martes, marzo 13, 2012

Shooter Jennings, un hombre familiar

Los periodistas somos adictos a los eventos del año. Si fuera por nosotros sucederían unos 400. A mí ya se me ocurren varios producidos este año, desde el primer disco de Michael Kiwanuka hasta el centenario del nacimiento de Woody Guthrie, la nueva gira de Dylan por Europa, el primer disco en solitario de Jack White y, cómo no, el regreso de Shooter Jennings a lo que mejor sabe hacer, el country-rock. Reconozco que en un enfrentamiento entre Shooter y Hank III yo soy del primero. Antagonistas y enemigos declarados, ambos tienen y han tenido sus desvaríos incomprensibles. El de la saga Williams intentando convertirse en una estrella del metal y Shooter acercándose más de lo que saludable a la música de Radiohead y similares. Afortunadamente, al vástago de Waylon le ha dado por dejarse de tonterías y facturar un excelente tratado de country rock como Dios manda.

Voy a hacer algo que no suelo hacer. Reseñaré el disco habiéndolo oído sólo una vez al completo pero supongo que así sonará más fresca la cosa. Shooter está feliz. Su esposa, Drea Di Mateo, y su hija son el centro de su existencia y eso se transmite en un disco positivo que no engaña desde su título. Y ojo con lo que voy a decir. Family Man es el mejor disco de country que Shooter ha grabado nunca. Insisto. No estoy diciendo que sea su mejor disco, sino que es su mejor disco de country.

Con 18 temas en su origen, al final la cosa se queda en 10 y nos prometen una segunda parte este mismo años. La inicial «The Real In Me» nos devuelve al Shooter de Puck The O Back In Country o Electric Rodeo, con el tipo demostrando que ha vuelto para quedarse con este temazo de rock and roll al ritmo de Honky Tonk que sirve de perfecto aperitivo para el verdadero inicio del disco, la fenomenal, «The Long Road Ahead» en la que te das cuenta que aquí hay algo más que un buen disco. Es difícil hacer un tema de country-pop-rock tan perfecto y bien trabajado. Igual que haceralgo tan delicioso y sencillo como el single «The Deed And The Dollar». Un par de estrofas y tres estribillos. Sin puentes, sin cambios. Rural, hermosa, campestre. Es tan perfecta que te preguntas por qué no le has escrito esa canción tu a tu mujer y a tu hija. Joder, yo quiero ser Shooter Jennings, eso sí, a mi mujer y mi hija no las cambio. «Manifesto no.4» es un tema rock que se abre cual himno góspel para volverse trotón y denso con unas guitarras eléctricas poderosas. Con «Summer Dreams» vuelve la calma y la intimidad. Jennings está inspirado más que nunca, y eso se nota. Con «Southern Family Anthem» vuelve el rock más denso y demuestra que es el músico que mejor sabe combinar ese estilo musical con el country en un mismo disco y no sonar desfasado. «Daddy’s Hands» es de las pocas canciones tristes del paquete con Shooter demostrando que es un letrista de primera división. «The Black Dog» es una fábula que el músico le contaba a su hija en forma de cuento antes de irse a dormir y que aquí vuelve más oscura y menos infantil. «The Family Tree» es country clásico para dejar paso a «Born Again», la más Springsteen del lote y enorme en cuanto a ambientación.

Lo dicho, uno de los acontecimientos del año.

Sonando: The Deed And The Dollar de Shooter Jennings

2 comentarios:

Simu dijo...

Es una suerte que Shooter ha vuelto al camino que nunca debiera haber abandonado. Ojalá no se aparte jamás de él, es el mejor en lo que hace.

Saludos!

Anónimo dijo...

Te has fumado un tripi, kolega?