miércoles, diciembre 23, 2009

Llorar

¿No es el llanto el peor sonido del mundo? Yo creo que sí. Y si es de un niño ya ni te cuento. Yo no puedo ver llorar a June. Oírla me pone de los nervios. Pero no en sentido crispado. Si no que me hace sentir impotente. No lo soporto. Sobre todo cuando me doy cuenta de que su llanto no es un llanto normal de bebé sino que le está doliendo algo. Llora transmitiendo dolor. Y eso para mí es lo peor. Hasta llegué a cambiar el título de una de las canciones del nuevo disco de los Chinaski porque no me convencía. Así «¿Por quién llora Baby June?» ha pasado a ser «¿Por quién ríe Baby June?» Curiosamente, el llanto ha inspirado algunas de las mejores canciones de la historia. Así, a bote pronto se me ocurren canciones magníficas como «Cry Baby Cry» de los Beatles, «Crying, Waiting, Hoping» de Buddy Holly, «Cry on demand» de Ryan Adams, «You Won’t Have To Cry» de los Byrds, «You don’t have to cry» de Crosby, Stills & Nash o «Crying Time» de Ray Charles. El gran Johnny Cash tiene hasta tres canciones con el llanto como protagonista, si mi memoria no me falla: «Cry, Cry, Cry», «I’m so lonesome I Could Cry» y «Man Who Couldn’t Cry». Discos también hay, pero menos. Quizá yo me quedaría con Cry To Me de Solomon Burke o Cry Wilf de Howlin Wolf.

Dice la RAE que llorar es derramar lágrimas peor también sentir profundamente. Quizá ahí está la cuestión. En los sentimientos. Dado lo indiscutible que es el componente sentimental de la música parece evidente la razón por la que tantos han dedicado canciones al llanto. El dolor siempre ha sido inspirador, ya se sabe. Pero yo me niego. No pienso hacer ni una sola canción dedicada al llanto de June. Me gusta más hacerle canciones a su risa. Llámenme padre baboso. Pues sí y a mucha honra. Pero es que aunque Vds no lo saben, ya lo dice el refrán: “quien tiene una June tiene un tesoro”.

Sonando: Cry, Cry, Cry de Johnny Cash

martes, diciembre 22, 2009

Discos Navideños

Por todos los flancos me llegan preguntas sobre cual va a ser/está siendo la banda sonora de mi navidad si no voy a ponerme el disco de Christmas de Dylan. A ver, punto uno. Sí, me estoy poniendo el disco de Dylan. Yo he criticado ese disco en cuanto a concepto y por considerar que el bardo nos está vacilando, una vez más, pero siendo positivo es disfrutable. De eso no hay duda. Por tanto ahí ya tenéis una respuesta. De hecho es la única “novedad” navideña que suena en mi equipo. Y el punto dos es la lista que acompaño. Previsibles o no, son estos:

Aretha Franklin – This Christmas
Buck Owens – Christmas with Buck Owens
Canned Heat – Christmas Album
Chris Isaak – Christmas
Dwight Yoakam – Come On Christmas
El Vez – Mex-Mas
Johnny Cash – Christmas Album
Los Lonely Boys – Christmas Spirit
Reverend Horton Heat – We’re Three Kings
Texas Tornados – A Tejano Cajun Xmas
The Smithereens – Christmas With
The Beach Boys – Christmas Album
VVAA – A Very Norton Christmas
Reigning Sound – If Christmas Can’t Bring You Home
VVAA – A Truer Christmas
VVAA – Phil Spector - A Christmas Gift For You
Barenaked Ladies – Barenaked for the Holidays
Elvis Presley – Christmas Album
VVAA – Punk Rock Christmas
Marah – Christmas Kind Of Town

Si les falta alguno ya saben. Búsquenlo y desempolven su espíritu navideño. Yo creo que la cosa iría por ahí y después los clásicos temas sueltos de Tom Petty, Springsteen, John Mellencamp, John Hiatt…¡Si resulta que me gustan los villancicos y todo! De hecho a June le encanta el «Must Be Santa» del viejo.

Sonando: Must Be Santa de Bob Dylan

lunes, diciembre 21, 2009

Rupa y los peces de abril

Los habituales de este blog saben de mi querencia por la música fronteriza. Me encantan todos los sonidos que suelen cocerse en la frontera de los States con México. Y una de las cosas que han llegado a mis manos/oídos y que más me han llamado la atención en los últimos tiempos es Rupa & The April Fishes. Si hace unos posts hablábamos de etiquetas con esta gente si que lo íbamos a tener negro. Porque lo suyo se mueve entre el rock fronterizo, of course, el swing gitano, la chanson francesa, el cajun, las cumbias o la música hindú. Ahí queda eso. No en vano fueron una de las grandes atracciones del último festival South By Southwest en Austin, Texas. Liderando el proyecto está la poderosa personalidad de Rupa Maya, una excelente cantante y multiinstrumentista de origen indio que encabeza una cohorte de músicos espectacular. Los padres de Rupa llegaron a San Francisco en los 70 y vivieron toda la explosión de esos años en los que nació precisamente su hija. Pero con diez años se mudan a Francia y eso lleva a la niña a enamorarse de la chanson francesa y de autores como Jacques Brel. Toda esa mezcla se refleja en su música. Su segundo disco se titula Este Mundo y, al igual que el primero, brilla por su eclecticismo. Lo mejor que se puede decir de él es que es un disco sin fronteras y Rupa estaría encantada de esa definición porque es una firme defensora de la igualdad entre razas. Activista pro derechos humanos, Rupa vivió en sus carnes el racismo en Francia, sobre todo, donde le aconsejaban recalcar que su origen era indio para que no la confundieran con una mujer árabe. Todo eso se refleja en sus letras. A veces intensas, de esas que disparan a la diana de las injusticias. Otras veces simples canciones de amor o desamor. La revista Time Out definió su música como agit-pop global pero su talento es indefinible. Steve Berlin de Los Lobos está loco por ella y, de hecho, ya han girado con la banda lobuna y también con Devotchka. Y otro que ha caído rendido a sus pies es el inmenso Tom Waits que asegura que Rupa es de lo mejor que ha visto en los últimos años. De hecho, este álbum, grabado en los Prairie Sun Studios ha contado como ingeniero de sonido con Oz Fritz que trabajó con Waits en Mule Variations. Incluso el “Comandante” Jorge Ortega, redactor jefe de nuestro amado Ruta 66, me habló de ella la última vez que estuve en la oficina. Yo si fuera ustedes me apuntaría el nombre.

Sonando: Culpa de la luna de Rupa & The April Fishes

viernes, diciembre 18, 2009

Kristofferson, cerca de tus huesos

Estoy enganchadísimo al nuevo disco de Kris Kristofferson. Cada día lo cato un poquito. Aunque sólo sea una pequeña dosis. Una canción. Unos acordes. Closer to the bone se llama la cosa y lleva unos meses en el mercado. Igual que en su anterior This Old Road, la sombra de las American Recordings de Johnny Cash sobrevuela todo el disco. Un Cash al que, precisamente, está dedicado uno de los temas que se incluyen en el álbum. Kristofferson es un súper crack. Eso está claro. De hecho ya tengo preparada una versión de un tema suyo en castellano para algún proyecto que tengo en mente y creo que es de las mejores adaptaciones que he hecho nunca. Kris estaba más cerca de Bob Dylan que de Hank Williams. Por actitud y por profundidad. Aunque su sonido le situaba en el terreno de sus amigos Cash, Waylon Jennings o Willie Nelson. Como muchos, sufrió en los ochenta. Y es que pocos son los grandes que supieron sobrellevar con dignidad esa década. Pensadlo. Todos tuvieron su bache. Dylan, Young, Hiatt, Mellencamp, Petty…Unos más acusado y otros menos, pero todos sufrieron. Y Kristofferson no iba a ser menos. Para él la desidia se alargó hasta los 90. Eso sí, tuvo los cojones de salir a defender a Sinnead O’Connor ante la pitada que le dedicó el público del Madison Square Garden en el tributo a Dylan después de su famoso desprecio a la foto del papa. Nunca olvidaré como llamó al público. Bastardos ¿les suena?

Pues el bueno de Kris volvió en 2006 con un discazo, el ya comentado This Old Road y una amenaza, la de que iba a ser su último disco. Pero por suerte era una falsa alarma. Closer to the bone es la prueba. Un disco crudo que además se convierte en el testamento musical de su colaborador habitual Stephen Bruton, fallecido recientemente, al que acompaña su otro inseparable Jim keltner a la batería. Un trabajo abrupto, angosto pero directo al alma. Producido, de nuevo, por Don Was muestra a Kristofferson en una majestuosa madurez a sus 73 años. Se le oye respirar, suspirar, hasta casi soñar. No es un disco perfecto y ahí reside parte de su grandeza. En la imperfección que lo acerca al oyente. Éste sólo tiene que cerrar los ojos para imaginarse a Kris en un porche cantándole esas canciones cara a cara. Temas que hablan de sus amigos, de la vida yida y de la muerte. Canciones eternas. Llenas de sentimientos a flor de piel. Y aunque, a fin de cuentas, sólo sean canciones con eso, a veces, hay más que suficiente.

Sonando: Good Morning John de Kris Kristofferson

jueves, diciembre 17, 2009

La reina del rockabilly

A veces me planteo cuestiones cuya respuesta no tiene realmente importancia. Algo así como Beatles o Stones, Neil Young o Bob Dylan, Chuck Berry o Little Richard, Sam Cooke u Otis Redding…Elecciones que, por suerte, no debemos hacer. Imaginaos la putada que sería tener que elegir. Una de esas preguntas es quién es la verdadera reina del rockabilly. Y ahí me vienen siempre a la cabeza dos nombres, Janis Martin y Wanda Jackson. La segunda ostenta el título oficial. Pero a la primera la llamaban la mujer-Elvis. Vaya sobrenombre.

Wanda Jackson está considerada la primera mujer que cantó rock and roll y aunque estos absolutismos siempre se convierten en algo relativo no debemos olvidar que empezó a grabar discos en 1954, antes que Elvis. Pero fue precisamente el rey el que aconsejó a Wanda que se dejara de country y de guiños al pop para dedicarse al rock and roll de lleno. Eso le llevó a ser muy reconocida en Europa y aunque en los States no lo era tanto sí que era muy respetada. Rápidamente se ganó el título honorífico de reina del rockabilly a pesar de que, a partir de 1960 se inclinó más por la música country. Los ojos me hacen chirivitas después de haberme enterado que Jack White está detrás de la producción de su próximo disco, como hizo con Loretta Lynn. Ojito que podemos estar ante las American Recordings femeninas.

Desgraciadamente Janis Martin no podrá hacer algo similar porque falleció en 2007. Janis fue más fiel al estilo y el apodo de mujer-Elvis era provocado por su manera de mover las caderas en el escenario, muy similar a los del Rey. Lo suyo fue parecido a lo de Wanda. Empezó tocando country imitando a Hank Williams para acabar editando en 1956 un single de puro rock and roll, «Will You Wyllium». Martin también tuvo una conexión con elvis. De hecho tuvo varias a lo largo de los años. Elvis la adoraba. La cortejaba. Incluso se dice que después de verla por primera vez en el escenario le envió doce rosas rojas a su habitación de hotel. Y Elvis fue quien aconsejó a RCA que no la dejara escapar. La historia era muy parecida a la de Wanda Jackson. De hecho Janis y Elvis llegaron a editar un disco juntos, que no a grabarlo. Se trata de Janis & Elvis, un incunable editado originalmente para ¡Sudáfrica! y que hoy se puede conseguir gracias a la reedición que El Toro Records hizo hace un par de años. Un disco en el que no cantan juntos porque es un recopilatorio de sus éxitos por separado pero en el que sí aparecen juntos en portada. Janis permaneció más fiel al rockabilly que Wanda aunque se retiró pronto. Seis meses antes e morir grabó un disco inédito con la que se consideró su heredera, Rosie Flores aunque eran más o menos de la misma edad.

¿Quién fue la verdadera reina del rockabilly? ¿Alguna fue más importante que la otra? Probablemente a ellas no les importaba la respuesta. Y ahora que lo pienso, a mí tampoco.

Sonando: My boy Elvis de Janis Martin

miércoles, diciembre 16, 2009

AA Bondy (las listas capítulo....)

Andamos liados los routiers en una confección interna de listas sobre lo mejor del año que se acaba ¿el objetivo? Pues no lo se. De momento, divertirnos. Ya saben de mi pasión por las listas pero consuela comprobar que el espíritu Rob Gordon no sólo está asentado en el coco de un servidor. Volver loco al insigne Manuel Beteta, merecedor como pocos de un altar y organizador de tan magno evento, es uno de nuestros pasatiempos favoritos ¿el por qué? Por los cambios, claro. De momento yo sólo he hecho uno y por necesidad. Faltaría más. Cambiar el libro musical del año ha sido una obligación después releer la pedazo de autobiografía de Mark Oliver Everett que comentaba ayer.

Por otro lado, he sido valiente. Y por eso me siento orgulloso de mí mismo. Mira que bien. Y lo he sido porque me he atrevido a votar como disco nacional del año el Adiós Tormenta de Fabián. Entre Right Ons, Biscuit, Capsula y demás propuestas que, reconozco, son mucho más ruteras y que también me encantan, el menda cuela al cantautor leonés porque, directamente, es el disco nacional que más me he puesto este año. Y dado que también debía/podía votar cuatro discos más, el Daiquiri Blues de Quique González, pa la saca. No he votado el disco de Nu Niles, aunque lo merezca, porque he intentado evitar el ombliguismo. Ya saben de mi participación en él y aunque no es un disco de una banda mía (un poquito sí que me los quiero mucho) he intentado tirar por el objetivismo. Y ahora que lo pienso, siendo objetivo, es de lo mejor del año pero mejor que lo digan otros. Lo demás ya lo hablaremos en enero cuando publique aquí mis habituales listas con mis 20 discos del año. Eso sí, la Uncut lo ha hecho ya. Y por ahí vamos a seguir.

Resulta que en su lista de lo mejor de la música americana del 2009 incluyen el disco de A.A. Bondy, When the devil loose. Me suena. Lo busco. Lo tengo. Una copia promocional llegó por correo. Lo pinché y no le hice mucho caso. Luego lo vi recomendado fervientemente en algún foro. Por eso me pongo nervioso ¿Estaré a punto de hacer un descubrimiento inesperado de esos que a los mitómanos nos encantan? Pues sí. Disco pausado pero delicioso. Sorprendente teniendo en cuenta que este tipo es el otrora líder de la banda grunge de Alabama Verbena. Buenas canciones, bonitas melodías, gran producción…Apadrinado por los Felice Brothers, este es su segundo disco en solitario pero ya se ha ganado que el Chinaski le preste un poquito de atención. No será mucho pero algo es algo.

Sonando: On the vampyre de A.A. Bondy

martes, diciembre 15, 2009

Eels y las cosas que los nietos deberían saber

Me lo estoy pasando teta leyendo el libro de Mark Oliver Everet o, lo que es lo mismo, Mr. E. Y si quieren incluso pueden llamarlo Eels. Porque él es el hombre. Se acaba de editar en un volumen precioso, pero precioso de verdad, su primer libro que además es una autobiografía. Cosas que los nietos deberían saber. Brutal. Sin palabras. Porque ya he votado el mejor libro del año que si no este se lo llevaba fijo. Hilarante. Genial. Triste e irónico a la vez. Un poco como la música de Eels. Pero si en los discos del californiano me costó entrar, el libro ha sido otra cosa. Lo estoy devorando y, sobre todo, disfrutando. Mucho. Me detengo y releo, a veces. Sonrío por su manera de decir las cosas. Imagino las situaciones. Me dejo llevar. Algo no muy habitual en mí, a la hora de leer, dado mi conocida y habitual impaciencia y necesidad de abarcar más. En este caso no me está importando tardar en leerlo porque hay otro libro inmediatamente detrás que me apetezca leer. Que lo hay. Pero la historia es demasiada atractiva para mí. Y eso me lleva a ser feliz con la lectura.

Este tipo es un genio. Lo digo desde ahora mismo. Insisto, me costó acertar dodne hincarle el diente. Hace tiempo tuve por casa Daisies of the Galaxy, su disco del año 2000. Lo regalé. Seré idiota. Lo volveré a comprar. No puedo quitarme de la cabeza su último disco, Hombre Lobo, el Souljacker de 2001 y Eels with Strings de 2006, disco que, por cierto, me recomendó Quique González. Son auténticas obras maestras que no deberían faltar en ninguna colección de discos que se precie. En la mía no faltan. Y se precia, se precia. Por lo menos para mí.

Sonando: Blinking Lights For Me de Eels

lunes, diciembre 14, 2009

Sam Cooke, la perfección hecha cantante

Hace apenas un par de posts hablaba sobre Otis Redding y Rick Danko en el aniversario de su muerte. Pues, curiosamente, sólo un día después (indiferentes años claro) fallecía o, mejor dicho, era brutalmente asesinado Sam Cooke, el que para mí es el rey indiscutible del soul. El más grande de todos los tiempos. Con una muerte demasiado turbia para dejarla como la dejaron. Cooke era demasiado peligroso. Era un “negro” con suerte. Y eso era demasiado para la época. Además empezaba a meterse “en líos”. Defensa de los derechos de la comunidad negra, de los derechos humanos, fuerza política…Se lo cargó una tal Bertha Franklin un 11 de diciembre de 1964 aunque al no saberse la hora concreta de la muerte, bien podría haber sido día 10, como Otis. Eso sí, los registros del motel de carretera en el que Bertha Franklin lo asesinó aseguran que fue el día 11.

Cooke estaba esa noche con Lisa Boyer, una bonita chica asiática con la que solía salir. Después de un altercado en el PJ’s club, decidieron irse a pasar la noche al Hacienda Motel por 3 dólares la noche. Craso error. Y extraño para alguien que entonces contaba con la posición económica de Cooke. Franklin los registró como señor y señora Cooke. La versión oficial es que Lisa se fue al motel con Sam sólo a hablar. Empezamos bien. Cuando vio que Cooke quería algo más se puso nerviosa y salió disparada hacia la recepción del motel con los pantalones de Sam en la man. Cooke la siguió y cuando llegó allí, ataviado sólo con un batín, Franklin lo asesinó con un calibre 22.

El juicio posterior duró ¡15 minutos! Nadie dudó la versión oficial. Nadie se hizo preguntas a pesar de la insistencia de la familia de Sam. Nadie se preguntó porque a la pistola le faltaban tres balas y sólo se encontraron 2. La muerte fue calificada de “justificada”. Y la familia se puso a investigar. Encontraron pruebas de que Lisa Boyer era una prostituta que ya había estado en ese motel con otros clientes y que conocía previamente a Bertha Franklin. También que Franklin tenía a su nombre registrado un revólver del calibre 32 pero el que mató a Sam fue uno del 22. Todo muy raro. Pero el caso no se reabrió. Herbert Muhammad, su manager, dijo varias veces que si Sam hubiera sido un cantante blanco, como Elvis Presley o cualquiera de los Beatles, el FBI aún estaría investigando y alguien estaría en prisión. No es difícil pensar que sería muy probable. Lisa Boyer fue detenida un mes después de la muerte de Cooke por prostitución y por el asesinato de su novio a balazos. Y Bertha Franklin se suicidó oficialmente 18 meses después, aunque quien asegura que sigue viva.

La cosa es que mataron a Sam. De manera poco clara pero acabaron con la mejor voz de la historia. Alguien salvaje y tierno a la vez. Irrepetible. Arrebatador. Guapo. Poderoso, como sua amigo Muhammad Alí. Transcendente. Y negro. Demasiado bonito para ser verdad. Y es que Sam estorbaba. Yo quise que una de sus canciones sonara en mi boda. Por eso Rakel y yo salimos del juzgado al ritmo de «Having a party». Sólo fue mi pequeño homenaje al mejor. Sin duda, al mejor.

Sonando: Having a party de Sam Cooke

viernes, diciembre 11, 2009

El sonido de la zona residencial

Pedazo de disco se ha marcado J.C.Brooks & The Uptown Sound. Me lo agencié la semana pasada en Revolver por 11 míseros €uros en su correspondiente versión en vinilo. Ojito que es el disco de debut de esta banda de Chicago ¡y vaya debut! Aseguran que entre sus influencias están la Motown, la Stax y los Stooges, y aunque servidor ve más lo primero que lo segundo, no seré yo el que discuta la actitud punk de estos tipos. Lo del soul le viene a Brooks de familia y es que su madre es la cantante Ruth Ann Brown, apodada la reina del soul de New Jersey. Sólo le bastó encontrarse con tres músicos blancos del Uptown, un barrio de inmigrantes de Chicago, para decidir dedicarse por completo a la música. Gran acierto. En 2008, el Chicago Tribune los eligió como mejor grupo del año ¡cuando su disco aún no se había editado! Y es que la banda suena ¡cómo suena señores! Brooks es uno de esos frontmans irrepetibles que, aseguran quienes lo han visto en directo, se hace inolvidable una vez presencias uno de sus espectáculos. No está en el disco pero su versión en clave soul del «I am trying to break your heart» es absolutamente fantástica. Brooks posee un vozarrón de aupa y la banda tiene una tendencia al gamberreo que los hace encantadores. El colmo es que sus letras, además, están llenas de carga social y tienen un marcado acento reivindicativo ¿Te imaginas a Donny Hathaway cantando soul con los Bad Brains? ¿Has pensado en que Hunter S. Thompson le haga una letra a James Brown para que la cante con la sección rítmica de The Clash y Steve Crooper a la guitarra? Imagina, imagina…

Sonando: Baltimore Is The New Brooklyn de J.C.Brooks & The Uptown Sound

jueves, diciembre 10, 2009

Rick y Otis

Otro día de aniversarios, pero en este caso de muertes. Dos destacadas en esto del rock and roll. Por un lado Otis, el gran Otis Redding. Nacido un 9 de septiembre del 41 en Georgia, una de las grandes voces del soul moría el 10 de diciembre de 1967 a causa de un accidente de avión. Dichosos aviones. Podrían prohibir a los músicos de rock que cogieran aviones. Tendríamos unos cuantos más haciendo canciones todavía. Redding era Dios. Y si no lo era se le acercaba. Porque Dios era Sam Cooke. Pero bueno. Lo de Otis era inhumano. Inexplicable. Influído por Little Richard en sus orígenes y luego por Johnny Jenkins (haceros con Tom Tom Macoute de este hombre y flipareis) con el que compartió banda, rápidamente se convirtió en uno de los grandes cantantes de la historia. Capaz de dejarte sin palabras. Sin aliento. Otis era más grande que la vida. «That's What My Heart Needs».

Y hoy también hace diez años de la muerte de Rick Danko, el que sería mi miembro de The Band favorito si no lo evitara continuamente Levon Helm. Un tipo que no sólo era el bajista de la banda, sino que además fue quien encontró la mítica casita rosa. Ya saben, Music From Big Pink. La muerte de Danko no fue tan cruel como la de Redding. De hecho tuvo la que dicen que es la muerte que todo el mundo sueña. Murió mientras dormía en su casa de Woodstock después de hacer unos conciertos. Servidor pasó años buscando su primer disco en solitario en vinilo. Un álbum en el que tocaban gente como Doug Sahm, Eric Clapton o Dr.John, además de sus amigos de The Band. Lo encontré en Amsterdam, en un mercadillo. Y se lo regalé a Andreu Cunill que andaba conmigo rebuscando entre cubetas. Después volvía encontrarlo en una tienda de segunda mano en la misma ciudad. Cosas del destino. Y hace poco vi una copia por apenas 2 €uros en la última Fira del Disc ¡La gente esta loca! Ese disco es un incunable…Ains. «Sweet Romance».

Sonando: These Arms Of Mine de Otis Redding

miércoles, diciembre 09, 2009

El diamante loco

La psicodelia y el rock progresivo británico siempre se me ha escapado. No he conseguido nunca “engancharme” a ningún disco ni, por ende, a ningún artista. Y los principales damnificados de ellos han sido, como no, los Pink Floyd. Quizá por ello Rakel alucinaba el día que le dije que me apetecía leer Crazy Diamond, la biografía de Syd Barrett a cargo de Mike Watkinson y Peter Anderson. Las referencias eran excelentes. Mi buen amigo y tocayo Edu Ranedo la recomendaba fervientemente en el Ruta. Y aunque en mi casa sólo había un disco de Barrett y se trata de una recopilación que ve motivada su presencia por la inclusión en sus surcos de un tema llamado «Bob Dylan Blues», decidí arriesgarme y lanzarme a él. Y qué placer oigan. Que gusto da encontrarse con una biografía de alguien a quien apenas conoces y que te engancha como si fuera una novela. Intensa. Atractiva. Adictiva. Un análisis exhaustivo de la “curiosa” y caleidoscópica personalidad de un tipo encerrado en sí mismo y en sus viajes de LSD. Un loco pero también un soñador. Un visionario. Un tío cuya influencia en Pink Floyd se estendió mucho más allá de su salida del grupo con apenas dos discos. Definió el camino y, sobre todo, dejó una profunda huella en David Gilmour, sus sustituto en la banda, y en Roger Waters. Creo que después de su lectura seguiré sin ser un gran fan de Pink Floyd aunque pueda ver a la banda con otros ojos. Eso sí, Barrett pasa directamente a mi Olimpo personal de personajes con aura. Multicolor, pero aura.

Sonando: See Emily Play de Pink Floyd

martes, diciembre 08, 2009

Aniversario

Días de aniversarios los primeros de diciembre. Tanto de nacimientos como de muertes. Echando un poquito la vista atrás, un 5 de diciembre nacían J.J.Cale, Camarón de la Isla o Walt Disney. Un 6 de diciembre nacía Peter Buck pero también era el día del fallecimiento de Leadbelly o Roy Orbison. Tal día como ayer, 7 de diciembre, nacía en Pomona, en 1949, uno de los grandes genios musicales del siglo, Tom Waits, que tiene el honor de haber nacido el mismo día que Bertín Osborne (glups). Waits cumplía ayer 60 años y le deseamos, por supuesto, que cumpla muchos más. La música le necesita.

Y llegamos al día 8. Hoy. Con tres nombres propios. Un día 8 de 1980, un desgraciado tarado le quitaba la vida a otro de los grandes genios del siglo. El gran John Lennon. El recuerdo de su música lo mantiene vivo pero Mark David Chapman nos privó de disfrutarlo mucho más tiempo. Y un día 8 de diciembre, también, nacían Greg Allman en 1947 y Jim Morrison en 1943. A uno de ellos está dedicado el Sentido Común de hoy. Porque aunque sea fiesta, hay programa. Cumplidores que somos.

Sonando: Jealous Guy de John Lennon

lunes, diciembre 07, 2009

Dichosas etiquetas

Me encantan los comentarios en el blog. Es lo que realmente da vida al cotarro. Por eso me ha llamado la atención esa “animadversión” ante las llamadas etiquetas en el último post. Muchos de los habituales se muestran contrarios a ellas y se manifiestan como defensores de la etiqueta disco malo/disco bueno como la única válida. Buena reflexión. Gran reflexión, diría. Está muy bien. El problema es que las necesitamos. O, perdonen la osadía, por meterles a todos en el mismo carro. Sería mejor decir que yo las necesito. No tan explícitas como llegar a diferenciar Americana de Rock Americano. Eso me pasa por bocazas y por freakie. Pero sí a un nivel más sencillo. Las necesito para saber, por ejemplo, qué pincharme. No me basta con la etiqueta disco bueno/disco malo. Lo siento pero yo no tengo suficiente. Porque a mí 21th Century Breakdown de Green Day me parece un buen disco, Daiquiri Blues de Quique González también, The Wreckage de Will Hoge tres cuartos de lo mismo y el Roll With You de Eli Paperboy Reed, por supuesto. Son cuatro buenos discos. Pero no me va a apetecer escuchar cualquiera de ellos, así al azar, en una mañana fría como la de hoy, por ejemplo. Necesito su etiqueta. Y no hablo sólo de la que le pondrían en la Rolling Stone o en el Ruta. Sino de la que le pongo yo. Mentalmente. El disco para los días lluviosos. Para los días tristes. Para momentos de subidón. Para ponerme melancólico. Para pasar de él. Los estoy etiquetando. Quiera o no. De hecho, hace poco, el gran Joserra Rodrigo nos hablaba en su excelente blog de la reorganización, a lo Rob Gordon en Alta Fidelidad, de su (más que fantástica por las referencias) colección de discos. Y buena parte de ella la tenía por estilos. Etiquetas. Es casi inevitable, diría yo. Luego leo en la Rolling Stone de este mes “….escapa a la maldición del segundo disco gracias a una paleta de canciones extraordinaria, aunque lo cierto es que en esta ocasión funcionan como viñetas, como una novela gráfica completa. Rinde en casi todas sus canciones y el sonido, más que una evolución, es un perfeccionamiento de la fórmula”. Buena reseña ¿no? (parcial e intencionadamente recortada). Sin etiquetas. Me hago con él por lo que dice ¡Y es el puñetero disco nuevo de Mika! Arggggg. Etiquétenmelo, por favor. Lo necesito. Necesito esas etiquetas para mi iPOD, para esas bonitas listas de reproducción que servidor se monta. Necesito referencias en las reseñas de las revistas especializadas. Y necesito esas etiquetas en mis tiendas de discos favoritas. No tengo tanto tiempo como para mirar todo lo que tienen. Lo siento. Estresado que es uno. Y no se me enfaden porque no. No es una crítica a sus comentarios. Es, como siempre, una reflexión personal.

Pero me falta una. Y es que al hilo de las palabras de mis queridos y necesarios lectores ¿Cómo se diferencia un disco bueno de uno malo? Mejor ¿Qué es un disco bueno y uno malo? Cojamos, por ejemplo, el último disco de Beyoncé. Excelentes compositores, excelente intérprete, carísima producción, bombazo de ventas, buenas canciones, fans a millares, músicos de cinco estrellas, bonita voz…¿Tengo que aceptar necesariamente que es un disco bueno? ¿Lo tengo que comprar y colocarlo en la estantería junto a Music From Big Pink de The Band o junto a Everybody Knows This is Nowhere de Neil Young? (¡Toma aberración!). En el blog Tsi-Na-Pah leía una fantástica reflexión sobre Knocked Out Loaded de Bob Dylan, disco que la crítica se cargó de manera brutal al igual que hizo, por ejemplo, con Saved ¿He de catalogarlos de malos discos? O el último de los New Christs: banda cojonuda, regreso sonado, buenas canciones, disco del mes en el Ruta…Y a mí no me gusta ¿Es eso un buen disco? Probablemente para muchos sí. Y para mí no. Sin acritud para quien hizo la crítica o para los que decidieron que se publicara así en el Ruta. A mí me parece un coñazo. Por eso, el catalogar un disco de bueno o malo es totalmente subjetivo. Incluso temporal. Porque los discos también pasan por etapas. Y un disco que en un momento de tu vida te parece acojonante luego pasa a ser un disco normal y hasta malo. O al revés. El nombrado Saved de Dylan, por ejemplo. Pasó de ser uno de mis discos denostados de Bobby, quizá influido por lo que había leído de él, a uno de mis imprescindibles. Son los recovecos de la mente. Las cosas del alma. Miren, quizá esa sería una buena etiqueta. Discos que llegan al alma. A mí me sirve. Gracias por estar ahí.

Sonando: Man Who Killed Love de Will Hoge

viernes, diciembre 04, 2009

Americana vs Rock Americano

Curioso “fregao” en el que me metí ayer. Intentar diferenciar lo que es Americana de lo que es Roots Music o, simplemente Rock Americano. Vaya por delante que el segundo siempre ha existido mientras que la etiqueta Americana se la sacaron de la manga los amigos de la excelente revista que era No Depression ¿Y cuál es la diferencia? ¿La hay? Pues yo creo que sí. La hay. Y esa diferencia se puede encontrar en la esencia. El alma. La coherencia. El enfoque. El sentimiento.

El término Americana sirvió para darnos muy buenos músicos pero el subgénero se pervirtió, curiosamente, demasiado rápido. Algo que no pasó con el grunge, por ejemplo, fiel al estilo hasta el final. Impermeable. Quizá porque murió de éxito ¿Quién sabe?

Dentro del Americana hay discos en los que las steels, los violines o los banjos son meras comparsas. Están ahí, pero no aportan nada. En el rock de raíces son necesarios. No puedes concebir esas canciones sin ellos. Cuando no están los echas de menos y, además, dan forma a las canciones. Cuando las oyes en acústico, tocadas sólo con una guitarra, oyes en tu mente esos instrumentos. Los sientes. Y si no oyes a Cash, a Hank Williams, a Merle Haggard, a Waylon Jennings o a Buck Owens. Su espíritu se nota. Y la tradición se respeta. Casi reverencialmente. En la mayoría de discos de Americana eso no pasa. Algunos son grandes discos pero de rock, simplemente. y lo dice un súper fan del género. Al Americana le faltan estudios. Así lo digo. Algunos se salvan, por supuesto. Pero durante mucho tiempo ha sido demasiado fácil enrolarse en la famosa etiqueta para parecer más "in".

Y la culpa de todo eso la tiene, a parte de la No Depression, el pobre Johnny Cash y sus American Recordings. Por su culpa, de golpe, ser country molaba. Era resultón. Todo el mundo se subía al carro y todos éramos fans de toda la vida del hombre de negro. Él, mientras, debía preguntarse donde estaba toda esa gente a finales de los 70 y en los 80 cuando su carrera se encontraba en pleno ocaso. Algo parecido a lo que debieron pensar Kris Kristofferson, Merle Haggard o Willie Nelson. Sin apenas darse cuenta compartían estanterías en las tiendas con gente como Ryan Adams, Uncle Tupelo o los Jayhawks. Chavales a los que triplicaban la edad, a veces, pero que los apuntaban como principales influencias. Un buen principio. Hasta que todo se vino abajo. Demasiados grupos empezaron a aparecer y el cartel de “nueva sensación del Americana” pasó a ser algo tan usado como el de “nuevo Bob Dylan” en los 70. Recurrente. Infundado. Mete una lap steel y en la reseña de tu disco diremos que has bebido de los clásicos. No hacía falta nada más. Por eso la diferencia ha marcado la muerte. Los que se han dedicado al rock americano siguen ahí. Haciendo grandes discos. Sobreviviendo con dignidad. Neal Casal, los Drive By Truckers, Wilco, los mismos Jayhawks…El resto murieron con la etiqueta. Murieron con la propia No Depression.

Sonando: The living and the death de Jolie Holland

PS: No se si ha quedado claro. Quizá no. Aunque siempre quedará la opción que ayer le explicaba a Manel Celeiro vía e-mail. La vía española:

1. Puede salir en la revista Rock De Lux: es Americana en un 90 % de los casos (dejemos el otro 10 % para eventualidades e imprevistos).
2. Que no, es roots music.

Ahora sí que lo he puesto fácil ¿no?

jueves, diciembre 03, 2009

Band of Heathens, feliz descubrimiento

Soy de esos que leen el Ruta por redactor. Sí, primero me fijo en los artículos que escriben mis redactores favoritos. Y estoy seguro que los míos no coinciden con los de muchos. Lo mismo me sucede con las reseñas de la sección de discos. Primero leo las de mis redactores afines por diferentes motivos: estilo, amistad, capacidad de sorpresa...

Hace tiempo que tengo claro que mi buen amigo Alfred “Coco” Crespo es de los que más me hace disfrutar. Por diferentes motivos. Es directo, simple, irónico sólo en su justa medida, pasional...Coco consigue que no tenga que leer algunos artículos/reseñas dos veces para enterarme qué narices se está diciendo (cosa que me pasa incluso con algunos de los míos aunque cada vez menos). Consigue descubrirme cosas nuevas. Y, sobre todo, consigue tener una lista casi inmaculada con sus reseñas de discos y mis gustos. Disco que recomienda, disco que me gusta. Y One foot in the Ether de Band of Heathens no iba a ser una excepción. Un discazo de tomo y lomo de rock americano de raíces (algún día intentaré explicar la diferencia con el Americana según mi opinión subjetiva y totalmente arbitraria). Los tíos son de Austin, Texas. Como Dios manda. Y este es su quinto disco ¡Aunque sólo es su segundo trabajo de estudio! Los otros 3 son en directo. En el primero contaron con la colaboración de Ray Willie Hubbard o Patty Griffin. Y con él ganaron alguno de los típicos premios a mejor banda revelación y entraron en las listas de mejores discos de rock americano del año ¿Influencias? Las que quieras y todas buenas: Steve Earle, Lynyrd Skynyrd, Tom Petty, John Mellencamp, Allman Brothers, Johnny Cash, Delbert McClinton, Grateful Dead…La esencia del rock americano, vaya. Una banda con tres cantantes (Colin Brooks, Ed Jurdi y Gordy Quist) en la que, a veces, cuesta apreciar el cambio. Y un disco de esos que, no sabes como, se convierten en uno de tus discos del año. Quizá sin tener nada especial. Sólo porque no pararías de pincharlo.

Sonando: Look at Miss Ohio de Band of Heathens

miércoles, diciembre 02, 2009

Demasiado tiempo...

...sin un post dedicado a mi bebé. Con lo cual hoy toca. Acompañado de la canción que le hice hace apenas dos semanas cuando cumplió seis meses. June rockea. Lo reafirmo. El otro día aguantó estoica todo el bolo de los Nu Niles en la FNAC. De hecho miraba a Mario curiosa pensando ¿qué hace este señor? Suena como cuando papá me pone un disco en casa. Y hasta parece que le gusta el nuevo disco de los Chinaski que, por fin, está al caer. Poco queda ya. Muy poco. Dejaré que el tiempo pase perdiéndome en la risa de June. Lo merece.


Creo en ti
¿Qué más da?
No se bien si es la verdad

Ya se que
No es así
No siempre estuviste aquí

He rebuscado en mi interior
Y no encontré nada mejor

Eres tú
La razón
De quer aún me salga la voz

¿Quien soy yo?
Uno más
Si no estás al despertar

Tuve razones para huir
En el camino y ya no están
Tuve una piedra en el talón
Un lienzo roto que colgar

Sólo seis
Ni uno más,
Han sido seis meses ya

Tienes sol,
Me tienes a mí
Y yo tu forma de reir…..

martes, diciembre 01, 2009

Los hijos de Mudboy

El 15 de agosto fallecía Jim Dickinson, padre de Luther y Cody, miembros de North Mississippi Allstars. El gran Jim era un personaje esencial para entender el rock americano. Había tocado con todo el mundo. Con los Stones, Dylan, Flamin Groovies, Green on Red, Carl Perkins, Willy DeVille, The Replacements, Screamin Jay Hawkins...y un largo etcétera. Además su carrera como músico en solitario o al frente de Mudboy and The Neutrons era exquisita. El corazón le jugó una mala pasada. Pero el bueno de Jim había dejado claro que él no quería un funeral al uso. Él quería que su muerte se celebrara con música. Por eso, tan sólo unas horas después de su fallecimiento, su hijo Luther se reunía con familiares y amigos en un estudio de grabación del Mississippi con un solo objetivo, rendir tributo a papá Jim. El resultado se publicó el pasado 10 de noviembre bajo el nombre de Luther Dickinson & The Sons of Mudboy, Onward and Upward, título que proviene de un viejo poema de Sam Phillips, capo de la Sun Records. Un disco de esos que tiene alma propia. Y ojito que entre esos hijos de Mudboy se incluyen gente como Jimbo Mathus o Shannon McNally. Un trabajo grabado a la antigua, con dos micros en medio de una sala y los sonidos registrándose en una cinta. Mientras, los músicos, dejándose llevar por los sentimientos que, como podemos suponer eran muchos. Viejas canciones de Dickinson, salmos que la madre de Luther tocaba en la iglesia y viejos espirituales forman el repertorio. Emotivo. Espeluznante. Único.

Sonando: Angel Band de Luther Dickinson & The Sons of Mudboy

lunes, noviembre 30, 2009

Reencuentro (un ataque alta fidelidad)

Reencontrarse con alguien casi siempre es satisfactorio. Es una sensación que, una vez superada la extrañeza inicial, se torna en tremendamente positiva. Y si esos primeros momentos, encima, no existen, mejor que mejor. Es como cuando te da un ataque “High Fidelity” y decides reordenar tu colección de discos. Sobre todo para los que contamos, por suerte, nuestras referencias por miles. Empiezas a encontrar aquel grupo que te voló la cabeza. Aquel disco que ya no recordabas de aquella banda X que dabas por acabada cuando publicaron el bombazo que tienes en la mano. Aquel solista que te recomendó aquel conocido en el que nunca sueles confiar. Aquella banda de chicas que compraste por las referencias leídas en el Ruta de febrero del 96. O aquel disco al que simplemente te acercaste por su portada y que se convirtió en esencial de tu colección. Situaciones diversas para un mismo final. El reencuentro. La placentera sensación de volver a pinchar un disco y pensar “¡Joder! ¿Qué bueno es! ¡Y hace tres años que no lo pincho!”. Porque no nos engañemos. No, los melómanos no tenemos tiempo para escuchar compulsivamente todo lo que tenemos. Claro que no. Cada disco tiene su/sus momentos. Volviendo al principio, como los amigos.

La semana pasada fue momento de reencuentros. Con el gran Jaime Anglada con el que hacía tiempo que no hablaba y que aprovechó para pasarme su próximo disco. Ojito que suena y mucho. Y con mi gran amigo J.F. León en su visita relámpago a Barcelona. Un par de tipos con los que llevaba meses sin hablar pero que siempre tengo ahí. Luego te reencuentras y parece que no ha pasado ni un minuto desde tu anterior charla. Media hora de conversación telefónica con Jaime como si nos hubiéramos visto el día anterior. Y con J.F. más de lo mismo ¡Si acabamos jugando a golf con la Wii mientras le pinchaba el nuevo disco de los Chinaski! Amigos. Es lo que son. Se tienen, sin más. Se disfrutan. En su momento, eso sí, como los discos reencontrados en un ataque alta fidelidad.

Sonando: First I look at the purse de J.Geils Band

viernes, noviembre 27, 2009

Que vienen Los Lobos mamá

Ya tengo banda sonora para la primera navidad de June. Y no, no va a ser el disco navideño de Dylan que, con el paso de las semanas, me sigue pareciendo un peñazo. Eso sí, el videoclip de «Must Be Santa» lo he visto divertido. Histriónico. A lo Tom Waits. Pero mi opinión del disco sigue siendo la misma. Por eso, mientras ponemos el primer árbol de Navidad de June combinaré los habituales discos de villancicos de Phil Spector, Elvis, Marah o Brian Setzer con el nuevo disco de Los Lobos. Que no, no es de villancicos ¡Pero es íntegro de canciones de Disney! Eso sí ¿quién lo diría? Porque mi banda lobuna favorita ha sabido convertir un montón de temas de las películas de Disney en algo propio. Empezando por el «Heigh-ho» de Blancanieves y los Siete Enanitos. Va. Que levante la mano quien nunca haya entonado eso de “heigh-ho, heigh-ho a casa a descansar”. Un clásico. Sí señores, un clásico. Como Los Lobos. Una de las mejores bandas de la historia. Toma absolutismo. Y quien quiera discutir primero que intente justificármelo con un disco malo de Cesar Rosas, David Hidalgo y compañía. Vale, vale. No son los Beatles. Pero tampoco lo pretenden. Son Los Lobos y punto. Llevan en activo 33 años y no han hecho un puñetero disco malo. Y eso que han superado la veintena de grabaciones (recopilatorios incluídos). Este es su segundo disco medio enfocado al público infantil. Aunque podría no serlo perfectamente. Del primero, junto a Lalo Guerrero, ya salieron más que bien parados. Y de este Los Lobos Goes Disney todavía lo harán más. Porque si nadie nos lo dijera, probablemente no descubriríamos que esas canciones que suenan a blues fronterizo, a antojitos y a atmósferas pantanosas son factoría Disney. Esa es su grandeza. De ahí la confesión del día ¿saben qué? Si yo pudiera elegir ser miembro de una banda, de cualquiera de las bandas de rock del mundo, como Jack White está muy blanco y tiene más pelo que yo, elegiría ser un lobo. Llámenme raro, pero sincero.

Sonando: Cruella de Vil de Los Lobos

jueves, noviembre 26, 2009

The music sounds just like it feels...

Así reza el sobrecito en el que se guarda la última maravilla de los Black Crowes, el DVD Cabin Fever. Una frase extraída de una de las canciones de Before the Frost, «And the band played on…». Perfecta para un documento único en el que se nos permite vivir las sesiones de grabación del último disco de los cuervos en el estudio de Levon Helm. Una deliciosa oportunidad de adentrarse en las entrañas de una de las bandas más grandes que pueblan el planeta. Porque, efectivamente, la música suena tal como se siente. Una definición enorme. Insuperable para definir algo tan difícil y tan sencillo, a veces, como es la música. Y una sentencia ideal para lo que encontramos en la galleta que va dentro del sobre. Rock en estado puro. Crowes en esencia. Con momentos sublimes. Chris presentando a la banda en su faceta de simpático frontman, Rich con su sitar, la entrada en escena de un tímido Larry Campbell, Chris, de nuevo, con pinta de muñeco cabezón de esos que mueven la cabeza, los hermanísimos tocando en plan bluegrass en acústico o una impagable conversación con el viejo Levon, en unas mecedoras y al lado de una chimenea. Estos son sólo algunos de muchos. Demasiados para ser asimilados en un solo y rápido visionado. Pero suficientes para volver a darte cuenta de lo grande que es esa banda y de lo grande que es lo que han hecho. Ya lo dicen ellos. Tal como se siente.

Sonando: Kept my soul de The Black Crowes

miércoles, noviembre 25, 2009

Ian Siegal, blues de guante blanco

Ayer hacíamos el programa número 12 de Sentido Común, descargable en su correspondiente blog, y el honor de ser disco de la semana se lo llevaba Ian Siegal. El tipo es un extraordinario bluesman británico que estuvo hace unos meses dando una masterclass en Barcelona y que acaba de editar un discazo llamado Broadside ¡Y no! Los que no sentís pasión por el blues no os alejéis todavía. Porque si su anterior disco, The Dust, era puro blues acústico en la línea de los clásicos, en éste, Siegal se atreve con todo desde el country a sonidos más cercanos al Americana. Además, Broadside es su quinto disco y el tipo nunca se ha repetido. Siempre ha buscado nuevos horizontes y eso, en un músico de blues, es algo más que loable. Su hoja promocional dice que sus influencias principales son Howlin’Wolf y Muddy Waters aunque con este disco demuestra que también ha pasado bastante tiempo escuchando a Johnny Cash, a Bo Didley o a Tom Waits ¿Ecléctico?¿Heterogéneo? No, porque Ian Siegal suena a sí mismo. Suena a todas sus influencias y a ninguna. Y toca ¡cómo toca! Parece mentira que se pueda transmitir toda esa amalgama de sentimientos con seis cuerdas, un mástil y una caja de resonancia. A la lista de discos del año por derecho propio.

Sonando: Little Paranoia de Ian Siegal

martes, noviembre 24, 2009

La pasión de Levon Helm

Me enganché a la carrera en solitario de Levon Helm hace algunos años. No en vano, el viejo Levon siempre ha sido mi componente favorito de The Band. Garth Hudson no me atraía demasiado. Lo encontraba algo falto de carisma. Richard Manuel se me hacía demasiado dulce al cantar. Robbie Robertson era demasiado cascarrabias y sus hechuras de líder no me convencían del todo. Así que la cosa estaba entre Rick Danko y Levon Helm. Los puntos que perdía Danko al ser el bajista de la banda (siempre he encontrado un punto de rareza en ser bajista y que me perdonen los que lo sean y lean esto) convertían al mejor batería de la historia del rock en mi “bandolero” favorito.

Y su carrera en solitario no iba a hacer más que confirmarlo. No entraré en detalles sobre su vida porque ya lo hice en un artículo que se publicó hace varios meses en el Ruta. Pero sus discos en solitario son auténticas maravillas. Un resumen perfecto de la historia del rock americano de raíces. Y su último trabajo, Electric Dirt no iba a ser una excepción. Soberbio. Insuperable. Con un tema propio y, como siempre, unas versiones prácticamente superiores a las originales de Grateful Dead, Muddy Waters o Randy Newman, por ejemplo. Una vez catado, asimilado e interiorizado el disco, mi afán de completista me lleva a la web de Helm para hacerme con las dos ediciones deluxe de las Midnight Ramble Sessions a un precio irrisorio. Para quien no las conozca se trata de la grabación de dos de las actuaciones que periódicamente Levon hace en su estudio de Woodstock, sí ese en el que han grabado su último disco The Black Crowes, con público y unos invitados de lujo. La lista da miedo: Steve Jordan, el desaparecido Sean Costello, Steve Crooper, Dr. John, John Hiatt, Eric Clapton, Scotty Moore, Booker T. Jones, Johnnie Johnson, Larry Campbell o Yim Yames, por citar algunos. Y por encima de todos Levon con su eterna sonrisa y su cara de placer haciendo lo que sabe hacer mejor que nadie: cantar como los ángeles y tocar la batería como un diablo. Estos dos CDs+DVD ya están entre los favoritos de mi colección y en un puesto destacado. Respiran pasión, Levon lo hace en todo lo que se implica y eso me gusta. Me encanta. Pasional que es uno.

Sonando: Kingfish de Levon Helm

lunes, noviembre 23, 2009

Dos veces

Me sobrarían dedos de una mano para contar los libros que he leído dos veces. No suelo releer. Hay demasiadas cosas interesantes por ahí para leer dos veces lo mismo ¿Un error? Puede. Pero me gusta disfrutar de cosas nuevas. Con las películas me pasa lo mismo. Rara vez veo una dos veces a no ser que el típico zapping televisivo me haga llegar a alguna cosa que ya he visto y me pare a revisionarla. Sin embargo hay películas que me gusta tener. Y lo hago porque no descarto volverlas a ver. Por eso podríamos decir que mi colección de películas está formada a partir de la posibilidad de un segundo visionado. Y eso sí que ya lo he hecho alguna vez. Alta fidelidad es el más claro ejemplo, aunque también he repetido con Eduardo Manostijeras, con Buscando Nunca Jamás o con En La cuerda floja, por citar algunas que me vienen a la cabeza de memoria. Con películas habría muchas más pero con libros no. Sólo existe la excepción de los libros de poesía. Bueno, y de los libros sobre Dylan. Aunque esto hay que explicarlo.

Creo que sólo he repetido, como tal, la biografía que escribió para Juglares Jesús Ordovás que durante mucho tiempo fue mi libro de cabecera. No en vano fue el primer libro sobre Dylan que tuve. También he repetido la magnífica biografía de Howard Sounes y el Crónicas del propio Bobby. Pocos más pero claro, para un tío que tiene más de 50 libros dedicados a la figura de Dylan, ya podéis imaginar que algunas cosas las he leído muchísimas veces. Diferentes autores, diferentes palabras pero, en muchas ocasiones, la misma historia. Eso sí, no me cansó ¿Freakie yo? Ahora que lo digo, el otro día mi madre me decía “hijo ¿qué es exactamente un freakie?” y yo le contestaba “¿sabes mi obsesión con Dylan mamá? Pues eso es un freakie”.

Pero sigamos después del paréntesis. Estoy rompiendo la estadística con En la carretera de Kerouac. Y la experiencia es más que gratificante. Estoy descubriendo nuevos recovecos. Disfrutando del placer de la lectura con cada detalle, con cada sentimiento ¿Será el principio de una tendencia a leer todo lo que leo más de una vez? No creo. Me conozco y mi espíritu ansioso y abarcador no me dejará. Pero por lo menos ya se una forma más de disfrutar de un libro.

Sonando: Cleopatra reina de África de Amigos Imaginarios

viernes, noviembre 20, 2009

Reencuentro

Anoche, los dos Chinaskis mayores, tanto por edad como por veteranía, volvieron a encontrarse encima de un escenario. Santi Campos estaba en Barcelona para tocar en acústico dentro del ciclo Concerts Suaus en Sant Adrià del Besós. Una de las canciones que cantó fue «Mentir» del primer disco bastardo y como servidor, evidentemente, andaba por allí la hicimos juntos. Siempre es un placer volver a cantar con Santi pero, sobre todo, lo es reencontrarse con él. Es el Sal Paradise de nuestros días. Eso sí, segoviano, no estadounidense. Una persona irrepetible. Un músico excepcional por el que siento especial debilidad. Pero sobre un todo un tío estupendo que te ilumina con su sencillez. Yo ya lo he dicho a veces por aquí. Pongan un Santi Campos en su vida y serán un poquito más felices.

Sonando: Ana y los desastres de Amigos Imaginarios

jueves, noviembre 19, 2009

Trascender

(De transcender).

1. intr. Exhalar olor tan vivo y subido, que penetra y se extiende a gran distancia.

2. intr. Dicho de algo que estaba oculto: Empezar a ser conocido o sabido.

3. intr. Dicho de los efectos de algunas cosas: Extenderse o comunicarse a otras, produciendo consecuencias.

4. intr. Estar o ir más allá de algo.

5. intr. Fil. Dicho de una noción que no es género: Aplicarse a todo, como acontece con las de unidad y ser.

6. intr. Fil. En el sistema kantiano, traspasar los límites de la experiencia posible.

7. tr. p. us. Penetrar, comprender, averiguar algo que está oculto.


Estas son las seis definiciones que el diccionario de la RAE da a la palabra trascender. Pues bien, de vez en cuando, necesito escuchar un disco que no produzca en mí nada de esto. Hace poco leía en el blog de Hotel Arizona, programa de radio que no me canso de recomendar, sobre el disco de Jersey Budd, Wonderlands, que “Jeff Tweedy les llamaría simples artesanos sin capacidad de trascender”. Pues a eso me refiero. Mal que le pese al genio que es Tweedy. Escuchar algo que, simplemente, me entretenga. Que no vaya más allá. Que pase. Y que probablemente se olvide. O no. Porque a veces esos son los que más permanecen en mi memoria. Tampoco importa. Porque no son trascendentes. Necesito llevar en mi iPOD dos o tres discos que simplemente me sirvan de banda sonora para no pensar. Para desconcentrarme. El de Jersey Budd, precisamente, es uno de ellos. Otro es el de Hey Negrita, You Can Kick. Y ya avanzo que no, no cambiarán la historia del rock pero a mí me gustan y me entretienen.

A los Hey Negrita se los ha definido como una mezcla entre Johnny Cash y los Rolling Stones. Ya saben, las hojas promocionales. La leyenda cuenta que se forman cuando su cantante decide que lo suyo es el rock and roll después de pasar unas noches a la intemperie acompañado de una corista de Ray Charles y un músico de sesión de Gram Parsons en una carretera perdida americana. Las historias que le explican le influyen tanto que lo deja todo para hacer música. Así que vuelve a su Londres natal y forma Hey Negrita. You can kick es su tercer disco y suena, como no podía ser de otra manera, a clásico. Pero a clásico americano, sobre todo. Suena a Cash pero también a Dylan o Petty. Un poquito a los Stones (una canción de ellos es la que da nombre a la banda) y también a los Kinks etapa americana. Intrascendentes (de nuevo). Pero bien grabado, con canciones pegadizas y con pocas aspiraciones de ir más allá. Quizá sólo pretendan grabar un disco más. Y esa no es mala filosofía.

Sonando: The Last Thing That I Do de Hey Negrita

miércoles, noviembre 18, 2009

Diez años sin el tío Sahm

Hoy se cumplen diez años de la desaparición inesperada de Doug Sahm a causa de un ataque al corazón. En mi opinión Sahm no sólo es una figura clave para enteder el rock fronterizo sino que también lo es para entender el rock americano en general. Un músico de esos que lo tocaba todo, guitarra, bajo, violín, piano, acordeón…Una persona con un talento especial para las melodías, para las canciones. Y la gente con la que tocó forma una lista impresionante: Dylan, los Grateful Dead, Willie Nelson, Rick Danko, Dr. John…. Por no hablar de sus diferentes proyectos: el Sir Douglas Quintet, los Texas Tornados...Por eso el Sentido Común de ayer estaba dedicado a él. Como siempre se puede descargar o escuchar desde el link que hay a la derecha. Y vale la pena. Porque fue un programa emotivo en el que no sólo conmemorábaos el aniversario de su muerte sino también la publicación de Keep Your Soul, un disco tributo, por fin, como mandan los cánones. Con buenos amigos y mejores músicos. Gregg Dulli, Flaco Jiménez, Los Lobos, Delbert McClinton, su hijo Shawn Sahm...Una verdadera delicia. Sahm es uno de mis grandes ídolos. Y aunque hace 10 años de su muerte, su música sigue ahí. No hay nada mejor para recordarle que pinchar un tema suyo y dejarse llevar.

Sonando: Chicano de Sir Douglas Quintet

martes, noviembre 17, 2009

The Feelies, algo más que una banda de culto

Anda el ruterío revuelto. Y la culpa parecen tenerla los Feelies, el desaparecido grupo del gran Glenn Mercer. Algo se cuece. De momento se han reeditado dos de sus 4 enormes discos: Crazy Rhythms de 1980 y The Good Earth de 1984. La edición es fantástica, en vinilo de 180 gramos. Como Dios manda. No os diré que soy seguidor de los Feelies desde que empezaron, más que nada porque sería poco creíble que con 1 año (se formaron en 1976) siguiera una banda de rock and roll underground de Nueva Jersey cuyo nombre provenía de la novela Un mundo feliz de Aldous Huxley. Debí descubrirlos a mediados de los 90, cuando mi fascinación por R.E.M. estaba en pleno apogeo y decidí investigar en grupos que influyeron sus primeros discos. Después volví a encontrármelos en el libro Discos Ocultos de Juan Vitoria, una auténtica biblia del coleccionista de discos, donde se los define como la semilla de los de Athens pero también de Sonic Youth o de los Violent Femmes. La cosa es que The Feelies rockean. Su primer disco, Crazy Rhythms es delicioso con una versión impagable del «Everybody's Got Something to Hide (Except Me and My Monkey)» de los Beatles que tira de espaldas. En el segundo, The Good Earth cuentan con Peter Buck de R.E.M. a las guitarras. Después se cascan un EP con una nueva versión de los fab four y otra de Neil Young. Buen gusto que tenían. En 1988, en su momento álgido, llega Only Life con versión de la Velvet Underground incluída. Y su último disco se publica en 1991, Time for a Witness y un tema de los Stooges cerrando el disco y su carrera. Después, decenas de proyectos de todos sus miembros y el sorprendente regreso en solitario de Glenn Mercer en 2007 con Wheels in Motion, un excelente disco. Vamos que no está mal para paladares exquisitos. No hace falta buscar los "feelies" de Huxley, unos cines que sustituían los sentimientos humanos. Con acercarse a estos discos es suficiente para sentir algo. Seguro.

Sonando: The High Road de The Feelies

lunes, noviembre 16, 2009

Nu Niles y otros directos

Revisando me he dado cuenta de que no llegué a hablar por aquí del post concierto de los Nu Niles. Y como más vale tarde que nunca....Fue un gran bolo, como se puede suponer. Y servidor disfrutó como un enano con su pequeña colaboración. La banda suena. Siempre lo ha hecho. Y no, no soy objetivo porque son buenos amigos míos. Pero lo intento. Los Nu Niles son una máquina engrasada que combina su capacidad como grandes músicos con una puesta en escena excelente. Porque además los tíos tienen imagen. En mi opinión, lo tienen todo para triunfar. Pero no lo harán, posiblemente. Como tantos otros en este país. Es de ese tipo de cosas difíciles de explicar.

Me encanta la expresión de que somos un país de pandereta. Últimamente la uso mucho. Porque lo cojonudo es que nos empeñamos continuamente en demostrarlo. Conciertos de gente que es muy reconocida fuera aquí están vacíos. A duras penas se gana para pagar las salas en las que actúan. Eso sí. Incluso los que nos consideramos rockeros de pro no podemos evitar la actitud borreguil que tanto nos ofende ver con productos televisivos. Se corre la voz de que Marah hace grandes bolos, festivos, etc. Y ala, los Marah sold-out cada vez que vienen. Y no digo que no lo merezcan ¡ojo! Su fama es más que merecida, por supuesto. Se lo han ganado a pulso. Pero luego viene Will Hoge al Sidecar y somos 25, viene Richmond Fontaine y no pasamos de 30, Lucero a duras penas pasan de 100 personas en el Apolo, Deadstring Brothers llegan a 50 con apuros en el Sidecar o en lo nacional, viene Jon Ulecia y rascadas 15 personas ¿A ver cuántas personas van a ver a los grandísimos Black Diamond Heavies el domingo en el Rock Sound? Pandereta. Lo que yo les diga. Y los Nu Niles tienen la moral para irse de gira. Eso sí, ellos tienen un público fiel que en Barcelona no les falló. Lleno total en la 2. Aunque el público rockabilly-retro-surf-hillbilly (llámenlo como quieran) es otra cosa. Pero como dice Mario en su disco, “tanto sufrimiento de qué servirá, si acabaré en una clínica mental”.

Sonando: Sin rendición de Nu Niles

viernes, noviembre 13, 2009

A Brad le gustan los Dexateens

Ayer entrevisté a Quique González. Un placer hablar con él. Como siempre. Me atrevería a decir que es el tío más cercano que he entrevistado nunca. Y ya lo he hecho tres veces. Durante el transcurso de la entrevista me contó, entre otras cosas que no desvelaré hasta que se publique, que Brad Jones le decía, mientras grababan Daiquiri Blues, que los Dexateens eran la mejor banda del mudo ahora. Ya hablé de ellos por aquí y de su último disco. Los tipos son de Tuscaloosa y se formaron en 1998. Siempre se les ha anclado en el Southern Rock pero vaya. No en lo que yo entiendo como Southern Rock. Eso sí, hacen rock y son del sur claro. Han confesado varias veces que su segundo disco iba a ser el último. Hoy llevan 6. Son la típica banda en la que sus miembros han trabajado hasta de camareros en las salas en las que iban a tocar para ¡poder pagar el alquiler del local! A mi su segundo disco Red Dust Rising , precisamente, es el que más me gusta junto con este último Singlewide. Quizá por eso del romanticismo de ser el priemro que tuve. Son buenos. Muy buenos. Y no lo digo yo. Lo dice Brad Jones.

Sonando: Can’t you see de The Dexateens

jueves, noviembre 12, 2009

Las obras maestras que se fueron

El otro día leía en el inmenso blog del grandísimo Sanfreebird una reflexión sobre R.E.M. que me hizo pensar. Él aseguraba quedarse con los primeros discos de Stipe & Co. (¿quién no?) y aseguraba no mostrar demasiado interés por sus últimos trabajos. Sobre todo después de Out of Time cuyo único problema, para todo el mundo, parece ser la comercialidad. Pero ¿qué delito comete una banda al conseguir que su disco se venda por millones de copias? Quizá los mitómanos sigamos prefiriendo conservar “bandas secretas”. Grupos que son sólo nuestros ¿Qué le vamos a hacer? A mí Out of Time me parecía y me sigue pareciendo un disco d rock americano perfecto. Sin más.

Otro tema está en la manía que tenemos los críticos, entre los que me incluyo, en comparar permanentemente a los artistas con sus grandes obras, quitándole valor a sus trabajos actuales. Pero no. No lo hacemos con todos. Volvemos a tener, como siempre, vacas sagradas. Está claro, R.E.M no van a volver a grabar un Murmur, por ejemplo. Clarísimo. Pero ¡ay! Es que los Stones tampoco van a volver a grabar Exile on Main Street, Aerosmith no volverán a grabar Pump, Pearl Jam no tendrán otro Ten, Neil Young no volverá a grabar Harvest y Dylan nunca tendrá otro Highway 61 Revisited ¿Alguien se ha atrevido a reseñar el Together Thought Life de su santísima comparándolo con Bringing It all Back Home, por ejemplo? Pues no. Decimos que está muy bien, que es un gran disco, etc, etc. Pero lo respetamos. Eso sí, que a los Raconteurs no se les ocurra grabar un disco inferior a sus dos primeros trabajos o “cobran”. Nos hemos cansado de decir que el Rainy Day Music de los Jayhawks quedaba muy lejos del Tomorrow The Green Grass. Pues vaya ¿Y qué disco no? Que lo último de Wilco queda muy lejos del Yankee Hotel Foxtrot…Y así, cientos. A unos los perdonamos y a otros no. Las cosas de la ciencia.

Sonando: Wilco, the song de Wilco

miércoles, noviembre 11, 2009

Radiofonista encubierto

Vaya por delante que Rakel lo es. Yo no. A mí, simplemente, me gusta la radio. Me encanta la radio. Ayer cumplimos 10 programas de Sentido Común, como siempre en descarga en su blog. Un placer hacerlo. La radio es mi medio favorito porque no es tan fría como la prensa escrita pero conserva un misterio que se pierde con la televisión. Por eso he vuelto a ella. Había hecho muchas cosas en radio pero nunca había co-dirigido un programa como hago con Sentido Común. Y me lo paso teta. De hecho hace tiempo que he vuelto a escuchar más radio. Siempre ha habido una serie de programas que no he dejado de escuchar. Especialmente el Flor de Pasión de Juan De Pablos, con todos sus cambios de horario incluídos. Ahora, como puedo leer menos con June, juntos oímos mucha más radio. Intento ser fiel a una serie de programas. Además, Internet lo hace más fácil. Si te pierdes el programa existe el podcast y arreglado. Entre semana me levanto con el Hoy Empieza Todo de Radio 3. Pero no hay semana que no pase por el Rock And Roll Animal de JF León, por el Hotel Arizona en Radio Enlace y por las intervenciones de Joserra Rodrigo en su Rock&rodri en Radio Euskadi.

El colmo es que este pasado fin de semana, Rakel y yo hemos visto la película Radio Encubierta con un fenomenal Philip Seymour-Hoffman. Que sí, que es una película sólo para freakies del rock and roll. Puede ser. Un pelín larga, quizá. Pero una delicia para amantes de la radio y la música.

Sonando: Radio Play de John Lennon

martes, noviembre 10, 2009

Rosie & Lee

Mi visita semanal a Discos Revolver ha de ser contenida. De lo contrario corro el riesgo de que Rakel inicie un divorcio express de esos tan de moda. Je, je. La verdad es que ella siempre acepta mis gastos vinílicos e incluso dibuja una sonrisa que parece decir algo así como “venga va, píllatelo”. Por eso yo mismo me impongo un autocontrol. Si no la cosa podría ser grave. Sólo me pasa algo similar cuando voy a comprarle ropa a June y encuentro cosas rockeras. La semana pasada adelanté la visita. Y la cacería dio como resultado dos discos bien diferentes entre ellos pero que son enormes. Los ganadores fueron Lee Fields y Rosie Flores.

El veterano soulman acaba de sacar un grandioso disco titulado My World en el que demuestra todo lo que lleva en las venas. Por algo en los 70 le podaban Little James Brown. Y es que el amigo se parece incluso físicamente. Aunque en los últimos años se había perdido en la música de baile, ha sido recuperado por el buen gusto de la gente del sello Truth & Soul para la música del alma. Y el discazo es de los que cuesta olvidar.

La amiga Flores, por otro lado, acaba de publicar Girl of the century con los Pine Valley Cosmonauts o, lo que es lo mismo, Jon Langford, Tom Ray, Joe Camarillo, Bob Wills, Pat Brennan y John Rice. Editado por Bloodshot Records, la receta ya la sabemos: rockabilly, country y retro-roots. Buen gusto y clase a raudales en apenas 38 minutos. Con un pedal-steel de los que quita el hipo.

Sonando: Little Bells de Rosie Flores

lunes, noviembre 09, 2009

Feliz Cumpleaños Sésamo

Mañana hay un cumpleaños muy especial. Y es que el 10 de noviembre de 1969 se emitió el primer capítulo de ¡Barrio Sésamo! 40 años vaya. Más de 4000 episodios se han emitido desde su primer programa en la NET americana, hoy PBS. Diez años después, en 1979, llegaba la primera emisión de un capítulo en España. Bueno, realmente empezó en 1976 dentro del programa Un globo, dos globos, tres globos, aunque tres años después se convirtió en un programa con entidad propia. Y dentro de ese programa los Muppets, o lo que es lo mismo, los Teleñecos. Unos personajes insuperables que forman parte de la infancia de muchísima gente entre la que me encuentro. Sin ir más lejos, tengo más de un programa bajado para ponérselo a June cuando sea más grande ¿Quién no ha aprendido lo que es delante o detrás con Coco? ¿Quién no ha contado del uno al trece con el Conde? ¿Y la Jaca Paca? ¿Y Gustavo? ¿Y Triki, el monstruo de las galletas? ¿Y Epi y Blas?¿O Elmo? Por no hablar de las actuaciones musicales. Porque en la versión americana del programa han ido pasando músicos que interpretaban sus canciones para los niños junto a los Muppets. Y no cualquier tipo de músicos. R.E.M., Johnny Cash, Stevie Wonder, Squirrel Nut Zippers, Pattie Labelle, Dizzie Gillespie, Linda Rondstadt….Casi nada. Por eso merece un Feliz Cumpleaños.

Sonando: Mah Nà Mah Nà por los Muppets

viernes, noviembre 06, 2009

Esta noche Nu Niles

Esta noche toca bolazo. Que lo sepan. Los Nu Niles estrenan disco y no se puede faltar. Cita ineludible ¿Qué soy partidista? Puede. Pero servidor ya era fan del grupo antes de ser amigo de Mario Cobo. Uno de esos casos a los que entrevistas y una química especial convierte al entrevistado en amigo tuyo ¿Quién me iba a decir a mí que el gran Mario Cobo que ha tocado con Kim Lenz, con Billy Lee Riley, con Sonny Burgess o con Janis Martin iba a acabar siendo un chinaski y grabando un disco conmigo? ¡Con Janis Martin joder! Una mujer que ha compartido disco con Elvis. Vaya, resulta que entre Elvis y yo sólo hay (hubiera habido sería más correcto) dos personas ¡mira tú por donde! Y para colmo tenemos algún otro proyecto por ahí juntos. Pero lo mejor no es eso. Lo que sí que no podía imaginar es que mi nombre iba a aparecer en un disco de los Nu Niles como co-compositor (generoso que es Mario) de algunas canciones. Letras, para ser más concreto ¡Y que iba a cantar! Así es, porque el menda canta en casi todas las canciones del disco. Como coro, claro ¡Y hasta toco las palmas con el gran Marc Tena! Je,je. Un placer absoluto. Por eso me pueden llamar partidista ¿y qué? Quizá sí pero también es verdad que todas las críticas que han aparecido del disco han sido muy positivas. Y esas no las he escrito yo. Ego personal aparte, los Nu Niles son un bandón. Y punto. Y esta noche lo van a demostrar en la 2 de Apolo. Tiempo al tiempo.

Sonando: Eso sí que no de Nu Niles

PS: La foto que acompaña el post es de Rakel igual que la que ilustra el interior del Sin Perdición de los Nu Niles.

PS II: Siguiendo el post anterior, Mario también cree que Jack white es un genio.

jueves, noviembre 05, 2009

Jack estaría en mi lista

Ayer escuchaba al buen amigo-blogger que es Joserra Rodrigo en su intervención en el programa de Radio Euskadi Graffitti. Lo hago siempre que puedo y lo recuerdo. Hablaba de sus cinco grupos favoritos de la década. Ñam, ñam, ñam. Listas, listas, listas. Wilco, Lambchop, Arcade Fire, Midlake, The National...Curiosa su lista. Con varios nombres que aparecerían en las listas de poca gente. Lo que le otorga más mérito. Más que de grupos el tema iba de canciones de grupos. Buff. La cosa sería difícil para mí pero lo que tengo claro, claro, es que habría una canción de los White Stripes y otra de los Raconteurs ¡seguro! Jack White ¡Qué personaje! La revista Uncut lo declaraba en su número anterior el hombre de la década. Y el popu de este mes copia la iniciativa y le otorga el mismo título. No puedo estar más de acuerdo. Un músico soberbio. Diría que el único genio real que ha dado la década que está a punto de acabar. Por eso Jack estaría en mi lista.

Sonando: Seven Nation Army de The White Stripes

miércoles, noviembre 04, 2009

Discos que van y vienen

Ayer, después del programa de radio, que por cierto ya está colgado en su correspondiente blog, me puse a trastear el iPOD. A quitar cosas e introducir nuevas. Esta debe ser una de las actividades que más repito a lo largo del año. Todo el día estoy liado. Este disco que no me convence, fuera. Este que tiene que estar de fabula, para dentro. Así, los discos van y vienen. Algunos han caído con apenas un par de escuchas. Otros llevan ahí mucho tiempo. Y seguirán. Seguro que nadie de los que me conoce apostaría porque el disco más oído de los que llevo en mi iPOD es el Adios Tormenta de Fabián. Pero así es. Así lo muestran las estadísticas. Un disco hermoso que no me cansaré de recomendar. Después Slaid Cleaves, Dylan, Raconteurs, Black Keys, Little Richard, Felice Brothers…Álbums con solera en mi nano. Y esta última reorganización ha sido “arriesgada”. Me la juego. Y a pesar de no ser santo de mi devoción me “paso” el último de Devendra Banhart, What Will We Be. El folkie barbudo, figura icónica del moderniquismo, nunca me ha acabado de convencer del todo aunque he disfrutado alguna de sus canciones. También cae el EP de Jim Ward, líder de At The Drive In, en solitario. A ver qué tal. Un desconocido Brian Olive que ya que ha sido disco de la semana en el programa Hotel Arizona debe estar muy bien y Jersey Budd completan mi apuesta de riesgo. Cuatro discos en total de los que no tengo referencias ¿Acabaré como los últimos días en el Daiquiri Blues de Quique González? El tiempo y las escuchas lo dirán.

Sonando: Riesgo y altura de Quique González

martes, noviembre 03, 2009

El momento de Colin Hare

Todos los discos tienen su momento. En ocasiones pinchas uno sin que sea el adecuado para tu estado mental o físico...y entonces lo apartas injustamente. Es difícil volver a darle una oportunidad a un disco que no te entra a la primera. Normalmente sólo lo haces cuando el disco es de una de tus bandas de cabecera o de alguien que, por decreto, te ha de gustar. Léase Bob Dylan, Neil young, Steve Earle...A ellos sí les damos segundas oportunidades. A otros es más difícil. Y así nos perdemos grandes obras.

Eso es lo que me sucedió con la reedición que los amigos de Hanky Panky hicieron del March Hare de Colin Hare. Me lo pasaron, lo pinché y no me enganchó. Hablamos de un disco original de 1971 de uno de los miembros de los legendarios Honeybus. Reeditado en vinilo numerado, el álbum es realmente precioso. Tanto por fuera como por dentro. Además la edición se acompaña de un extraño single de Hare publicado también en 1971. Mucho de Dylan y mucho de Fairport Convention es lo que hay en un disco que ayer volví a pinchar y que, por fin, me enganchó. Y es que, además, ahí están también el resto de los Honeybus. Pete Dello incluído. Bonitas melodías, acertadas harmonías y talento a raudales para un músico que, además, participó en el tributo a Bob Dylan que editamos el año pasado. Háganse un favor y ahora que aún quedan copias en las huestes de Hanky Panky, háganse con él. No habrá arrepentimiento.

Sonando: Bloodshot Eyes de Colin Hare

lunes, noviembre 02, 2009

Los músicos que no tocan

Me gustan los músicos que no tocan. Y me explicaré. Hay cierto tipo de músicos empeñados en demostrar continuamente que son capaces de tocar doscientas notas por segundo. Especialmente guitarristas. Es un intento contínuo de demostrar su virtuosismo. Y luego están los otros. Los músicos que dominan el silencio. Que saben donde intervenir. Donde va la nota justa que engrandece una canción. Músicos que escuchan y esperan pacientemente el momento exacto. Buena parte de esta teoría me la enseñó Álex “Baby” Chinaski (ex Lagarto) un buen día tomando unas copas. Y no pude estar más de acuerdo ¡Claro que alucino con tíos que parecen tener diecisiete dedos! Pero no todo es eso en la música. Y ayer ese pensamiento regresó a mí en el visualizado del DVD que acompaña al Daiquiri Blues de Quique González. Brad Jones, en una clase magistral de producción de un disco grabada en video, describe de esa manera al gran Al Perkins “un músico que puede estar sin tocar tres minutos esperando a esas notas que te lleguen al corazón”.

Perkins fue definido por la marca de guitarras Gibson como el dobrista más importante del mundo y uno de los mejores pedal steel de la historia. Nacido en 1944 ha tocado con todo el mundo. Los Flying Burrito Brothers, Emmylou Harris, Gram Parsons, los Byrds, Dolly Parton, Bob Dylan o los Rolling Stones por citar algunos ¡Que su steel aparece en el Exile on Main Street! Además fue miembro de los legendarios Manassas de Chris Hillman. En los 90, Perkins pasó a dedicarse únicamente a su trabajo de productor con gente como Tori Amos y a ser músico de sesión. Es impresionante ver en el citado video como, efectivamente, espera su momento y cuando llega ¡zas! Te da en el alma. Porque los músicos como Al Perkins sienten la música. La visualizan en su cabeza y saben como engrandecerla. El resto de los mortales nos dedicamos, mientras, a disfrutarlos. Que no es poco.

Sonando: Torn and frayed de The Rolling Stones