domingo, marzo 01, 2015

Jordi Tardà, adiós a un referente



El viernes me voy a París. Desde hace mucho tiempo, siempre que programo un viaje a alguna ciudad miro las tiendas de discos y, para ello, me sirvo en primer lugar de Diario de un coleccionista de Jordi Tardà. Aunque esta vez no es igual. Estoy consultando el libro justo unas horas después de enterarme del fallecimiento del periodista. Alguien básico para mi educación musical.

No conocí a Tardà. No cruzamos más de unas cuantas frases en encuentros fugaces, pero lo escuché hasta la saciedad. Mi adolescencia no se entiende sin el Tarda Tardà de las tardes de los sábados. Cuatro horas en las que, acompañado por pipas, kikos, croissants de chocolate y unas buenas cintas para grabar las novedades en mi radio-casette, me hicieron conocer a nombres como Tom Petty, John Mellencamp, The Black Crowes o The Georgia Satellites. Allí los escuché por primera vez y luego se convirtieron en banda sonora de mi vida. De hecho aún conservo una cinta grabada de los Cuervos Negros tocando en acústico bajo el nombre de Blessed Cloroform, y sigue siendo de mis grabaciones favoritas. Acusado de pedante o sobrado por algunos, Tardà, con su problema para pronunciar las erres fue un auténtico referente para mí. Por edad debía serlo. Lo siento pero yo no aprendí el oficio de rockero con el Vibraciones ni con Ignacio Julià, Jaime Gonzalo o Diego Manrique. Yo lo hice con Jordi Tardà y por eso hoy, la tristeza me embarga.

Sonando: Paint It Black de The Rolling Stones

PS: Por si no fuera suficiente, mi primer libro, Quique González. Una Historia que se Escribe en los Portales lo presenté en el Museo del Rock, uno de los grandes proyectos, desgraciadamente frustrado, de Tardà.

1 comentario:

Javier de Gregorio dijo...

Yo gran parte de mi enseñanza musical se la debo inicialmente a otro Jordi, el Serra i Fabra en las páginas del inefable "Disco Express".
Saludos,
JdG