domingo, abril 03, 2011

El hospital

Jodido. No se me ocurre mejor expresión para definir el inicio del fin de semana. Marcado por mi visita al hospital y por la gravedad de un asunto que, por suerte, ha acabado quedando convertido en mera anécdota. Algunos me reclamaban donde estaba mi post del viernes acostumbrados a mi presencia diaria. Yo me revolvía en el hospital con la mandíbula desencajada y una frase dándome vueltas por la cabeza, la que me dijo el médico la vez anterior que tuve un choque alérgico: “si te da otra vez no lo cuentas”. Y me dio. Lo bueno es que lo cuento. El puto Torecán de las narices que debía solucionarme unas simples náuseas me la jugó gorda. Daba igual que me perdiera el concierto de Jim Lauderdale y que me tirara siete horas ingresado en el hospital, con pinchazos en la arteria y una vía inyectándome Urbasón y Valium en vena junto con suero fisiológico que me ayudara a limpiar el maldito fármaco. El Valium, por cierto, de regalo. Por el empecinamiento que tienen hoy en día en decir que todo es ansiedad. Su puta madre. Pues esta vez no lo era y por no escucharme pasé algunos de los peores momentos de mi vida. Yo sabía lo que era, ya me había pasado pero ¿por qué los médicos no escuchan más a sus pacientes joder? Hasta que no lo hicieron no dieron con la solución y a mí esas siete horas se me hicieron eternas. Mi mandíbula respondía menos que si me hubiera metido setenta rayas, y además presionaba a mis oídos de forma inhumana creándome un dolor de cabeza literalmente insoportable. “Es que a veces dice que le duele la cabeza, otras el oído, otras la mandíbula…”. Ese era el argumento del señor doctor ante Raquel para justificar que era ansiedad. No te jode, es que me dolía todo pero no lo podía decir todo a la vez ¡coño! Por desgracia sé reconocer un ataque de ansiedad aunque por suerte se me está olvidando. Pero ya ha pasado. Ahora sólo me queda la flojera por el momento y el miedo a que vuelva a pasar por un repunte que tuve estando en el mismo hospital. Aunque mi razón me diga que eso, por suerte, es imposible….

Encerrado en este hospital tomando pentotal y sin poder hablar,
entre tubos de goteo estoy viendo televisor, ya viene sor Ivonne.
Dicen que tendré que resistir pero yo quiero salir de aquí
dicen que quizás me salvaré me curaré por fin.

Sonando: El Hospital de Enrique Urquijo

5 comentarios:

Jordi del Rio dijo...

Menos mal que todo ha quedado en un susto.Lo que dices sobre algunos médicos es verdad.Lo he comprobado bastante a menudo, ya que por desgracia soy un asiduo a los hospitales y las salas de urgencias desde hace 4 años (Es a lo que te acostumbras al convivir con una persona enferma)
Eso sí, cuando el médico se pone tonto como en tu caso, es mi mujer la que suele ganar la batalla.
Un abrazo y me alegro que todo haya salido bien.
Saludos

Rod Rodriguez dijo...

Lo mismo digo nos alegramos que todo haya pasado y quedado solo en un mal trago. Mucho animo

Juanfraner Canino dijo...

Pues nada... ¡mucho ánimo!

Joserra dijo...

Edu pero qué susto! Ánimo y besos para tus chicas, June ya chica grande eh? Tiene que estar de graciosa...
Que importante es caer en buenas manos Edu!
Estamos liando una Bob Fest en Bilbao de padre y señor mio.A lo del privado, YES pero te contesto.
Un abrazo y a cuidarse.

Hotel Arizona dijo...

Un abrazo Edu, me alegro que solo haya sido un susto.

Cuidese usted y de su familia!!