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viernes, noviembre 01, 2019

DPND: Steve Wynn – Fluorescent




¿Podíamos olvidarnos en estos Discos Para No Deprimirse del hombre que en 1982 fue capaz de sacarse con sus Dream Syndicate una obra como The Days Of Wine And Roses? Dios salve a Steve Wynn.

El 21 de febrero de 1960 nacía en New York, nuestro héroe. Un hombre destinado a escribir algunas de las páginas más importantes de la historia del rock americano en los 80 y los 90. Y una de ellas tiene lugar en 1994. Acostumbrado a las aventuras grupales, poco antes del final de los Syndicate, hacia 1989, Wynn formaría Danny & Dusty junto al ex Green On Red Dan Stuart. Debía ser 1985. Y ya en los 90 daría forma a Gutterball, súper grupo con miembros de The Silos, The Long Ryders o House Of Freaks. Eso sí, el músico afincado en California no olvida ir sacando regularmente excelentes discos en solitario, como Fluorescent, una auténtica delicia de genuino rock de raíces acústico. Desde ese «Foloow Me» con su atmósfera densa hasta «That’s Why I Wear Black» que Johnny cash debió olvidar en su Unearthed porque parece hecha para él. «Carelessly» es un avance de lo que luego harían gente como Ron Sexsmith o Josh Rouse (antes de perder el norte). «Open The Door» es ma´s densa, con la voz marcando distancia y recordando a la impostura antinatural de Dylan en Nasville Skyline. A pesar de eso suena excelente y certera. En «Lawyer By Lawyer» Victoria Williams borda la segunda voz a lo Christina Rosenvinge (¿qué pasa? A mi me recuerda a ella…). «Look Both Ways», escrita a medias con Chris Cacavas y Chuck Prophet es el retazo de rock and roll, para que no olvidemos de quién estamos hablando. ¿Y qué me dicen del final con «Never Ending Rains»? ¿Será verdad que no va a parar de llover? Ese piano parece anunciarlo con seguridad. Y esa voz….Mmmmmm. Es un grande. Nunca entenderé por qué sólo lo pensamos unos cuantos.


Publicado en Efe Eme

Sonando: Older de Steve Wynn

viernes, octubre 18, 2019

Tom Petty - Wildflowers


Hay una serie de discos que servidor se empeña en llevar constantemente cargados en mi inseparable iPOD. Y dado que el cacharro sólo tiene 8 GBs, eso acostumbra a convertirse en problemas de espacio. Pero me da igual, porque cada cierto tiempo se cumple el ritual de sentir la necesidad de escucharlos. Y uno de ellos es el álbum que hoy nos ocupa. Algunos pensarán porqué este disco de Tom Petty y no otro, y se podrían dar varias explicaciones. Una que muchos lo sitúan como uno de los padres evidentes del rock norteamericano y que algo hay que llevar siempre de él. Otra, que a mí me convence más, es que me gusta recuperar, simplemente, de discos de rock norteamericano que me abrieron los ojos de un estilo que puedo considerar, junto al rock and roll más primigenio, el blues y el soul, mi favorito. Así que, con pleno derecho, hoy vamos a poner a hablar de Wildflowers. En mi opinión, el mejor disco del insuperable Tom Petty. Un músico que nos abandonaba por sorpresa en octubre de 2017, dejando un vacío que difícilmente podrá ser llenado en algún momento. Lo hizo sin previo aviso. Nadie imaginaba que Petty pudiera estar a punto de fallecer. Pero nos dejó, como en tantos otros casos, su música. Un legado inconmensurable. Una discografía prácticamente sin fallo que lo sitúa como uno de los músicos más grandes que nunca ha dado Norteamérica.

Y es que un tipo que es capaz de asegurar que lo que le hizo convertirse en músico fue el paso de Elvis por su ciudad ya lo ha dicho todo. Wildflowers, publicado en 1994, iba a ser un disco de Tom Petty en solitario, el segundo, sin sus Heartbreakers. Y digo iba porque al final tres de los cuatro miembros de su banda de acompañamiento sí están implicados en la grabación, aunque el nombre del grupo no apareciera en la portada disco. De hecho, conflictos internos por ese motivo acabaron con Stan Lynch, batería de la banda y único que no estuvo, fuera de los rompecorazones. Producido por Rick Rubin con la ayuda de Mike Campbell, el álbum es una maravilla absoluta. Petty está inconmensurable en todo: interpretación, composición, arreglos...Todo el álbum desprende una magia irrepetible que lo hace único. Y todas las influencias del de Florida se condensan en unas canciones excelentes: Beatles, Kinks, Elvis, Neil Young, Beach Boys, Dylan….. ¿Se pueden superar canciones como “You wreck me”, “Wildflowers”, “It's good to be King” o “A higher place”? A mí me parece que no.

Como curiosidades decir que Rubin no quería utilizar a ninguno de los Heartbreakers y fue Petty el que insistió en el hecho. Sin duda, un acierto viendo los resultados. También decir que, a pesar de sus quince canciones, se grabaron muchas más ya que la idea era hacer un álbum doble,  y algunas de ellas acabarían, más tarde, en la banda sonora de She’s The One. Alguna incluso, como “Girl on LSD”, fue descartada por la discográfica, Warner Bros, por sus evidentes referencias a las drogas. Sólo pudo aparecer cómo cara B del single « You don't know how it feels». Cosas que pasan. En cualquier caso, en tiempos de Internet, merece la pena buscarla y unirla al resto de canciones del disco para acabar de entender el “todo” que quería crear Petty. Sea como sea, una obra maestra.

Publicado en Efe Eme

Sonando: You Wreck Me de Tom Petty

martes, julio 26, 2016

DPND: The Riptones - Extra Sauce



Por inercia. Así me encontré ayer recuperando de la estantería el primer disco de The Riptones para reabrir momentáneamente esta serie de Discos Para No Deprimirse. Te acercas a tu colección de CDs, coges uno a boleo, de esos que te quedan a la altura de la mano y por esas cosas mágicas que suceden a veces tienes unas ganas enormes de pinchar tu casual elección. Extra Sauce se titula el debut de la banda de Chicago, liderada por Jeb Bonansinga. Un grupo de country-rockabilly que tenía algo especial, algo que los hacía diferentes a todas las bandas de tipos con tupé que poblaban los escenarios. Ellos creían que el rockabilly también se podía utilizar para algo más que divertir. Pensaban que la letra de connotaciones políticas o sociales no estaba reñida con los ritmos bailables y saltarines. No es que todos sus temas fueran reivindicativos, pero siempre incluían alguno en sus discos.

Con las composiciones a cargo básicamente de Bonansinga, The Riptones fue una de las bandas destinadas a hacer algo grande pero que nunca llegó a nada Se iniciaron compartiendo recopilatorio de bandas noveles de Chicago con gente como Jon Langford, The Bottle Rockets, Robbie Fulks o The Mekons, pero mientras estos se hicieron con una pequeña parcela de éxito, ellos no tuvieron la misma suerte.

Su disco de debut no es un álbum de esos impecables. Existen los clásicos momentos de duda de muchos trabajos iniciales, pero muestran un grupo con un potencial enorme que no acabó de hacerse realidad. Canciones como «The Meanest Man in the World» o «Motorcycle Man» son de lo mejor del género en la época (finales de los noventa) y los buenos presagios de calidad los confirmaron dos años después con el espléndido Cowboy’s Inn. Aunque esas son otras guerras.

Sonando: Motorcycle Man de The Riptones

viernes, enero 20, 2012

DPND: Johnny Cash - American Recordings

Llegamos al fin de la serie. Aquí dejo estos Discos Para No Deprimirse que nos han acompañado en esta bitácora cerca de 50 semanas Tiene el honor de cerrar la serie, como no, uno de los padres del invento. Sí, lo se, me he dejado muchos, pero es lo que hay. Hasta aquí hemos llegado y Johnny Cash me parece la mejor forma de cerrar esta etapa. Pensaremos en otra serie que publicar más o menos de manera habitual. De momento, disfruten de las American Recordings.

Difícil decir algo que nos e haya dicho ya sobre esta obra maestra no sólo de la música, sino también de la cultura del siglo XX. El primero de los trabajos publicados por Johnny Cash bajo la protección y el consejo de Rick Rubin en 1994. Un productor de rap y hardcore encargándose de uno de los pilares básicos de la música country ¿Qué puede salir de eso? Mierda de la buena, señores. Una maravilla. Cash grabando sólo con un micrófono en una sala al estilo Sun Records. El minimalismo instrumental transformado en un maximalismo sentimental. Colaboraciones escondidas de Danzig o om Waits. Versiones de Kristofferson, de Nick Lowe, de Leonard Cohen, de Loudon Wainwright….«Delia’s Gone»…«Redemption»…Pero, por encima de todo, Johnny Cash. Perdón. JOHNNY CASH. Así, en mayúsculas mucho mejor.

Sonando: Delia’s Gone de Johnny Cash

viernes, diciembre 23, 2011

DPND: Bruce Springsteen - The Ghost Of Tom Joad

Claro, claro. Estamos hablando de rock americano y aún no hemos dicho nada de él. Recibamos como se merece en Discos Para No Deprimirse a Bruce Springsteen. Bienvenido jefe.

En 1995, Springsteen publica el que probablemente sea su disco más interesante de unos años 90 con más luces que sombras. The Ghost Of Tom Joad, editado por Columbia Records, se graba en Thrill Hill pocos meses antes de su edición. El personaje central de la obra es ese Tom Joad, extraído de Las Uvas de La Ira de John Steinbeck. Además, cabe recordar que Woody Guthrie, uno de los ídolos de Springsteen, ya había realizado una canción con el título «The Ballad Of Tom Joad» inspirada en la película de John Ford basada, a su vez, en el libro de Steinbeck. Springsteen ha reconocido que lo había catado todo: película, libro y canción. De hecho el tercer verso de la canción de Bruce es prácticamente una copia literal de uno de los discursos que Tom Joad pronuncia en el libro. Junto a esas referencias a Steinbeck, el disco tiene un contenido fronterizo que me encanta, no por sonido, sino por la temática de sus letras, contando la vida de los inmigrantes mexicanos, junto a otras situaciones del ámbito social como la situación de las clases desfavorecidas en EEUU.

El disco supuso un Grammy para Springsteen como Mejor Disco de Folk del año. Y es que sus sonoridades se alejan de la habitual fuerza de la E Street Band para abrazarse a sonidos más acústicos cercanos a Nebraska. Quizá por ello, el Boss decidió presentarlo con una gira acústica que, por cierto, lo trajo a Barcelona. Fue un álbum conflictivo, eso sí. Sus fans quedaron descolocados ante una jugada que no acabaron de entender llegando a tildar al disco, incluso, de aburrido. Pero servidor cree que detrás de este fantasma de Tom Joad se encuentra el mejor trabajo de Bruce Springsteen en la década de los 90. Dicho está.

Sonando: The Ghost Of Tom Joad de Bruce Springsteen

viernes, diciembre 16, 2011

DPND: Warren Zevon: Learning To Flinch

Seguimos sin ganas de deprimirnos, y el encargado de que eso sea así, esta semana, es Warren Zevon, a quien ya tuvimos por aquí con los Hindu Love Gods. Su Learning To Flinch llega hoy a nuestros Discos Para No Deprimirse.

Grabado en conciertos en Estados Unidos, Australia y Europa,en 1993, nos enfrentamos ante un excelnte álbum acústico en directo. Incluye tres canciones inéditas, no incluídas en ningún lanzamiento anterior de Zevon: «Worrier King», «Roland Chorale» y «The Indifference of Heaven». Además hay una extensa versión de «Roland the Headless Thompson Gunner» diferente a la publicada en disco de estudio con cuatro minutos de duración extra. Guitarra acústica, piano y voz son los únicos protagonistas instrumentales de un lanzamiento que en plena efervescencia de los Unplugged de la MTV se nos antoja hermano de aquellos. Aunque su trabajo en el piano es sobrecogedor y la manera de escupir sus letras apabullante, creo que lo más destacable de una excelente grabación es la maestría de Zevon con la guitarra acústica. Demostrando que en muchos músicos nos perdemos esa faceta tras la máscara del songwriter ¿Alguien se jugaría dinero a que en «Boom Boom Mancini» no le acompaña alguien? Es sorprendente todo lo que Warren logra sacar de sus instrumentos. Una calma tensa que hace que la grabación no pierda empaque en ningún momento. La curiosidad del disco viene dado porque «Mister Bad Example» fue incluída sin su mezcla final y eso hace que la voz sea casi inaudible en ese tema. Algo que, por supuesto, enfadó muchísimo a Zevon. Cosas de la tecnología.

Sonando: Werewolves of London de Warren Zevon

viernes, diciembre 02, 2011

DPND: Honeydogs – Seen A Ghost

¿Dónde vas perro de miel? Así entonaban una de las canciones de Vivir Bajo El Agua los Malconsejo de Santi Campos ¿Y qué pinta una banda nacional en estos Discos Para No Deprimirse? Pues que hoy, aquí, vamos a hablar de perros y miel, porque esta semana llega el turno a The Honeydogs.

La banda se formó en 1994 en Saint Paul, Minessotta. Su estilo se enmarcó rápidamente en el rock americano marca de la casa de vecinos como Jayhawks, Replacements, Soul Asylum pero lleno de una personalidad deslumbrante marcada por su líder, Adam Levy. En 1997, tras un par de discos, llega su tercer trabajo, Seen A Ghost. Si sus dos primeros álbums se habían acercado ligeramente al indie, en éste apostaban por las melodías pegadizas herederas de los Beatles pero con un marcado acento americano. Canciones que recuerdan, y mucho, a los Wilco de la primera época, y también experimentos ligeros que la banda de Tweedy iba a desarrollar en discos posteriores y que demuestran la influencia de los perros de miel en los de Chicago. La esencia del Americana está aquí: buenas melodías, acento pop, rock clásico y guiño a las raíces. Y es que si algo se puede decir de canciones como «Sans Sucre», con esa preciosa steel del principio, sencilla y certera, la guitarrera «Cut Me Loose, Napoleon» o «Your Blue Door» es que son absolutamente adictivas. Por no hablar de esa preciosa portada. Háganse un favor y endúlcense la vida.

Sonando: Sans Sucre de The Honeydogs

viernes, noviembre 25, 2011

DPND: The V-Roys – Just Add Ice

Me ha costado decidirme por qué disco escoger de la banda de Knoxville. Y no será porque grabaran muchos, apenas un par de álbums en estudio, un directo y, ojo, un recopilatorio que llega ahora a las tiendas y que contiene algunos temas inéditos. Quizá algunos no los conozcan, pero eran muy grandes. Son The V-Roys y hoy protagonizan estos Discos Para No Deprimirse.

Nacidos en Tennessee, de ellos se dijo que “caminaban por la fina línea que existe entre el country rock de raíces y la vanguardia del rock alternativo”. Los temas los componían todos entre Scott Miller, John Paul Keith (aunque ni siquiera llegó a grabar el primer disco del grupo) y Harrison Mic, con la inestimable ayuda de ¡Steve Earle! Sí, porque el tío Steve fue el principal valedor de la banda, además de productor de sus dos discos. Llamados originalmente Viceroys, se vieron obligados a cambiar su nombre por el de V-Roys ante una denuncia de la banda jamaicana de reggae del mismo nombre.

Su primer disco es Just Add Ice, y lo publica E-Squared Records, compañía propiedad de Earle, en 1996. Se inicia con « I Guess I Know I'm Right» y esta canción es la viva prueba de lo que Earle vio en ellos. Sobre ella he leído que es como suena como si Steve cantara pasando menos tiempo de juerga e inspirándose en Nick Lowe. Casi nada. Miller llegó a declarar que “Earle nos ayudó en lo más difícil dándonos una buena patada en el culo para que tiráramos hacia adelante”. Pero no hay que pensar que suenan como una copia de Steve. No, los V-Roys lo que han hecho es escuchar los mismos discos que Earle, ir a los mismos conciertos y absorber las mismas influencias. «Pounding Heart» es una balda maravillosa que recuerda a muchos y a nadie. «Cry» suena a los Replacements y «Wind Down» a los Flamin Groovies. «Sooner Or Later» es power-pop a lo Dave Edmunds o Elvis Costello y «No Regrets» es un medio tiempo tremendamente adictivo. Y si en lo musical el álbum es fantástico, las letras responden a lo que se espera de ellas con estribillos tabernarios del calibre de “adiós al mundo, hola a la cerveza”.

Tras este disco llegó, en 1998 All About Town y después el directo Are You Through Yet, grabado en 1999 en la Down House de Johnson City. Tras eso, y ante la escasa repercusión comercial y el alejamiento de un Earle metido en otras batallas, la banda lo deja con un concierto el día de Año Nuevo de 2000. Curiosamente, en 2009, la banda fue elegida como el mejor grupo de la historia de su Knoxville natal y ahora, en el sello de Scott Milelr se publica Sooner Or Later, un recopilatorio que les hace justicia y una oportunidad de oro para hacerse con la mayoría de temas del ya descatalogado Just Add Ice.

Sonando: Sooner or Later de The V-Roys

viernes, noviembre 18, 2011

DPND: Los Lobos: Kiko

He decidido dar por cerrada esta serie con 50 discos. Hoy llega el 45, si no me he descontado. Ellos no hacen exactamente americana, como muchos otros de los que han pasado por aquí. Pero sí rock americano. Con todo lo que esa definición implica. Ya sabéis que son una de mis bandas favoritas. Son Los Lobos y no son Otra Banda del Este de Los Ángeles. Son LA BANDA.

En 1992, nuestros lobunos amigos publicaban Kiko, un disco incomprendido por muchos y defendido a muerte por otros. Un trabajo arriesgado, en el que apostaban claramente por la experimentación, aunque manteniendo todas y cada una de sus señas de identidad. Producio por Mitchell From y todos los miembros del grupo, la inicial «Dream In Blue» ya se muestra claramente vanguardista. «Kiko and the Lavander Moon» o «Angel With Dirty Faces» son otros buenos ejemplos de lo que digo. Los Lobos tienen ganas de jugar, y disfrutan. La culpa, en buena medida, la tienen David Hidalgo y Louie Pérez, compositor de todos los temas excepto las dos tradicionales aportaciones de César Rosas. Eso sí, todo el disco es soberbio. De principio a fin. «Wicked Rain», «Two Janes», «Just A Man»…Canciones memorables que hacen difícil destacar alguna por encima de las otras. Aunque quizá habría que quedarse con tres. Ese «Rio de Temampa» que cierra el álbum absolutamente escalofriante, el ritmo fronterizo de «Saint Behind The Glass» y la fuerza folk de guitarras afiladas de «Wake Up Dolores».

Es este un disco grande. Enorme. De esos que marcan una época. Un estilo. Los Lobos dieron el paso. Bandas como Wilco o Calexico lo siguieron. Redefiniendo un género. Investigando. Algo que llevó al mismo Jeff Tweedy a reconocer en público la influencia de los de L.A. en discos como Yankee Hotel Foxtrot. Y eso no es moco de pavo.

Sonando: Wake Up Dolores de Los Lobos

viernes, noviembre 04, 2011

DPND: Weld - Neil Young

Muchos lo reclamaban. Tanto hablar de Americana de los 90 y aún no ha aparecido por la sección uno de los padres del género. Bueno, a Dylan también lo costó asomarse a esta sección. Pero sí, aquí está. Caballo loco. Neil Young en nuestros Discos Para No Deprimirse. Por fin.

Y me ha dado por escoger Weld, publicado en 1991, disco en directo en el que el canadiense recoge la gira de presentación de Ragged Glory ¿y por qué este disco? Pues porque creo que supone algo especial. Por un lado, Young demuestra el por qué se le iba a considerar el padre del grunge y lo hace en un soberbio directo a principios de la década esencial del género de las camisas de franela de cuadros "combinadas" con converse rotas. Por tanto, por un lado es el disco con el que Young abre una década marcada por el Americana, y por otro, marcada por el grunge. Y él es uno de los pilares de ambos géneros. Esa es la explicación. El álbum que reúne, como una especie de preámbulo o profecía, lo que iba a pasar en los diez años siguientes.

Y como no lo voy a hacer mejor, robo literalmente la crítica que Rafa Cervera hizo en el número 68 de Ruta 66, en diciembre de 1991, y que Manuel Beteta se ha encargado de recopilar en la web de la revista en seis artículos fantásticos. Esto es Weld.

Ríase usted de Sub Pop, Sonic Youth y toda la familia. Cuando Neil Young ruge, los pupilos mejor guardan silencio. Y Neil Young ruge con mucha fuerza cada vez que saca un disco en directo. Weld está hecho de grabaciones en vivo tomadas a lo largo del «Don't Spook The Horse Tour» que le llevo por Estados Unidos el pasado año. Acompañado de nuevo por Crazy Horse, Neil Young ha vuelto a dar una lección de lo que es mantener el rock vivo y bien. Más que eso, Weld inyecta energía cruda por los cuatro costados al eterno concepto musical, a las viejas y a las nuevas composiciones. La versión de «Hey Hey, My My (Into The Black)» —uno de los himnos más sobrecogedores del rock&roll— abre fuego con unos Crazy Horse irreductibles. Los títulos clásicos de Young revisitados al calor del directo en Weld cobran una nueva vida. Lo cual ya es mucho decir: sólo un tipo tan impredecible como Young puede aportar más matices incendiarios a su propia música («Cinnamon Girl», «Powderfinger» o «Like A Hurricane») después de tantos años. La versión de «Blowin' In The Wind» es sencillamente sobrecogedora, toda una reconversión en el más puro estilo Hendrix. Y las canciones de más reciente cosecha se acoplan sin problemas al huracán eléctrico que crea la banda. «Crime In The City», «Fuckin' Up» o «Mansion On The Hill» se benefician del temperamento de un grupo en total erupción. Weld es mucho más que un grupo a cien en un concierto. Es la acoplación casi matemática de unos músicos totalmente compenetrados de cara a un objetivo muy concreto: devolverle las agallas al rock. Aunque sólo sea por una noche. Aunque el relevo haya sido tomado por otros hace ya tiempo. Aunque al escuchar este disco nos duela en el alma no haber presenciado en primera fila el show. Escuchar como un viejo zorro como Young redescubre sus propias posibilidades es algo inenarrable. Consigue Weld. Y si tienes aparato reproductor de CD, busca con ahínco Arc/Weld, el CD en edición limitada del mismo álbum. Trae un disquito extra lleno de feedback, acoples y comentarios calientes lanzados desde escena por el propio Young.

Sonando: Cinnamon Girl de Neil Young