso me lleva a plantearme algunas de las cosas sobre las que los Chinaski hablábamos el sábado ¿Ha de aportar siempre algo una versión? ¿ No vale sólo con el respeto y las ganas de rendir un tributo a alguno de tus ídolos? ¿Si se hace una versión siempre hay que buscar mejorar la original? Mis respuestas son sí, sí y no. Es decir, creo que no necesariamente se ha de aportar siempre algo en una versión porque muchas veces lo único que se busca es rendir un homenaje a alguien a quien admiras. Difícilmente se mejorará la original si haces siempre las versiones que te gustan. Yo he versionado a Cash, a Dylan, a Elvis, a Neil Young y a los Beatles, por citar a algunos ¿Los he mejorado? No, y de hecho sería muy pretencioso pensar que sí. Pero creo que merecía hacer esas versiones y difícilmente alguien lo habrá hecho con más cariño y respeto que yo. Versionar es divertido. Simplemente. Yo lo veo así. Y así lo defiendo.

Sonando: Bell Bottom Blues de Matthew Seet & Susanna Hoffs

jueves, julio 23, 2009

Disco del mes

No, este post no está dedicado a la excelente canción que bajo ese título mi “hermano” Santi Campos incluía en El Maestro de Houdini de Amigos Imaginarios. Está dedicado a los discos del mes del Ruta. Porque los redactores routiers no tenemos porque estar siempre de acuerdo con la dirección editorial. Malo sería, básicamente por falso. De hecho en ese cruce de opiniones está el buen hacer de la revista. Creo yo. Por eso no me preocupa afirmar que casi nunca estoy de acuerdo con el Disco del Mes del Ruta. Porque se que la gente que tan bien está dirigiendo la revista lo entiende como yo. Y no es que yo tenga la razón absoluta. Más bien no la tengo. Pero lo que sí tengo es opinión, por supuesto. Y sí, una vez lo fui yo. Sólo una. Y otros opinarían lo mismo que yo ahora. Pero vaya discazo. Me acuerdo aún como convencí a Jaime Gonzalo de que Salvation In Lights de Mike Farris merecía ser disco del mes. Y lo conseguí. Por lo que tampoco olvido mi cara al verlo publicado. Además tengo el curioso honor de que “mi disco del mes” fue el último de la anterior etapa rutera. El que daba pie al renacimiento de la revista. Ahí queda eso.

Y por estos motivos hoy he decidido hacer mi propia lista de discos del mes de este año. Y lo he hecho a partir de las reseñas que la revista publicaba en cada mes. Es decir, he buscado mis discos del mes en las reseñas publicadas el mismo mes al que me refiero. Eso sí, lo he hecho sólo con los números de este año. Y estas son mis conclusiones.

En enero, el disco del mes routier era Damn Right Rebel Proud de Hank Williams III. Digno, pero para mí un escalón por debajo de Sex & Gasoline de Rodney Crowell y de The Living and the Dead de Jolie Holland, publicados el mismo mes. En febrero le tocó el turno a The Crying Light de Antony & The Johnsons. Un soberano coñazo en mi opinión y muy por debajo de la belleza de Unreleased Songs and Rare Recordings de David Hidalgo & Louie Pérez. En marzo, cosecha nacional. Look Incide Now de The Right Ons era el plástico routier del mes. Aceptable pero incomparable con el Mr. Lucky del enorme Chris Isaak o Animals In The Dark de William Elliott Whitmore ¿Y en abril? Pues en abril estamos de acuerdo. El homónimo de The Jim Jones Revue es demasiado grande para no estarlo. No hay más que decir. Llega mayo y mi buen amigo Toni Castarnado escribe como disco del mes sobre There is an Ocean….de Scott Mathew. No me entra. Me quedo con el Rising Mountains de Capsula o el Yonder Is The Clock de The Felice Brothers. En junio, incomprensiblemente, el insufrible The Eternal de Sonic Youth hace que el Together Through Life de Bob Dylan o, sobre todo, el Shout Live de Mike Farris se queden en simples destacados. Y en julio, lo nuevo de The Low Anthem, que encuentro bastante “majo”, todo sea dicho, deja en la cuneta a los nuevos discos de Green Day, Ryan Bingham o la opera prima de The Breakdowns. Este es un resumen rápido de mi punto de vista que, eso sí, siempre he podido defender ante “los jefes” que siempre se han tomado estas críticas de manera constructiva. Como debe ser. Por eso seguiré haciéndolo. y seguiré encarando esa sección esperando que algún compañero me descubra alguna maravilla. Además, ya sabemos lo que dicen de las opiniones y los culos.

Sonando: Disco del mes de Amigos Imaginarios

miércoles, julio 22, 2009

Me llamo Dexter Fisher o David Morgan

Rakel y yo estamos a punto de acabar la última temporada estrenada de Dexter. De hecho podríamos decir que la hemos acabado porque nos falta un capítulo pero ya parece haber pasado todo lo que tenía que pasar. Dexter es una serie curiosa. Refleja como sentir simpatía por un asesino en serie.

Basada en la novela El Oscuro Pasajero de Jeff Lindsay, empezó a emitirse en el 2006. Suponía el cuarto gran papel en televisión para Michael Carlisle Hall tras Bereft, Paycheck y, sobre todo, el David Fisher de Six Feet Under. De hecho este último y Dexter Morgan no tienen tan pocas cosas en común. Los dos son personajes oscuros con un secreto que no quieren, por diferentes motivos, que salga a la luz. Eso sí, las series son bastante diferentes. Six Feet Under es una serie más profunda, marcada por unos excelentes diálogos y una ingeniosa sinopsi. Dexter es más ligera, con detalles escondidos muy interesantes y reflexiones bastante buenas. Más televisivas. Pero Six Feet Under es otra cosa. Eso está claro. Es una de esas series destinadas a ocupar un lugar destacado en la lista de mejores series de todos los tiempos. Como Los Soprano. Y curiosamente estas son las series en las que a Rakel y a mí nos cuesta más entrar. De hecho, el primer episodio de Los Soprano los vimos ¡hasta cuatro veces! Ahora, tras verla completa, somos fans absolutos y seguro que en algún momento vuelvo a darle un visionado íntegro. Algo parecido nos sucedió con Six Feet Under. Quizá es que estas series no están construidas a partir de un primer capítulo súper espectacular para que te enganches. O quizá haya sido casualidad. Quien sabe...

Sonando: Psychokiller de Talking Heads

martes, julio 21, 2009

Dulce Lucinda

No recuerdo muy bien cuanto tiempo hace. Yo diría que un par de añitos seguro. Me disponía a entrevistar a Jesse Malin para el Ruta. Un tipo al que admiraba desde sus tiempos al frente de los grandísimos D-Generation. Malin estaba a punto de editar Glitter in the Gutter. Un disco que me había llegado de promoción y que incluía un tema precioso llamado «Lucinda». No había tenido apenas tiempo de escuchar con detenimiento las letras por lo que una de las preguntas a Malin fue quién era esa misteriosa Lucinda a la que dedicaba una canción. El tipo debió pensar que servidor era tonto del haba o que vaya entrevistador le habían enviado. Así que empezó las cosas por el principio. Me dijo que estaba dedicado a una cantautora de Louisiana, de más de 50 años que era uno de sus músicos favoritos. Me explicó que en Estados Unidos era bastante conocida y que había llegado a ganar algún Grammy. Cuando nombró el gran disco que es Car Wheels on a Gravel Road mi cara tuvo que ser de espanto ¡La canción estaba dedicada a Lucinda Williams! Y yo quedando como un cateto redomado, plumilla del tres al cuarto, literato de tercera…

Y ayer, Sweet Lu, nos emocionó en una Sala Apolo prácticamente llena. Era su primera visita a España y, como ella mismo dijo en un limitado castellano, quería que todo saliese perfecto. Y casi lo consigue, si no fuera porque cada uno tenemos nuestros set-lists perfectos y rara vez coinciden con los que nuestros artistas favoritos interpretan. «Drunken Angel», «Essence», «Honeybee», «Joy», «Right in time» o «Real Love» fueron algunos de los temazos que sonaron. Y para acabar una soberbia versión en castellano de «Adiós Corazón Amante» de la chilena Violeta Parra. Poco más se puede pedir. Lucinda estaba espléndida, simpática, cercana y con unas tremendas ganas de agradar. Y la banda sonaba fantástica. Ideal para despedirme de los conciertos hasta septiembre. Vacaciones conciertiles podríamos llamarlo.

Sonando: Drunken Angel de Lucinda Williams

lunes, julio 20, 2009

Nick Curran

Descubría la carrera en solitario de Nick Curran casi por casualidad. Si es que a la casualidad se le puede llamar Mario Cobo. Además hace relativamente poco. Hasta ese momento, para mí, Curran era el guitarrista de los Jaguars de Kim Lenz. Simplemente. Eli "Paperboy" Reed acababa de publicar su excelente Roll With You. Mario y yo intercambiábamos discos recomendados en Discos Revólver y al ver el álbum de Reed le dije: "píllatelo, no te arrepentirás. Este tío canta como un negro". La siguiente vez que nos vimos, cuando le pregunté a Mario qué tal me dijo: "bien, pero si quieres a alguien que suena de verdad como un negro píllate los discos de Nick Curran en solitario". Y ahí fui de cabeza. Cierto es que en la discografía de Curran hay de todo pero cuando quiere sonar negro, lo consigue. De eso no hay duda.

Nacido en Portland, Curran no tiene nada que ver con el protagonista de Instinto Básico, vaya por delante. Sólo el nombre, claro. Eso sí, ya ha aparecido en televisión, interpretando a un rockero en la serie True Blood. Es conocida la anécdota de que su padre le dio un disco de los Fabulous Thunderbirds y le dijo: "cuando seas capaz de tocar las notas de todos los solos, serás un guitarrista". Y damos fe de que lo consiguió. A los 15 años ya era el guitarra solista de la banda de su padre, Mike Curran & The Tremors. Y antes de los 19 ya era uno de los Jaguars de Kim Lenz. El blues corría por sus venas pero también el rockabilly y el honky tonk. Acompañó a gente como Ronnie Dawson o Wayne Hancock y el año 2000 se estrena en solitario (que yo sepa) con Fixin Your Head. A este le siguen los LPs Nitelife Boogie (2001), Doctor Velvet (2003) y Player (2004). Cuatro delicias de black rockabilly cantado por un blanco. Para no parar de moverse.


Sonando: Honey Bee de Nick Curran

domingo, julio 19, 2009

El tiempo

Es imposible recuperar el tiempo perdido. No hay forma. Y si se me permite el chiste, el ganado tampoco. El tiempo pasa y todo lo que sucede es irrepetible. Hoy reflexionaba sobre eso con Rakel. Hablábamos de June. Sobre como cada uno de los segundos que pasamos junto a ella es irrepetible. Da igual lo superfluos que sean. Todos son importantes. Porque ella crece, de manera imparable, y va dejando atrás minutos, horas, días. Momentos que ya no volverán. Situaciones que requieren ser vividas al 100x100 por únicas. Por especiales. Por exclusivas. Instantes fugaces llenos de detalles para el recuerdo. Porque en eso es en lo que se convierten. De manera fugaz, lo que pasa ahora mismo, en la siguiente palabra de este texto ya es sólo un recuerdo ¿Existe el presente? Quizá. O quizá no. Porque se convierte en pasado demasiado rápido. Es efímero, momentáneo, pasajero...Perece ante la fuerza del futuro, que le va comiendo terreno sin compasión. Por eso estoy decidido a vivirlo con intensidad. Para provocar que pase más lentamente. Si es que puedo. June merece que así sea.

Sonando: Time passes slowly de Bob Dylan

viernes, julio 17, 2009

Honestidad brutal

Se cumplen 10 años de la publicación de uno de los discos definitivos de la historia del rock en castellano. Por supuesto, me refiero al álbum que da título al tópic de hoy, Honestidad Brutal del inmenso Andrés Calamaro. La habitual incontinencia creativa del gran Andrés le llevó tener preparadas hasta 100 canciones para un disco doble que se quedó, finalmente, en 37. Pero curiosamente este debe ser uno de los pocos discos dobles de la historia a los que no le sobra ni un solo tema. Por lo menos en lo que se refiere a música hispana. «Los aviones», «Te quiero igual», «Aquellos besos», «Negrita», «Hacer el tonto», «Mi quebranto» o mi favorita de toda la carrera de Calamaro, «Paloma». La banda, irrepetible. Augusto “Gringui” Herrera, Guillermo martín, Candy Caramelo, José “El Niño” Bruno y Ciro Fogliatta. Y Andrés haciendo de todo y todo bien: canta, toca y produce. Un disco soberbio. Deslumbrante.

Curiosamente, aquel año pude ver a Andrés en el Palau d’Esports como telonero de Bob Dylan y me atrevo a decir que es el mejor telonero que el viejo Bob ha tenido nunca en España. Era un 22 de abril. Calamaro combinaba canciones de Honestidad Brutal con temas del calibre de «Elvis está vivo», «Canal 69» o su versión del «I can’t help falling in love with you». Yo lo miraba sólo desde una grada del Palau. Mi novia de entonces odiaba a Dylan y no soportaba a Andrés. Yo los adoraba. Así nos fue. El de Duluth se despachaba con un concierto que acababa con «To Be alone with you», «Like a rolling Stone» y «Blowin In the Wind». La primera, precisamente fue la canción que elegí para cantar en el Tributo A Bob Dylan que edité hace un añito junto a gente de Sidonie, Maika Makovski, Harvey Brooks, Colin Hare, Tim Easton o Ted Russell Kamp. Y su texto fue el que se leyó en mi boda con Raquel, la mujer de mi vida. Alguien, además, que adora a Andrés más que yo. Creo que debe ser una de sus mayores fans. Alguien que disfrutó como una loca cuando Mondosonoro la acreditó como fotógrafa en su último bolo en Barcelona. Aunque luego no le editaron las fotos (una es la que acompaña esta entrada). Su cara de felicidad cuando nos encontramos después lo decía todo. Un bolo fantástico. Recuerdo que cuando acreditaron a Raquel ya teníamos las dos entradas con lo cual decidí vender la que me sobraba en la puerta. Se me acercaron dos personas, un reventa que me ofrecía 80 €uros y un chaval argentino de unos veinte años que me suplicaba que se la vendiera a él pero que sólo tenía 50 €uros. Una frase suya acabó de confirmar mi decisión (tomada de antemano) de vendérsela a él “compadre, yo la quiero pero la quiero para entrar, por favor”.

Andrés Calamaro es un tipo muy presente en mi vida. Tanto que el primer beso que nos dimos Raquel y yo lo hicimos mientras escuchábamos una versión en directo de un tema de Andrés en el Pub Mediterráneo. Hoy, ella es la madre de la niña más bonita del mundo para un servidor. Y esa es mi June. Con eso está todo dicho.

Felices diez honestos años, Andrés.

Sonando: Te quiero igual de Andrés Calamaro

jueves, julio 16, 2009

Ovejitas

Hoy he empezado a leer Las Ovejas de Glennkill de Leonie Swann. Me lo recomendó Mr. Single, un compañero de trabajo de Raquel. Hablábamos de Sin Noticias de Gurb de Eduardo Mendoza y de mi afición por la literatura que enfoca a los seres humanos desde una perspectiva externa. Me hace gracia imaginar como debemos ser vistos los humanos, con nuestras rarezas, por otras especies. O, incluso, por objetos. La novela es el debut de Swann, un escritor alemán que convirtió en 2005 esta fábula en la quinta novela más vendida de la historia de Alemania. Y es que estamos hablando de una obra de misterio en la que el detective protagonista es ¡un rebaño de ovejas! lideradas por la entrañable Miss Maple. No puedo decir mucho más porque apenas lo he empezado pero, de momento, apunta a novela entretenida, ágil y adictiva. Ahora que ya he acabado el Ruta de verano, de p a pa, era un momento ideal para iniciar su lectura.

Sonando: Oh My God Charlie Darwin de The Low Anthem

miércoles, julio 15, 2009

Me faltan las palabras (y la voz)

Sin palabras. Pocas veces alguien puede enfrentarse con un show de las características del concierto de ayer. Inconmensurable. De esos conciertos que se te graban en la retina, en los oídos y, sobre todo, en el alma para siempre. Al final un Sant Jordi Club lleno ¡y con reventa! (increíble en Barcelona) esperaba ansioso la presencia de John Fogerty. La gente lo comentaba, se murmuraba. Algo grande iba a pasar. De eso no había duda. Los precedentes así lo confirmaban. Fogerty no había fallado ni una sola vez en toda su gira peninsular ¿por qué iba a ser Barcelona la primera? Y no, no lo fue. Desde el primer minuto John, ataviado con una camisa country blanca y negra nos noqueó. Sin avisar casi. Nos enseñó qué es un concierto de rock and roll. Y creo que no se parece demasiado a conciertos como los que hace una semana abarrotaban el Camp Nou. Esto era música inyectada en vena ¡joder! Clásico tras clásico. Momentazos (imposible elegirlos). «Looking Out My Back Door», «Have You Ever Seen The Rain», «Who’ll Stop The Rain», «Green River», «Proud Mary», «Rockin All Over The World», una inmensa «I Put A Spell On You», «Fortunate Son»….Tantas sensaciones. De hecho, ahora mismo, no recuerdo un concierto en el que no dejara de cantar ni un solo tema. Y éste lo fue. Uno tras otro. Soberbio. Además el tío hace todos, absolutamente todos, los solos de guitarras, cosa que contrasta con otras viejas glorias. Si es cuestión de encontrarle un pero, después de un bolo de dos horas, servidor hubiera agradecido un «Hey Tonight» o un «Molina». Pero no se puede tener todo hombre. Directamente al Olimpo de los conciertos de mi vida.

Sonando: Molina de Creedence Clearwater Revival

martes, julio 14, 2009

John Fogerty visita Barcelona

Llega John Fogerty. Y June me ha dicho que puedo perderme sus biberones de esta tarde si es por ese motivo. Entiende que la llegada de John Fogerty, por primera vez a España, es suficiente motivo para una pausa de su padre. Y más después de ver como están funcionando los conciertos en otras ciudades y el repertorio que está haciendo el caballero. La cita a las 21:30 en el Sant Jordi. Y allí estaré como un clavo. Fogerty viene de llenos absolutos en todas las ciudades por las que ha pasado. Veremos si sucede lo mismo con Barcelona que ya sabemos lo que pasó, por ejemplo, con los Who. Aunque parece que la venta de entradas ha ido bastante mejor que hace una semanas con Ry Cooder. Hoy es día de clásicos. Hasta dos horas viene tocando el amigo Fogerty y no se está dejando ni uno de sus grandes temas, que son muchos. Una leyenda nos visita y nosotros tendremos que hacerle los honores. Se lo debemos y la historia de la música también.

Sonando: Who’s Stop the Rain de Creedence Clearwater Revival

lunes, julio 13, 2009

Un pirata llamado Deville

Momentos bajos para uno de esos artistas injustamente infravalorados por la crítica. El gran Willy Deville tiene cáncer de páncreas. Y la cosa parece que no pinta nada bien. El pirata del rock está encarando una batalla complicada de la que deseo que salga victorioso.

Nacido como William Borsay en 1953, Deville es una figura clave para entender la explosión punk de los 70 en la ciudad de Nueva York. Empezó su carrera trasladándose a Londres y después a San Francisco, en busca del éxito. Es en la ciudad californiana donde montará la primera encarnación de Mink Deville. Cuando en 1975 el punk revienta en las calles neoyorquinas el amigo Willy lo tiene claro y traslada allí a toda su banda. Se hacen residentes del CBGB junto a gente como los Ramones y aparecen en múltiples recopilatorios de la escena local. Jack Nietszche les echa el ojo y los contrata para Capitol. Lo más difícil está hecho. A partir de ahí, los éxitos, aunque comedidos, se suceden. A su primer disco Cabretta, de 1977, le sucede un año después Return to Magenta. Pero no es suficiente. Capitol esperaba mucho más que un grupo con buenas críticas y reconocido a nivel underground. Y Deville también. Quizá por eso decide cargarse a la banda y se va a París. Una ciudad que él mismo define como “la hembra perfecta. La ciudad de la absenta, Picasso o Montmartre”. En la capital francesa grabará su primera obra maestra, Le Chat Blue. Un disco que cabreará a Capitol y acabará con Deville firmando con Atlantic gracias a la confianza depositada en él por Ahmet Ertegun. Y allí llega otra obra maestra, Coup de Grace.

Sus problemas con la heroína no impiden que sus discos sean cada vez mejores. Pero el patinazo llega con el siguiente disco, Sportin Life. Todo sigue sin funcionar. Recapacita y ve que es el único miembro original que queda en Mink Deville y decide empezar a sacar discos con su nombre. El primero de ellos es Miracle, producido por Mark Knopfler y grabado en Londres. Deville está en un momento extraño pero su capacidad creativa sigue intacta. Pero es el año 1988 cuando su carrera sufrirá el cambio más importante a nivel musical. Y eso se explica con el traslado de Nueva York a Nueva Orleans, la ciudad más europea de todos los States. Su sonido cambiará y se hará reconocible al 100x100 con discos como Victory Mixture, Backstreets of Desire (mi favorito y que compré en vinilo, en 1992 en la desaparecida Discos Balada), Big Easy Fantasy o Loup Garou, entre otros. A día de hoy su último disco es Pistola, de 2008, pero espero que hayan más, muchos más. El pirata lo merece. Y nuestra discografía también.


Sonando: I call your name de Willy Deville

domingo, julio 12, 2009

El cantante

Siempre me impresionó la canción «El cantante» de Rubén Blades. Un tema que fue versionado, entre otros, por el gran Andrés Calamaro en su disco del mismo nombre. Y no. Quizá no es el arquetipo de canción que un redactor routier de pro reconocería entre sus favoritas. Pero sí de facto. Por lo menos en mi caso. Y más después del día de ayer. Porque hace unas 24 horas se iniciaba la grabación de las voces del segundo disco de Los Hijos Bastardos de Henry Chinaski. Vamos, que entraba en escena el cantante y ese, amigos, soy yo. Ya me perdonarán Elvis Presley, Frank Sinatra o Billie Holiday, por citar algunos, la osadía de autosituarme en la misma categoría que ellos. Y aunque la canción de Blades refleja la visión o las confesiones de un cantante a su público, lo sentimientos que reúne en unas solas líneas reflejan perfectamente todas las sensaciones que puede sentir alguien al enfrentarse a un micrófono. Orgullo, osadía, tristeza, cotidianidad, esperanza, miedo, fuerza, ganas, valentía…Algunas opuestas, otras encontradas. Pero muchas sensaciones.

Suerte la mía de contar, de nuevo, con la producción del gran Álex Vivero (al que empiezo a cansarme de definir como ex Sol Lagarto y empiezo a considerar Chinaski en esencia y también en presencia). Porque él está allí. Y no se me ocurre nadie mejor para acompañarte. Cuando el micrófono te mira. Espera tu voz. Y tú empiezas a perder la seguridad con la que pretendías dársela ante la soledad de una sala en la que sólo te acompañan cuatro cables, una batería desmontada y un atril con tus letras. El productor te anima. Te trata con dulzura y te da ánimos. Te pide nuevas tomas. No porque las anteriores hayan sido malas sino “por tener más”. Tú estabas seguro de que lo ibas a grabar todo a la primera. Pero esa seguridad se desmorona. La voz ya no fluye tan fácil. La garganta empieza a doler, igual que el estómago. Pero eres el cantante. Y cantas “a la vida de rosas y penas, de momentos malos y cosas buenas”. Por eso te creces de nuevo y encaras tus mejores tomas. Las más sensibles. Y a la vez las más poderosas. Enrabietado. Salvaje. Pero tierno. Encajando lo que te pide el productor. Siguiendo sus consejos. Ansioso por enseñar al micrófono tu voz. Lo que puedes hacer. Sin preocuparte de que eso, algún día, estará en manos del comprador del disco. Porque yo soy el cantante. Y “el público paga para poderme escuchar”. El producer sigue pidiendo. Más dulce. Interpreta más. Déjate llevar. Respira. No acortes tanto las líneas de voz. Siente más y olvida la afinación. O recuerda la afinación al final de las frases. Todo por el bien del disco. De la canción. Y el cantante se hace fuerte. Un coloso. Se deja llevar. Y casi se olvidad de quien es. Sólo deja que la música fluya. Y empieza a disfrutar. Ya no sufre. Goza. Se deleita. Cierra los ojos y canta. Porque aunque entonces no lo recuerde, él es el cantante. Y “a los que me siguen mi canción voy a brindar”.

Sonando: El cantante de Andrés Calamaro

jueves, julio 09, 2009

El misterioso Scott Walker

En la última entrevista que he realizado, uno de los entrevistados me confesaba que su cantante favorito era Scott Walker. Me sorprendió, no sólo por ser quien era el entrevistado sino también por citar a uno de los grandes olvidados de la historia de la música popular. A pesar de ello su legado e influencia ha sido reconocida por gente como David Bowie, Brian Eno, Johnny Marr o Marc Almond. Recientemente, además, llegaba a España en DVD el documental que Stephen Kijak dedicaba al otrora líder de los Walker Brothers. Se comenta que en 1965, por ejemplo, el club de fans de la banda contaba con más seguidores que el de los mismísimos Beatles.

Nacido el 9 de Enero de 1943, en el momento en que empezó a cantar no tardó en ser comparado con Frankie Avalon por la potencia de su voz de barítono. Sus versiones de temas de Jacques Brel son probablemente las mejores que nunca se han hecho del cantautor belga. Pero este tipo tenía un problema. Y ese problema lo convertía en uno de los grandes enigmas de la historia del rock. Fobia al público. Aversión a la presencia de mucha gente a su alrededor. Y por ello decidió dar orden de no reeditar ninguno de sus discos. No graba vídeos, no da conciertos, no permiten que le entrevisten e, incluso, se ha llegado a especular sobre si seguía vivo. Sólo Kijak consiguió entrevistarle para el documental. Un verdadero logro.

En 2006 grabó The Drift, su último disco hasta el momento. El disco preferido del nuevo siglo de, por ejemplo, John Vanderslice. Un álbum que incluye una orquesta de cuerdas de ¡40 miembros!, instrumentos construídos sólo para la grabación y temas en los que la percusión consiste en puñetazos dados a un trozo de carne de vaca.

Lo que poca gente sabe es que Walker llegó a tener, a pesar de su fobia, un programa propio de televisión. Y menos aún que alguien muy famoso en España se inspiró en él por su forma de moverse, interpretar y su manera de cantar. Y ese alguien es Raphael. Sí, sí, Raphael. El del tamborilero. El que Bunbury describe como mejor cantante de España. Raphael quiso conocer en los 60 a Walker y llegaron a ser buenos amigos. Lo admiraba e incluso le pidió permiso para copiarle algunos gestos. Walker se lo dio, le ayudó y le enseñó algunos trucos de técnica vocal. Cuanto menos curioso.

“Scott Walker es Dios” .Thom Yorke (Radiohead)

“Walker es el mejor cantante de la historia del rock”. David Bowie

Sonando: Jackie de Scott Walker