jueves, enero 09, 2014

Una historia para los Modlin, una historia para El Cabrero



El martes estuvimos viendo en la 2 el cortometraje Una historia para los Modlin de Sergio Oskman que se llevó el primer premio del XIV Concurso Iberoamericano de Cortometrajes Versión Española/SGAE. Tanto a Rakel como a mi nos pareció un digno ganador. Sorprendidos nos mirábamos por el enganche que íbamos teniendo hacia una historia de ficción que parte de la realidad ¿les suena? Efectivamente, igual que sucede con mi novela Debo ser muy buena presa cuando tengo tantas escopetas apuntándome.

Vamos con el corto. La historia parte de unas fotografías y una cinta de vídeo VHS encontradas tiradas en el centro de Madrid. A partir de ellas se realiza una investigación en la que se llega al personaje principal de esas fotos, Elmer Modlin y su familia. El tipo no era más que un actor de poca monta cuyo mayor logro fue aparecer como figurante en una de las últimas escenas de La semilla del diablo de Roman Polanski. Hasta aquí la realidad. A partir de ahí, el autor inventa, a partir de lo que le sugieren las fotografías, una historia que bien podría ser la real o no, pero que en todo caso es la que le han sugerido esas fotos. El mismo Oskman reconocía en el debate posterior haber logrado enviar una copia del corto a un sobrino de Modlin y como este le reconoció que su visión se acercaba mucho a la realidad, aunque no los detalles. A partir de ahí se entabló una discusión en plató sobre lo lícito de hacer algo así que tanto a Rakel como a mi nos llevó a pensar en mi novela. El director era “atacado” asegurando sus compañeros de tertulia que el espectador podía confundir el documental con la ficción. ¿Y qué? respondía él, ¿dónde está el problema? Yo no le he dicho a nadie que fuera una biografía real, más bien al contrario. Detrás de cualquier foto uno se crea siempre una historia mental y eso es inevitable. Me sentí muy identificado con él, y más aún cuando supe que era periodista.

Servidor escribió su novela no partiendo de fotografías, sino de las historias que mi abuelo me había explicado. A partir de ellas investigué un poco, lo justo, y me creé mi propia realidad intentando mantener siempre lo que yo creía que era la personalidad de sus protagonistas, especialmente del central. Curiosamente, e igual que le sucedió a Oskman, contacté con Elena, compañera de El Cabrero, mi principal personaje quien tras leerse el libro me escribió “me lo leí de un tirón y hasta me he reído porque los personajes son reales y retratados en esencia pero sí que es una obra de ficción”. El resto de cosas que hablamos queda en el ámbito de lo privado. La cuestión es que, siguiendo el paralelismo con el corto de los Modlin la ficción había llegado al fondo de la realidad, aunque quizá por otros caminos. Eso sí, manteniendo siempre su condición de ficción, alejada de lo que probablemente pasó. Si pueden busquen el cortometraje y entenderán a qué me refiero.

Sonando: Welcome to reality de Adolescents

2 comentarios:

Javier de Gregorio dijo...

El corto de Oskman está realmente muy bien, lo ví en La 2 hace un par de días. ¿Donde se puede encontrar tu libro en Madrid?
Saludos,
JdG

Eduardo Izquierdo (aka Edu Chinaski) dijo...

Hola Javier, teóricamente en FNAC. Si no en Lupercalia Ediciones te lo envían sin gastos de envío.

Yo también vi el docu precisamente en la 2.

Un abrazo