Nacido en 1939, Huelyn
Duvall es uno de esos pocos privilegiados que puede alardear de haber tocado
con gente como Eddie Cochran, Johnny Horton, Dale Hawkins o Bobby Darin. Además,
con 77 añitos del ala todavía tiene ganas de meterse en el estudio a grabar
temas, y no de cualquier manera, sino de forma más que notable. Para este
lanzamiento que edita CAB Records, tras una preciosa portada de Nano Barbero, ha
contado como banda con Carlos A. del Bosque a la guitarra, Manuel “Lee”
Villalba al contrabajo y Javi “Lucky” Lobillo a las baquetas. Juntos se marcan tres
temas de esos que le entran a uno de maravilla. En la craa A, y firmados por el
propio Huelyn, «Got a Little Girl» y «Let’s Make a Block», dos temas bailables
a ritmo de rockabilly que contrastan con «Without You» protagonista de la cara
B, compuesta por el músico de San Francisco Kyle Level y en la que aparece el
característico boom-chicka-boom de Johnny Cash. Una oportunidad magnífica para
hacer girar el plato a 45 rpm.
Llevo tiempo insistiendo en la grandeza de todo lo que sale de los cántabros estudios Guitar Town, propiedad de Hendrik Röver. Y también cada cierto tiempo aprovecho para recordar lo que me gusta el trío Daddy Long Legs desde que los descubrí hace ya unos cuantos años con Liars, Cheats & Scoundrels (2011). Mis expectativas, además, se vieron totalmente cumplidas cuando los pude ver en la Sala Marula de Barcelona confirmando que tienen un directo arrollador. Así que la suma de ambos factores no podía sino dar un gran resultado que gira a 45 revoluciones por minuto.
El nuevo single de Daddy Long Legs lo publica la siempre infalible FOLC Records e incluye un par de temas. El primero de ellos, y que da nombre al disco es el grabado junto a Röver y es una perfecta muestra de todas sus armas. Lo completan en la cara B con una versión de su propio «Evil Eye» grabado en una radio de Sant Boi (Barcelona) en una reinterpretación acústica de la canción que incluían en Evil Eye on You de 2012. Sabe a poco, eso sí. Quedan avisados. Su escucha, especialmente la del tema titular hace que nos preguntemos qué podría pasar si estos tres locos del rock and roll se pasan unos días en Muriedas para grabar un disco completo. Pensarlo nos hace salivar.
Sonando: The Stranger Rides Tonight de Daddy Long Legs
En una de las últimas
visitas de Quique González a Barcelona aprovechamos un descanso que tenía en la
promoción programada para visitar la tienda verde de Revolver. Solemos hacerlo cuando nos juntamos. No se por qué y casi
sin hablarlo siempre acabamos pasando juntos por allí. Esta última vez Quique
estaba obsesionado con encontrar una canción de Stephen Stills pero no sabía el
título. José Ignacio Lapido se la había puesto la última vez que se habían
visto y andaba obsesionado con la que me aseguraba era “la mejor canción que había escuchado nunca”. Encontramos una de
esas ediciones que incluyen un par de discos con los dos primeros trabajos de
Stills aunque él empezaba a estar casi seguro de que la canción era «We Are Not
Helpless», al que cierra su disco de debut publicado en 1970. Al día siguiente
recibo un WhatsApp con un mensaje muy
simple: “era esa Edu. Es una de las canciones más bonitas escritas nunca. La
encontré. Qué maravilla”. El pasado 17 de abril, Quique hacía un chat en El Faro de Vigo y un seguidor le
preguntaba cuál era su canción favorita de otro artista en este momento. Su
respuesta ya la saben, «We Are Not Helpless» de Stills.
En un principio, la
canción fue interpretada como la respuesta de Stephen Stills al «Helpless» que
Neil Young había escrito para el Déjà Vu
(1970) de Crosby, Stills, Nash & Young pero su autor siempre lo ha negado y
no ha dado ningún tipo de crédito a esas especulaciones. Curiosamente, la
canción es considerada por muchos como el periodista Bruce Eder el defecto del
disco. Raro cuando muchos la consideramos de lo mejor de las diez canciones del
lote. Un tema que parece una simple cancioncilla folk y acaba convirtiéndose en
una especie de himno coral, con un pasaje central que cede el protagonismo a
los arreglos de cuerda para ir creciendo hasta llegar a un auténtico final
inesperado con coros góspel, la voz de Stills rompiéndose y el Hammond tomando
el mando. Cuatro minutos y veinte seguros de libertad creativa producto de una
abrumadora capacidad compositiva. Una ópera folk-rock que no llega a los cinco
minutos y que se convierte en una impecable forma de finalizar un disco
soberbio.
Una joya que servidor
está seguro de tener entre sus discos en forma de single. Dudo ante las
informaciones que encuentro por Internet que aseguran que nunca se editó en ese
formato. Debo haberme equivocado. Así que lo dejo correr y en aquel momento
pincho en la versión CD que tengo del disco de Stills hasta que ayer, buscando
otro 45 rpm la encuentro. Yo tenía razón, pero Internet también. La canción
nunca se editó como cara A de un single pero sí lo hizo como cara B de «Sit
Yourself Down» en una edición holandesa aparecida en 1971 y que es la que se
puso a girar en mi equipo, una y otra vez, a 45 revoluciones por minuto.
Todavía disfrutando de los muchos 45 rpm comprados en un
lote a Todocolección el pasado mes de
junio me centro en un single curioso, ya que está formado por dos canciones de
discos diferentes del bueno de John Hiatt. En la cara A nos encontramos con el
segundo single extraído del disco Slow
Turning tras «Drive South» (tema que funcionó mejor en la voz de Suzy Boguss
que en la de su autor). Se trata de «Icy Blue Heart» una espectacular balada
crepuscular tan trágica como hermosa. Y aunque el disco estaba publicado en
1988 y su objetivo era promocionar el citado Slow Turning, A&M Records en una
extraña jugada decidió incluir como cara B un tema extraído del imprescindible Bring The Family (1989) y que ya se había
publicado como sencillo hacía solo unos meses, aunque con truco, claro. Se
trata de una versión en directo de «Memphis In The Meantime», la canción que
abría el que probablemente es el mejor disco de la carrera de Hiatt, grabada el
30 de septiembre de 1988 en Ottawa, Canadá con una banda integrada por Sonny
Landreth, David Ranson y Kev Blevins que, a pesar de ser Nick Lowe, Dave
Edmunds y Jim Keltner, suenan de lujo.
Amo a mi cartero. Ni siquiera le conozco. Nunca le he visto
en persona. Pero me concede alegrías día sí, día también. Una de las últimas ha
sido dejar en mi buzón el nuevo EP de Los Huéspedes Felices, quizá el mejor
combo pop de la escena nacional. Y Viajes en color es otra maravilla. Vaya capacidad
para las melodías, leche. La psicodelia setentera del tema que le da título,
esos oh la las marca de la casa de «Ni un minuto más» (¿alguien lalea mejor que
ellos?), el pop luminoso de «Nunca es tarde» o la hipnóticamente eléctrica «Extraños», fruto directo del rock británico de hace cincuenta años. Siguen
siendo los mejores guardianes de la herencia de Los Auténticos y Los Brujos,
ambos proyectos de Miguel Ángel Villanueva, pero también de Los Brincos e
incluso de los más cercanos Negativos. Impecables como siempre.
Toca volver a recuperar un 45 rpm de la colección. El
afortunado esta vez se editó el 14 de agosto de 1976, doce días después de la
edición del disco que contenía la canción, Good
Singin', Good Playin', que producido por Frank Zappa se convirtió en el último
disco de Grand Funk Railroad antes de su primera separación ese mismo año.
«Can you do it» apareció publicada con «1976» como cara B. Firmada
por Richard Street y Thelma Gordy, el tema alcanzó el puesto 45 de Billboard
convirtiéndose en uno de los últimos éxitos de la banda en los setenta, antes
de su posterior reunión a principios de la siguiente década. Una muestra del
potencial que la banda favorita de Homer Simpson aún conservaba y de su giro
hacia la música pop, sin perder sus raíces que se movían entre el blues, el
hard-rock y el soul, y que había empezado a tomar forma con la publicación del álbum
Phoenix en 1972.
Volvemos a una de las secciones más especiales de
esta bitácora. Esa que suena sólo a 45 revoluciones por minuto. Y lo hacemos
con una banda a la que muchos trataron como un simple grupito de pop de los
ochenta y los noventa pero que hicieron un buen puñado de grandes canciones
que, desde Escocia, no se alejaban tanto de lo que hacían gente como The
Jayhawks, Uncle Tupelo y otras bandas del naciente Americana. Ellos eran Del
Amitri.
Formados en 1982, como tantas otras bandas a
partir de un anuncio en prensa, Del Amitri se convirtieron en poco tiempo en
una de las bandas favoritas del mítico John Peel. Con un primer disco en el que
su sonido está poco definido llegan a Waking
Hours (1989), segundo trabajo en el que ya se deja ver su influencia
americana y con el que el éxito de la banda empezará a crecer a pasos
agigantados. El siguiente escalón de su trayectoria es Change Everything (1992), disco del que extraerán un single, el que
nos ocupa, que los llevará a sonar por primera vez en las radios españolas. Se
trata de la canción «Always To Walk To Know», un medio tiempo acelerado marca
de la casa que podría haber pasado por cualquier single de éxito de las
incipientes bandas americanas que llevaban el espíritu de Uncle Tupelo por
bandera. Colocada en el puesto número 13 de las listas de singles en Reino
Unido, es el tema que colocará a los de Justin Currie definitivamente en el
mapa. Además, su edición a 45 rpm se completa con la inédita y espléndida
balada «Lean To Cry», un auténtico lujo. Gracias a esa canción, el mundo del
rock se puso a esperar con ansia su siguiente disco, y no defraudaron. Twisted (1995) se convertirá en su
cumbre discográfica y el motivo por el que se considera que se hicieron un
hueco en la historia de la música hecha en las Islas Británicas.
Don’t Try This At Home
es el sexto disco de Billy Bragg, publicado el 17 de septiembre de 1991 tras
una portada de dudoso gusto. Curiosamente, mi canción favorita y protagonista
de este 45 rpm al que hoy dedico esta sección no fue escogida como primer
single del disco. El honor se lo llevó «Sexuality» compuesta a medias con el The
Smiths Johnny Marr que alcanzó el puesto número 2 en las listas americanas y el
27 en las británicas, siempre más duras con la producción autóctona. Pero en mi
opinión nada supera a «You woke up my neigbourhood», una canción simplemente
perfecta.
Sobre una melodía que va in crescendo, Bragg abandona la
política de muchas de sus canciones para escribir un texto costumbrista que
llega a su éxtasis en un estribillo en el que destaca con luz propia la segunda
voz grabada por el entonces líder de R.E.M., Michael Stipe. Otro miembro de los
de Athens, Peter Buck, no sólo colabora en la canción como instrumentista sino
que aparece también como co-autor, firmando el tema. Para la cara B queda «Ontario,
Quebec And Me» una canción que iba a permanecer inédita hasta ser recuperada en
1999 en el recopilatorio Reaching To The
Converted. Esta vez sí, se trata de una canción política, ambientada en Canadá
y que probablemente fue compuesta por Bragg en el período que vivió en el país
norteamericano. Un tema que combina a la perfección lo personal y sentimientos
como la soledad, con los nacionalismos o las dudas ideológicas. Otra muestra más
de genialidad del "azote de Essex".
Sonando: You woke up my neigbourhood de Billy
Bragg
Mario Cobo ha cumplido por fin su sueño. Años lleva diciéndome
que todo guitarrista que se precie ha de grabar un disco instrumental y
firmarlo con su nombre. Él, miembro de innumerables combos (Mambo Jambo, The
Lazy Jumpers, The Jaguars, The Bop Pills…) e indiscutible líder de los difuntos
Nu Niles tenía claro que una de las cumbres de su carrera debía ser grabar ese
disco que ahora, por fin, tenemos en nuestras manos o, mejor dicho, en nuestro
plato. Defensor a ultranza del 45 rpm desde su propia discográfica Carajillo
Records no podía elegir otro formato para publicar estas cuatro muestras en
vinilo rojo y en la que le han acompañado su inseparable Ivan Kovacevic al
contrabajo, el ya habitual Anton Jarl a la batería y Josep Lluís Pérez en la
guitarra rítmica. Cuatro temas que intentan destilar todas las influencias y
sonidos habituales de las seis cuerdas de Cobo. Trémolos, Link Wray, guitarras
claras, Grady Martin, swing, jazz, Herbie Remington, rockabilly, twang, Jimmy
Bryant, country, Santo Farina…Encima desde su título amenaza continuidad…Que así
sea.