jueves, febrero 13, 2014

Charlie Daniels se viste de Dylan



El primer día de abril es la fecha elegida por el bueno de Charlie Daniels para publicar su nuevo disco, Off the Grid – Doin’it Dylan. Está claro, no hace falta ser muy avispado para descubrir que tras ese título se esconde el enésimo homenaje a Bob Dylan. Como recogía Efe Eme hace unos días, Daniels ha declarado que “fue hace unos 50 años cuando tuve noticia de Bob Dylan; y no, yo no era tan ingenuo como para pensar que podía nadar en la misma corriente, tratar de emular lo que había hecho, o copiar sus melodías. Nadie podría hacerlo. Mis ambiciones eran provocar algún pensamiento, para dar color a las imágenes de mis canciones, pensar fuera de la caja de la conformidad, en otras palabras, de ser yo mismo. Al margen de lo que Bob Dylan dijera con sus letras, atrajo la atención del mundo y cambió el mundo de la música para siempre”. Así que la admiración le viene al viejo countryman de 77 años de bien lejos. Los más fanáticos recordarán que Daniels fue uno de los músicos de sesión que en 1969 grababan junto a Dylan el country Nashville Skyline(también hizo lo propio en dos discos más, New Morning y Self Portrait), encargándose para la ocasión del bajo. De aquel disco recupera en esta ocasión una sorprendente «Country Pie», tema humorístico que injustamente muchos llegaron a considerar el «Ob-La-Di, Ob-La-Da» del bardo. Junto a ella, el de Carolina del Norte versiona «Tangled up in blue», «The Times They Are a Changin», « I’ll Be Your Baby Tonight», «Gotta serve somebody», «I Shall Be Released», «A Hard Rain’s a-Gonna Fall», «Mr. Tambourine man», «Just like a woman» y «Quinn the Eskimo (The Mighty Quinn)». Algunas previsibles y otras menos, aunque ni una cosa ni otra merman mis ganas de echarle el guante al disco.



Sonando: Long haired country boy de Charlie Daniels

miércoles, febrero 12, 2014

Joe la Reina, sorprendente primer disco



No se por qué estaba convencido de que eran de Pamplona, aunque son de Donosti realmente, pero lo cierto es que podían haber sido perfectamente de Sevilla y haber vivido de cerca los mejores momentos del rock andaluz. Se hacen llamar Joe La Reina y Mondosonoro apostó por ellos como portada del número de este mes de febrero. Así llegué hasta su música. Una tarde en la redacción de la revista me dice Joan Luna, su jefe de redacción, que escuche lo que suena de fondo y descubro unos ecos a Triana que me sorprenden. Suficiente para que inicie mi habitual lista de improperios hacia Joan tildándolo de modernillo inacabado mientras él insistía en que le diera una oportunidad al disco titulado, por cierto, Bailamos por miedo. No estaba dispuesto a bajarme del burro. Al menos no en aquel momento. Días después, el profesor Castarnado me insistía en lo mismo asegurándome que si bien “ no era mi rollo”, el disco estaba más que bien. Finalmente aproveché una visita a la redacción de Ruta 66 para hacerme con él al verlo abandonado en una pila. Y sorpresa. Me gustó. Me gusta, vaya. No me sorprende que la banda asegure que entre sus influencias están desde Radiohead a The Clash, Blur o Camarón. Porque su música es un extraño compendio de todo eso y más. Desde folk a música de vanguardia, rock y hasta flamenco, claro. Mi favorita es ese «Rusia» en la que parecen poseídos del espíritu de Jesús de la Rosa. Los expertos dicen que es Indie, aunque yo ya me pierdo con esa etiqueta más que con la de Americana. La cuestión es que disfruto lo que oigo y de eso se trata esto ¿no? Pues eso.

Sonando: Rusia de Joe la Reina

lunes, febrero 10, 2014

Bee Gees - I've Gotta Get a Message to You



Llevo unos días muy Bee Gees. Entre que estoy leyendo un libro sobre el grupo y que he recuperado sus viejos discos, estaba cantado que algo iba a escribir sobre ellos por aquí. Una de las bandas de pop por excelencia a la que se le han de perdonar muchas cosas pero que se ganaron un sitio en la historia de la música contemporánea por muchas otras. « I've Gotta Get a Message to You» es una de mis canciones favoritas de su Carrera. Un tema que, por cierto, compusieron con el objetivo de que lo cantara Percy Sledge pero que ellos acabaron convirtiendo en éxito antes de que el soulman hiciera su versión tiempo después.

El 7 de septiembre de 1968 la canción era publicada como single y en pocos días se convirtió en el segundo número uno de la banda en las exigentes  listas británicas. El primero había sido un año antes la espléndida «Massachussets». Lo curioso es que mientras en Estados Unidos el tema formó parte del tercer disco de la banda, Idea, en reino Unido fue reemplazada por una bastante más insulsa «Such a same». Con un estribillo imparable la grandeza de su melodía se demuestra en el hecho de que la versión que en 2009 hicieron The Soldiers, la banda indie formada por militares, se coló entre los diez primeros puestos de las listas de indie-rock. I've just got to get a message to you, hold on, hold on. One more hour and my life will be through, hold on, hold on...



Sonando: I've Gotta Get a Message to You de Bee Gees

viernes, febrero 07, 2014

Las revistas de febrero de 2014



El repaso mensual a los medios en que colaboro se inicia este mes con la revista Mondosonoro que aparece en portada con Joe La Reina (ojo a su disco que sin ser la música habitual que escuchamos en esta casa está muy bien con sus dejes trianeros). El número incluye mi entrevista a Felix Van Groeningen, director de Alabama Monroe, la reseña del libro Diez de diciembre de George Saunders y las entrevistas con Toni Castarnado, Rotten Nuttes y JM Baule. Ruta 66 con Ramones en su portada incluye mi entrevista a Luis Moro, reseñas de los DVDs R-evolution de The Doors y Live in London de The Gaslight Anthem, de los libros Country Music de Jordi Guasch y Adiós al fútbol de Valerio Magrelli y de los discos de Jim Lauderdale, The Len Price 3 y Doug Sahm. En su web entrevistas a Susan Cattaneo y The Len Price 3, artículo sobre los diez motivos musicales para ver Inside Llewyn Davis y reseñas de los discos de Pómez, The Gories, Tributo a Jack White, Toni Jiménez y Jeff German. Finalmente para Efe Eme, en el último mes rescaté a Willy DeVille y reseñé a Steven Munar y The Sadies. El mes que viene más.

Sonando: Bamboo Road de Willy DeVille

jueves, febrero 06, 2014

Los demonios de Daniel Johnston


Lo cierto es que nunca me ha interesado en exceso la música de Daniel Johnston. Demasiado psicótica e histriónica para mí, pero su historia y en concreto el visionado del documental The Devil and Daniel Johnston de Jeff Feuerzeig era algo que tenía pendiente. Hace años que poseo el documental pero debía encontrar el momento adecuado para verlo. Y ese momento llegó hace unos días. Sabía que si no era así no me gustaría y en cambio, la espera me ha convertido en fan de la historia de ese hombre atormentado por un amor no correspondido, una mente enferma y unos agresivos viajes de LSD.

Es la de Johnston una historia, ante todo, triste. No hay más que ver a su padre explicando entre lágrimas cómo en un viaje en avioneta su hijo quitó las llaves del contacto y las tiró por la ventanilla obligando al viejo a hacer un aterrizaje forzoso que casi acaba con sus vidas. Mientras, su madre mira las fotos que le tomaron a Daniel justo después del accidente asegurando que estaba feliz porque creía haber hecho algo divertido. Víctima de diversas enfermedades mentales, que van de la bipolaridad a la esquizofrenia o a desórdenes maníaco depresivos, es acongojante ver como sus padres aseguran que intentan que duerma el máximo de horas posibles al día para que así sea menos peligroso.

Johnston grabó parte de su vida y de su carrera en cintas de casette y eso nos lleva a tener un material sobre ella inmenso y muy impactante. Su obsesión por el demonio, sus altibajos emocionales, la admiración que sentían por él gente como Nirvana (Kurt Cobain llevaba a todas partes una camiseta suya) o Sonic Youth, las actuaciones en que se derrumbaba llorando en el escenario….Todo en este documental está hecho para aflorar los sentimientos hacia alguien que, curiosamente y como paradoja dadas sus obsesiones hacia el averno, ha hecho vivir un infierno a los que le rodean. Dotado de un talento inaudito para el arte, sea el dibujo o la música, pero carcomido por sus propios demonios. Si aún no se han acercad a él aprovechen para verlo. The Devil and Daniel Johnston, un documental de esos que dejan huella.

Sonando: Wild West Virginia de Daniel Johnston

miércoles, febrero 05, 2014

Luis Moro, preguntas perdidas

Ruta 66 publica este mes mi entrevista con el interesantísimo Luis Moro. En la edición en papel aparece una versión reducida de la misma. Estas son las preguntas que quedaron fuera o aparecen cortadas.



¿Por qué hacer un disco sólo de seis temas?
Bueno, siete con Cielo color Burdeos. Este disco, como los anteriores, es reflejo de la inspiración de una temporada de mi vida. Me siguen atrayendo los trabajos cerrados en sí mismos, que tienen una idea que agrupa las composiciones, que las interrelaciona y les da un sentido unitario. Es el concepto de “disco” que, aún en estos tiempos de consumo rápido de canciones, me sigue entusiasmando. Sí, el disco es algo corto pero lo es porque esto es lo que dio esta temporada de composición bajo una idea temática común. Lo que salió y sentí terminado.

Este es un álbum lleno de nombres propios ¿cuál es la razón?
Sí, es un disco de personajes. La idea que agrupa las canciones es la de las diferentes relaciones de un hombre con varias mujeres en momentos cruciales de su vida. Junto al vino, que en todas está presente de alguna forma, ellas son las verdaderas protagonistas y por ello quise darles nombre propio; Kathleen, María, Marianne, Judith y Valentina. Ellas son las que inspiran, atrapan, destrozan o las que traen por fin la paz personal.

¿Cantautor o rockero? ¿O es lo mismo?
No creo que sean lo mismo aunque se puede ser ambas. Yo no me definiría así, principalmente por su generalidad. Al recibir influencia de muchas otras fuentes y estilos que me parecen igual de ricos y estimulantes, sería como limitar en exceso y desnaturalizar. Es cierto que canto mis canciones y hay un poso rock en ellas, pero también hay algo de folk americano, música francesa o pinceladas jazz, al menos creo sentirlo así, por lo que no me gusta limitarlo a aquéllas referencias.

«Marianne» está basada en una novela de Ruben Darío Rodríguez ¿es la literatura otra de tus influencias?
La literatura y el cine están presentes en mi vida cotidiana, y en ocasiones me inspiran para canciones. En el disco anterior, por ejemplo, retraté a Benjamin Sach de Leviatan de Paul Auter. En éste, el personaje Marianne de la novela Nunca es tarde de Rubén Darío Rodríguez me cautivó, y encaja a la perfección con la idea del disco; ella es de las que dejan huella perdurable por donde pasan, condicionando la vida de los demás aún con sólo el recuerdo que dejan.

Si tuvieras que escoger un músico español al que parecerte ¿con cual te quedas?
Imposible decidir. No son pocos los que me inspiran. Por decir uno, me gustaba muchísimo la banda Tulsa. La dejadez vocal de su cantante Miren Iza ha sido de lo que mas me ha impactado en los últimos años. Me encanta ese estilo de intérpretes que se muestran nostálgicos y desamparados.  

Gallego viviendo en Andalucía ¿no? ¿Influye eso a tu música?
Bueno, sería más exacto decir; gallego viviendo “entre Galicia y Andalucía”. Escribí una buena parte de las canciones en la provincia de Cádiz, y los aires sureños me inspiraron para los textos de una forma nueva para mí, especialmente para Santa María. Musicalmente, el buen flamenco en vivo es estimulante, puro, participativo. Me gusta. Pero no me atrae como inspiración compositiva. No me expreso artísticamente así, tampoco sabría hacerlo, por lo que no ha dejado huella en el disco.

En tus canciones la rima suelen brillar por su ausencia, muchas veces. Está más cerca de ser una especie de poemas. No es algo muy común en la música rock llena de rimas asonantes como mínimo ¿te da eso más libertad componiendo?
(Risas) Aún recibo alguna que otro coña con eso. Antes hablábamos de que la literatura está presente en mi música. Cuento historias y, a veces, rimar hace que pierdan su esencia. No digo que hacerlo como lo hago esté mejor o peor. Es como me sale. El poder de la rima y la métrica en ocasiones es lo que hace que una canción se te pegué, te atrape o perdure. Pero bueno ¡¡creo hay algunas interesantes en el disco!!

¿Vas a presentar el disco por la península?
Hay fechas por Galicia y alrededores, Madrid y Andalucía. Ahora estamos de lleno con la promo del disco, buscando la máxima difusión y, con ello, más presentaciones. 

Sonando: Cielo color Burdeos de Luis Moro
 



lunes, febrero 03, 2014

Lecturalia (enero 2014)



Abro nueva sección en el blog (una más). La cosa va a ser sencilla: a mes vencido haré un pequeño repaso a los libros leídos el mes anterior. Evidentemente toca empezar con aquellos textos que han caído en mis manos el pasado mes de enero. Ahí van…

Commando – Johnny Ramone (176 páginas): menudo chasco me he llevado con este libro. Bastante insulso y menos agresivo de lo que se podía esperar tratándose del personaje del que se trata. Sólo destaca la obsesión por criticar a Joey y poco más. Demasiado plano.

El entenado – JJ Saer (182 páginas): excelente texto a medio camino entre la novela histórica y el análisis antropológico. Calificada como una de las 100 mejores obras en castellano de los últimos 25 años.

Las puertas del infierno – John Connolly (300 páginas): como fan del irlandés le debía meterme en sus obras destinadas al público juvenil. Descubro así una novela fantástica con muchos guiños al público adulto.

Música de callejón – George Pelecanos (334 páginas): uno de los guionistas de The Wire haciendo novela negra, pues bien, claro. Me estrenaba con él y repetiré.

Los Culpables – Juan Villoro (126 páginas): quinto libro de cuentos del mexicano que vuelve a trasladarnos con maestría a su país. No son textos fáciles pero acaban enganchando.

EL LIBRO DEL MES

Yo fui Johnny Thunders – Carlos Zanón (316 páginas): libro del mes y probablemente del año. Nadie escribe actualmente como Zanón, uno de los grandes no sólo de nuestra literatura sino de la mundial. Reinventando el género negro.

El FIASCO DEL MES

La calle Great Jones – Don DeLillo (296 páginas): tenía toda la pinta para encantarme y me dejó muy frío. Escrita en 1973 su textura es demasiado áspera para mi. Quizá me pilló en mal momento, pero…

Sonando: You Can't Put Your Arms Around A Memory de Johnny Thunders