Conozco a los guardaespaldas de Bob Dylan, y si Steve cree que
puede subirse a su mesa de té con botas de cowboy, está tristemente
equivocado. Townes Van Zandt.
La música de raíces americana vive un buen momento. La juventud de
muchos de sus primeras espadas hace que pueda mirar al horizonte con
tranquilidad. El futuro parece estar escrito, en contra de lo que
pensaba Joe Strummer. Y no me refiero a gente como Ryan Adams, Will
Hoge, Jesse Malin y otros primeros nombres de la actual songwriter roots
music, sino de una aparente segunda división con ganas y fuerza para,
en términos futbolísticos, subir de categoría. Calidad no les falta.
Precisamente, Justin Townes Earle, hijo de Steve y que pasea el
nombre de Van Zandt allá donde va, podría ser su cabeza visible. Un
músico inteligente, sagaz. Instalado ya casi al nivel de los nombrados
Adams o Malin con sus apenas 30 años, y con el ascenso garantizado,
aunque con unas costumbres demasiado cercanas a los inicios de su padre
que a punto estuvieron de acabar con su carrera. “Cuando escribo una
canción imagino que puede llegar a ser un gran libro”, dice Justin. Y
esa es la clave de todo. Las ganas de contar una historia. Todos ellos
son escritores que cambian la pluma por las seis cuerdas de su guitarra.
Dylan Leblanc, que tiene más cerca los 20 que los 30 años lo tiene
claro. “Mi abuelo solía cantar mucho con una Gibson clásica que tenía.
Ahí decidí que quería hacer canciones, mientras mi madre cocinaba y mi
abuelo imitaba a discos de John Prine” dice para
Amelia’s Magazine.
“De niño tenía problemas de atención, así que tuve que aprender a
concentrarme para hacer canciones. Me gusta Van Zandt, a quién no, pero
también los Stones o Neil Young” continúa. Algo parecido a lo que sucede
con Nick Dittmeier que desde 2006 encabeza el proyecto Slithering
Beast. Un songwriter parapetado tras el nombre de una banda. “Diría que
mis últimos discos también han empezado a dejarse influir por el rock
and roll y el soul. Probablemente a Townes le hubiera pasado algo
parecido” nos asegura. Brett Detar, tras abandonar The Juliana Theory, y
adentrarse en la música de raíces piensa que “hay una tendencia, al
menos en algunos músicos, a querer mirar hacia atrás, a los que nos
precedieron. Rendir tributo a ese legado. Hay un gran fondo de música en
el sur del país que ha ido creciendo a lo largo de 100 años y creo que
hay bastantes músicos que, como yo, quieren seguir los pasos y la manera
de trabajar de nuestros antepasados”. A sus 35 años, Detar parece haber
encontrado su camino. “Estoy muy influenciado por todas las leyendas –
Townes Van Zandt, Hank Williams, Ralph Stanley, Dylan, Son House, Clark
Guy, Howlin ‘Wolf, Bill Monroe, Ernest Tubb, The Louvin Brothers, The
Carter Family y toda su descendencia, Kristofferson, The Band, Loretta
Lynn, Gram Parsons, y la lista sigue y sigue. ¿Por qué estoy
influenciado por muchas de estas leyendas? Creo que porque ninguno de
ellos tiene una cualidad tangible en su música. Su valor no se puede
medir. Se puede sentir. El oyente se siente inquieto, despiertan algo en
quien oye sus canciones. No sé si son sus letras, sus melodías, el
sonido de sus voces…Su calidad está en su música en sí, y eso es algo
que cualquier músico de hoy en día perseguiría indudablemente”. Igual le
sucede a Matt Woods, artífice del excepcional
Manifesto. “Soy un
fan de las canciones. Por tanto debo sentirme obligatoriamente
influenciado por gente como Kris Kristofferson, Steve Earles, Townes Van
Zandt, Tom Petty o John Fogerty. Me gustan los compositores diferentes
por razones diferentes: las historias, su gancho personal, el feeling,
la manera de emocionar… “. Brian Lumley, que acaba de editar su disco de
debut opina lo mismo. “Creo que hay un movimiento sutil hacia la música
de raíces tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. Parece
que poco a poco nos vamos acercando a nuestros orígenes musicales y cada
vez hay un mayor número de oyentes y de artistas. Eso facilita la
escucha y la compra de música permitiendo a los músicos un enfoque más
orgánico. Y creo que eso es muy bueno”.
Segunda parte del artículo que puedes
leer completo en la web de Ruta 66 o esperar a que vayan apareciendo en
este blog las siguientes.
Sonando:
Waiting Around To Die de Brett Detar (versión de Townes Van Zandt)