Queridos Reyes Magos,
Gracias. Siempre escribiendo cartas pidiendo y nunca nos
acordamos de darles las gracias. Pues yo quiero hacerlo esta vez. Me ha
encantado todo lo que me han traído. Y no, no me refiero a los vinilos de los
Kinks en el Kelvin Hall, del Never give
in de Will Hoge, del Ohio Grass
de los Buffalo Killers, de las sesiones de grabación del Desire de Bob Dylan o del Proof throught the night de T-Bone Burnett. Tampoco me refiero a los libros, Los Corruptores de Jorge Zepeda y Glorioso Bastardo, la biografía de Quentin
Tarantino. Ni siquiera al DVD de Bob Dylan en directo en Colorado en 1976. No
es que me de igual ¿eh? Por ese camino van bien. Pero es que me quedo con la
cara de ilusión de June al ver sus paquetes, con su nerviosismo anoche, con sus
zapatillas llenas de caramelos, con los papeles rotos a destajo y los gritos de
ilusión. También me quedo con la paz de Jon durmiendo en su cuna plácidamente mientras su hermana habría sus regalos para
luego pasarse un rato intentando enseñarle el Minion que ustedes le han traído
para que le acompañe en sus sueños. No abandonen la primera línea pero, sobre
todo, no se dejen la segunda. Esa es la que no tiene precio.
A sus pies.
Sonando: Early Roman Kings de Bob Dylan
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