domingo, marzo 22, 2015

Murder By Death, de oscuros y grandes amores

En esto del Americana o destacas o estás muerto, por mucha calidad que atesores. Y cada vez parece más claro que en buscar nuevos horizontes se encuentra el secreto para no pasar desapercibido. En dichos menesteres, la combinación de estilos se lleva la palma y Murder By Death es una de las bandas que apuesta por ello. En este caso no dudan en mezclar elementos claramente country con sonoridades que recuerdan a los grandes momentos del indie norteamericano. Los de Bloomington, que toman su nombre de la película de culto protagonizada por Truman Capote y David Niven en 1976, han ido moldeando su fórmula a lo largo de una ya larga carrera que iniciaban en 2002 y tiene su culminación con su séptimo disco, este Big Dark Love. Un disco de tratamiento sinfónico pero espíritu minimalista. Como una especie de Guadiana que surge y se esconde con rubor para volver a aparecerse al oyente en forma de constantes y nuevos detalles. Ya sea con el folk histriónico de «I Shot An Arrow» o con la tranquilidad densa de «Dream In Red». Experimentando incluso con sonidos electrónicos pero sin perder esa personalidad que los ha hecho especiales entre tanta medianía.

Publicado en la web de Ruta 66.

Sonando: I shot an arrow de Murder by Death


viernes, marzo 20, 2015

Glen Hansard y su amigo Jason Molina



Muchos conocieron a Glen Hansard a partir de la archifamosa película Once, dirigida en 2005 por John Carney y ganadora de un Oscar por la mejor canción original. Pero Glen había publicado su primer disco casi quince años antes, concretamente en 1991 con Another Love Song. Una de las cosas que le dio su larga carrera musical fue la amistad con el tristemente desaparecido Jason Molina. La historia es curiosa. Glen estaba enamorado de la música de Molina desde que descubrió su debut al frente de Songs:Ohia con el single Nor Cease Thou Never Now (1996), así que ni corto ni perezoso buscó la manera de contactar con el músico y le invitó a su Dublín natal. Así forjaron una amistad que se prolongó hasta la desaparición de Jason.

Justo dos años después del suceso, Hansard publica un EP homenaje a su amigo desparecido en el que reinterpreta cinco de sus canciones. «Being Love» queda desnudada en la particular versión de Hansard adoptando unas texturas que hubieran encantado a Molina. «Hold On Magnolia» estremece, no solo por ser la canción más triste de Molina quizá, sino porque Hansard hace que el oyente la sienta como propia. «Farewell Transmission» se convierte en una especie de susurro abrasador que olvida la fuerza de la original. «Vanquisher» y la atmosférica «White Sulfer» cierran el EP, de título It Was Triumph We Once Proposed…Songs of Jason Molina, de forma brusca, con apenas dos minutos de duración cada una y dejando la sensación de que Jason Molina tenía aún muchas cosas que decirnos.

Sonando: Hold On Magnolia de Glen Hansard


miércoles, marzo 18, 2015

El cuarto de Guadalupe Plata



Lo de Guadalupe Plata es fácil de explicar. Si hace unos años (y varias decenas de posts) me preguntaba tras un concierto suyo por qué su público se multiplicaba por momentos y el de otras propuestas similares no, ahora lo tengo claro. Son buenos, lo que hacen lo hacen muy bien, y además creen en ello. Decir que su nuevo disco se titula Guadalupe Plata parece de Perogrullo, pero no crean. Igual ahí está la clave de todo, en su forma de entender sus discos como un paso más de su carrera, una continuación del camino. Y en este cuarto álbum siguen con esa idea. Buscan el groove, el mojo, y lo encuentran, como casi siempre. Los andaluces son un rara avis porque siempre lo hacen. Siempre consiguen que sus discos tengan algo que recordar. Y no, no son canciones. Porque lo suyo no es construir hits ni temas memorables que se recuerden eternamente, sino generar sensaciones, espíritu, blues, en definitiva. Tan fácil y tan difícil a la vez.

Sonando: Huele a rata de Guadalupe Plata



martes, marzo 17, 2015

Las revistas de marzo (2015)



Creo que es la primera vez que participo en un artículo de portada de Mondosonoro, así que hay que destacarlo. En el número de este mes, con Laura Marling en portada, repaso la discografía de la británica, entrevisto a Pigmy, reseño el libro Cultos Paganos y los discos de Cooper y Loquillo & Nu Niles en su edición nacional. Para Catalunya entrevista también a Xebi SF. En cuanto a Ruta 66, dos entrevistas largas con Daniel Lanois y The Mavericks son mis principales aportaciones al número, aunque también está una más cortita con Henry Lee Schmidt, un pequeño repaso a la biografía de Nu Niles y algunos libros y DVDs. En la web, entrevista con Dudas Strummer, Drew Holcomb, y Gala Cortés. Y discos de Rod Melancon, The Villenettes, NOFX, Crooked Saws, Moonshine Bandits, The Wave Pictures y Justin Townes Earle. En Efe Eme, además de publicar el libro de Johnny Cash en papel, el mes pasado pudieron leer en web las reseñas de los discos Dylan’s Gospel, Truckers, Kickers, Cowboys Angels, y Bob Dylan. Y las Operaciones Rescate de Nikki Sudden, Bad Religión y BB Sin Sed. Seguimos.

Sonando: Tesoro de palabra de BB Sin Sed

lunes, marzo 16, 2015

Recuperando a D-Generation

Hace apenas unos días se confirmaba la reunión de D-Generation para participar en la próxima edición del Azkena Rock Festival. Una ocasión ideal para desempolvar la que sin duda es su obra cumbre. Lo curioso es que algunos siguen preguntándose quiénes son D-Generation. Paul Westerberg de The Replacements dice que D-Generation son su banda favorita; Michael Monroe de Hanoi Rocks dice que son su banda favorita; los New York Dolls dicen que son su banda favorita; Bruce Springsteen dice que son su banda favorita; Billy Joe Armstrong de Green Day dice que son su banda favorita. ¿Convencidos?

A finales de 1995, la banda integrada por Jesse Malin, Howie Pyro, Danny Sage, Michael Wildwood y Richard Bacchus, que llevaba en activo desde 1994, graban su segundo trabajo, para su compañía, Chrysalis. Esta decide casi obviar el trabajo en lo que respecta a la promoción previa, cosa que hace que la banda decida destruir los masters, romper su contrato y firmar por Columbia. Para ellos grabarán las canciones de “No Lunch”, recurriendo además a la producción de Rick Ocasek, líder de The Cars, que debe dotar (de hecho lo consiguió) de un sonido más accesible al punk-rock de la banda.
Diecinueve años después, el disco sigue sonando impecable, cosa que dice mucho tanto de los músicos como de la producción. “No Lunch” es un trallazo y la inicial ‘Scorch’ lo deja claro. ‘Capital Offender’ es un auténtico himno, ‘Waiting For The Next Big Parade’ parece convertirlos en los herederos naturales de los Replacements, ‘Major’ parece la canción perdida de cualquier gran banda grunge de Seattle y ‘Too Loose’ es una desgarradora balada al alcance de muy pocos y una de las mejores canciones de los 90.

Recuerdo un concierto de Green Day en Barcelona en 1998. D-Generation eran sus teloneros. Servidor, como fan del trío de East Bay acudió a la sala a pasar el rato viendo tranquilamente a aquella banda semidesconocida para mí mientras bebía una cerveza. Su intensidad hizo que concentrara en ellos toda mi atención. No soy de los que piensan, como se dice en algunas críticas, que barrieron a la banda titular, pero como mínimo igualaron su propuesta. Veremos (y confío en que así sea) si en el Azkena Rock vuelven a hacer saltar la banca. Allí estaremos para comprobarlo.

Publicado en www.efeeme.com

Sonando: Scorch de D-Generation

miércoles, marzo 11, 2015

The Hot Sprokets, la última esperanza irlandesa

Ni más ni menos. The Hot Sprockets son la gran esperanza de salvación del rock irlandés. Cinco tipos bastante jóvenes que se unen para conseguir una explosiva mezcla de blues, country, rock & roll y garage. En 2011 publicaban su debut, Honeyskippin, y ahora llega de la mano de Folc Records, encargados de licenciar en España el álbum, su segundo trabajo, Brother Nature. Por suerte la cosa no ha cambiado mucho. Y es que desde su primera escucha se entiende el porqué se mantuvo once semanas en las listas de discos británicas ¿Alguien puede resistirse a ese «Boogie Woogie» que parece una toma perdida del Sticky Fingers de sus Satánicas Majestades? ¿Nadie va a decir que «Show Me the Weight» es la canción que Kings of Leon han estado buscando durante toda su carrera? ¿No es «Heavy On My Mind» heredera clara de los mejores Steppenwolf? ¿No debería Quentin Tarantino meter en su próxima banda sonora ese temazo que responde al nombre de «El Torro»? Demasiadas preguntas y una sola respuesta: The Hot Sprokets.

Publicado en www.ruta66.es

Sonando: Shake Me Off de The Hot Sprokets




martes, marzo 10, 2015

The Mavericks conquistan el diván del mundo




Mucho menos pretencioso de lo que su nombre indica, Le Divan Du Monde es una pequeña sala parisina con aforo para apenas 300 personas en forma de semicírculo pero con una acústica excelente para cualquier concierto de rock. Allí nos plantamos servidor y pareja para comprobar como sonaban en directo los temas de unos recuperados Mavericks cuya gira de presentación ha decidido no pasar por España (y van…). Ante el aviso de que los conciertos en Francia empiezan a su hora, cosa de la que podrían tomar nota los promotores patrios, iniciamos cola para entrar en la sala 45 minutos antes del inicio de la actuación y sorprendernos de la fauna que iba a poblar, aparentemente, el local. Sexagenarias ataviadas con vestidos de princesa y collares de perlas se combinaban con sus señores maridos, aún mayores, que escondían sus prominentes panzas en camisas tejanas y ocultaban sus canas o directamente su calvicie en sombreros Stetson o pañuelos cuyo estampado se limitaba a las consabidas barras y estrellas. Por suerte el perfil de edad disminuyó conforme se acercaba la hora del evento y la media de edad fue disminuyendo conforme pasaban los minutos para situarse, más o menos, en lo habitual en esto del rock. Vamos, que los jóvenes brillaban por su ausencia, pero de maduritos resultones habíamos unos cuantos.



Cinco minutos después de la hora prevista aparecen en escena The Mavericks. Los cuatro miembros titulares de la banda se acompañan de un bajista que sustituye a Robert Reynolds, saxofón, trompeta y acordeón. Eddie Pérez aparece ataviado con una explosiva americana roja que acabará cambiando por una violeta aún más espectacular, Jerry Dale McFadden se sitúa tras sus teclados con un traje verde estampado en tulipanes rojos y un bombín que quita el hipo, Paul Dekin opta por corbata y chaleco impecables para coger sus baquetas y Raúl Malo aparece con camisa negra con chorreras, pañuelo verde protegiendo su privilegiada garganta y Stetson. La fiesta arranca con «All Night Long» tema que también inicia su espléndido último disco Mono y ya no va a parar en las ¡dos horas y media que nos quedan de recorrido! Sonrientes desde el inicio, el espíritu festivo arranca desde el mismo escenario y acaba contagiando en segundos a toda la sala. Suenan «Summertime (When I’m With You)», «Stories We Could Tell», «What Do You Do To Me» y un «Back In Your Arms Again» que a pesar de pertenecer a su anterior In Time ya se ha convertido en un clásico que enfervoriza al público, aún más si cabe.



A partir de ahí los momentos estelares se suceden casi sin descanso. «What A Crying Shame», su primer gran éxito, suena espléndida (como todo), la preciosa «Foolish Heart» pone uno de los momentos de pausa y «Sinners & Saints» supone la única concesión a los discos en solitario de un Malo que no para de sonreír en toda la velada. «Pardon Me», otra de las lentas, esta extraída de Mono, pone la piel de gallina y «Because Of You» confirma que todo suena a la perfección. El grupo se muestra relajado, parece que ensayan con un grupo de amigos y el público está encantado. «Loving Tonight» pone el punto final al concierto. O no. Porque Raúl vuelve a aparecer ataviado solo con su guitarra acústica para bordar «Mona Lisa» de Nat King Cole e iniciar, no un bis, sino una segunda parte en toda regla que se alargó hasta 50 minutos. Ahí se llevaron la palma «Amsterdam Moon», «Every Little Thing About You», «Nitty Gritty», versión de Doug Sahm que ya han hecho propia, y la imprescindible «Dance The Night Away» con un Malo quizá demasiado cansado ya.



Pero la gente quiere más. Dos horas y cuarto no son suficientes y los músicos vuelven a salir para repetir (que poco me gusta esto) «All Night Long» y poner patas arriba la sala con «All You Ever Do Is Bring Me Down». Parece que Raúl no puede más cuando se gira hacia la banda y entre la locura del público grita “one more” para afrontar «(Waiting For) The World To End» con las pocas fuerzas que le quedan. Entonces sí: abrazos entre los músicos, saludos al respetable y sonrisas por doquier. Cansados, se quedan en el escenario repartiendo apretones de manos, púas de guitarras y abrazos. Servidor y su chica se retiran para encaminarse hacia la plaza Pigalle, comprarse un trozo de pizza y mirando hacia el Moulin Rouge intentar mantener lo que acaban de ver en sus retinas y oídos por mucho tiempo.

Reseña publicada en www.ruta66.es.

Sonando All You Ever Do Is Bring Me Down de The Mavericks